Luego de la suerte de celebración por la supuesta captura del demonio del radio, Vox arrastró la silla en dirección desconocida para Alastor, quien solo se dejaba llevar mientras tarareaba una canción por lo demás irritante para el demonio tv.
– Con un carajo, ya callate, esa canción es desagradable y estúpida – gruñó cuando se encontraron solos dentro de un cuarto que podría presentarse fácilmente como una bodega.
Alastor solo lo miró de vuelta con cierto desinterés, como si de esa forma estuviese provocandolo para que estuviese más molesto de lo que se presentaba. El demonio tv le quitó la mordaza de la boca de una forma tan brusca que logró hacer que el otro diese una ligera vuelta en la silla sobre sí mismo.
– Si querías verme solo debiste haberme llamado, no puedo creer que hayas montado todo un espectáculo solo porque necesitabas una caricia mía – afirmó burlesco Alastor, acercándose lo que más pudo al otro para ver directamente hacia la pantalla. – Patético y necesitado, eso es lo que eres – murmuró con una sonrisa amplia en su boca, una tan grande que lograba mostrar absolutamente todos los dientes de una forma bastante altanera.
– Cállate, sabes que eres tú quien está necesitado de mí, qué fue esa mierda de "no le hagas daño, yo me entrego", sabes que quieres esta mierda tanto como yo deseo patear tu culo – gruñó Vox tomando el mentón de Alastor con fuerza, mirándolo de forma intensa antes de simplemente sucumbir a sus deseos primarios y besarlo.
Se besaron durante un rato antes de que el menor simplemente desatase al otro, y siguieron comiéndose mutuamente en la oscuridad de ese lugar, tocandose de formas que harían persignarse a más de un pecador si estuviese observandolos.
– H-Hey no, te dije que no toques ahí – ordenó soltando un gemido al sentir cómo las manos traviesas de Alastor manoseaban suavemente sus branquias, habría tratado de detenerlo, pero por algún motivo, se sintió incapaz.
– Sé que te encanta, además, es un lugar que por algún motivo siempre está húmedo cuando lo toco, ¿no crees? – preguntó en un susurro Alastor, paseando suavemente su lengua por la pantalla ajena, soltando una risa divertida cuando este simplemente bajó el brillo de su propia pantalla en señal de absoluta vergüenza y cierta entrega.
– Eres un imbécil, ¿crees que sabes todo solo porque eres un viejo?, estás tan...Ah– Soltó un ahogado gemido al sentir como la mano del otro tocó directamente en aquella zona de su cuerpo, la forma en la que lo hacía resultaba adictiva, sobretodo porque era apenas un roce. – B-Basta, no puedo respirar bien – insistió con cierta torpeza, tratando de alejarse para simplemente toparse contra la pared.
– Mas sabe Lucifer por anciano que por ser el rey del infierno – respondió el pelirrojo entrando con sus dedos en la cavidad ajena sin ningún temor ni vergüenza, era evidente que el otro estaba disfrutándolo a tope. – Me encantaría ahogarte, tomar esa pequeña garganta tuya y dejarte sin habla, pero como eres más cables que demonio, solo asi puedo arruinar tus circuitos y ver si tengo suerte y logro silenciar tu estúpida voz – afirmó removiendo suavemente uno de sus dedos dentro del otro.
Los quejidos de Vox se escucharon por todo el lugar, Alastor solo lo miraba de vuelta con una expresión de total satisfacción, amaba ver lo que un par de palabras suyas provocaban en el otro, se dejó llevar con total libertad, notando que a ratos la señal en la pantalla se perdía debido a la forma en la que sus dedos tocaban el interior del otro.
– Bastardo... E-Esta mierda no quedará así, l-lo juro – gruñía Vox de forma jadeante, sin poder despegar su mirada de los intensos ojos rojos del otro, tuvo que apoyarse en un momento de los hombros ajenos al sentir que sus piernas dejaban de responder a medida que su mano simplemente entraba de forma intrusa dentro de sus circuitos a través de su órgano de respiración. – V-Voy a... Y luego, yo... – hablaba sin claridad, su mente se había ido de vacaciones, el placer lo inundaba profundamente, la forma en la que el mayor removía todo dentro de él, simplemente lo volvían adicto.
