Un día cualquiera… o eso creía
Las vacaciones siempre tenían algo raro en Hawkins. Todo se sentía más lento, como si el tiempo se derritiera con el calor del verano.
—Nunca vuelvo a decir que estoy aburrida —murmuré.
Tina estaba recostada en el pasto, usando su mochila como almohada, con lentes oscuros que claramente no necesitaba. Sofía giraba lentamente sobre sí misma, observando a la gente pasar como si estuviera en una película, y Lorenzo estaba parado cerca del carrito de helados, discutiendo con el señor porque “eso no era el precio de ayer”.
—Amelia, dile algo. —me gritó Lorenzo —Tú siempre te acuerdas de todo.—
—Porque alguien tiene que hacerlo. —respondí sin levantarme —Y deja al señor, ya sabemos que igual vas a pagar.
Tina soltó una risa corta.
Miré alrededor: niños corriendo, parejas sentadas en las bancas, música baja saliendo de una radio vieja. Nada fuera de lo normal. Hawkins siendo Hawkins.
Y aun así… tenía esa sensación. Esa pequeña presión en el pecho que me decía que algo estaba a punto de cambiar.
—Oigan. —dije —¿Y si vamos por algo de comer antes de que Lorenzo se quede sin dinero?—
—¡Eso es un ataque personal! —gritó él desde el carrito.
Reímos.
No tenía idea de que ese día, tan común y aburrido, iba a ser el último antes de que todo se complicara.
Antes de que Hawkins volviera a recordarnos que nunca pasa nada… hasta que pasa todo.
El tiempo pasaba lento, más de lo necesario, no necesitaba, o más bien quería tiempo con ellos, busque una manera de deslindarme de ese momento y me fui.
Recibí una llamada de Steve.
—¿Dónde estás Amelia?— Dijo iniciando la llamada.
—Hola, estoy en el parque, voy de regreso.—Dije.
—Bien, si, necesito un favor.—Dijo.
—Ahora que Steve.— Respondí, ¿Otro favor?
—Cubreme está noche, iré con Nancy.— Respondió.
—¿A cambió de qué?— Dije, ¿Favor gratis?, conmigo no.
—Bien, si...y dejaré que vayas a la fiesta de Tina.— Respondío Steve.
—Número uno ya tenía el permiso, número dos claramente iré, y número tres me cubrirás cuando quiera.— Dije.
—Solo una vez.— Dijo Steve.
—Bien.— Dije colgando.
Llegué a mi casa y lo ví.
—A qué hora te irás.— Dije sentandome en el sofá.
—Hola hermanita, ¿Cómo estás?, oh muy bien, ¿Y tú?— Dijo sarcásticamente.
—Oh no seas idiota.— Dije imitandolo.
Me aventó un cojín en la cara.
—Idiota.— Dije regresandoselo.
Sonrió ligeramente.
—Me iré a las 11. — Respondió.
Reí ligeramente.
—Uyy Steve Harrington, el Rey de cabellera perfecta, al fin la pondrá.— Dije con un tono bromista.
Steve soltó una carcajada.
—Si, yo creo. — Dijo sonríendo.
—¡Asquerosooo!— Dije riendo.
Me quedé platicando más tiempo con el, al pasar el rato subí a mi habitación, me cambié por mi pijama.
—Ey niña. — Dijo Steve tocando mi puerta.
Me levanté y abrí.
—Dime— Dije abriendo.
—Me voy. — Respondío.
—Okay, si, no quiero sobrinos tan pronto, no la cagues. — Dije.
—Tarada. — Dijo riéndo y se fue.
Cerré la puerta de mi cuarto.
Paso la noche y Steve estaba en la casa de su amigo en una albercada, al día siguiente regresábamos a clases, el tiempo transcurría normal, clases, y tareas interminables.
Jhonatan Byler, el hermano del chico desaparecido, o más bien Will, y mi ex. Wow, realmente los chismes corrían rápido, era una lástima que repartiera volantes de su hermano, y los pegara en la escuela.
Desaparición de Bárbara, carajo, ¿Era una nueva moda?, Steve estuvo ahí el día que desapareció, se esfumó de la tierra, Nancy era su amiga, genial