Era una horrible adicción de la cual ninguno estaba dispuesto a ceder.
– De rodillas - ordenó con un tono de voz lo suficientemente grave como para que el otro simplemente se soltase para caer por la inercia de la gravedad de rodillas al suelo. – Voxie, eres tan patético... Solo hicieron falta tres dedos míos para tenerte rogando, aceptalo, jamás serás como yo – sentenció con superioridad– Soy el maldito pecador más poderoso de todo este lugar – agregó acariciando suavemente el borde de la pantalla ajena.
El otro lo miró con una expresión algo ida, como si su cpu se hubiese fundido y ya no fuese más que una pantalla mostrando el salvapantallas previo a la hibernación.
– Eso está por verse – amenazó trabándose ligeramente, presentando un ligero glitch en su pantalla.
– Te recuerdo, en caso de un apagón masivo, el radio puede seguir funcionando... Y creeme que lo hará – Respondió con un susurro – Mientras que la televisión, no será más que un espejo negro en el cual reflejar el frascaso de la tecnología moderna – remató como si estuviese relatando su manifiesto personal, dejando que el otro buscase desesperado aquel dulce que tanto amaba llevarse a la boca cada vez que se juntaban a intercambiar ideas.
Vox tomó el pene ajeno para lamerlo suavemente, frotandolo contra su pantalla con suavidad, como si desease torturar al otro, el mismo sintiendo su entrepierna totalmente lista para la acción, pero siendo un buen chico y simplemente esperando pacientemente la orden que Alastor le daba para poder toquetearse.
– Quitate la ropa, y recuestate, quiero ver cuanto aguanta el agujero que tienes en el pecho – ordenó el mayor acomodándose en el suelo de rodillas para poder estar a la altura perfecta de las branquias del otro, riendo algo estruendoso cuando el otro simplemente le hizo caso y se recostó semidesnudo con los brazos extendidos hacia su cabeza.
Dandole de cierta forma la total libertad que el demonio del radio necesitaba para poder penetrarlo correctamente en aquella zona tan estimulante.
Antes de comenzar, Alastor introdujo nuevamente sus dedos, esta vez humedecidos con su propia saliva, no porque tuviese algún tipo de compasión por el otro, realmente le daba igual si dañaba de alguna forma sus circuitos, él solo quería no lastimarse a sí mismo a la hora de entrar.
Sin ningún tipo de aviso ni demasiado preámbulo, el mayor comenzó a embestir fuertemente a Vox a través de su suerte de sistema de refrigeración, regocijándose totalmente al oir los gemidos y sonidos húmedos que el otro demonio emitía a cada segundo, se podía decir que en ese momento, ambos estaban en el paraíso dentro del infierno, algo que jamás creyeron posible.
Vox estaba en total éxtasis, las únicas palabras legibles que lograba emitir no eran más que combinaciones de insultos a medias con el nombre de Alastor, mientras que el otro solo estaba concentrado en que su pija no saliese de aquel espacio que el otro le ofreció.
El clímax llegó rápido para el demonio tv, quien se corrió en sus propios pantalones, logrando traspasar ligeramente un poco de la humedad a través de la tela, provocando una burla por parte del demonio radio, quien aprovechó hasta el último momento para humillarlo.
Alastor terminó corriéndose dentro de las entrañas del otro, rellenandolo por completo, como si aquello fuese un pastelito de crema.
Solo cuando terminaron fue que entonces volvió a la silla, donde se sentó con esa sonrisa triunfadora en espera de que el otro reaccionase.
Luego de unos minutos de que el menor lograse captar señal es que volvió a atar al demonio radio a la silla.
– Bien, el show debe continuar – afirmó con la voz algo cansada, aquella sesión lo había destruido de cierta forma.
– Luz, cámara, acción – respondió Alastor dejando que volviese a ponerle aquel bosal, totalmente consciente de que si querían seguir manteniendo su reputación, ambos simplemente debían cerrar la boca.
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Blendraw: Escribí esto por dos motivos.
1- Mi mejor amiga es fan de su relación
2- Estaba ebrio y caliente.
BINABASA MO ANG
Strategy
FanfictionAlastor y Vox tienen una reunión interesante en una bodega de servicios.
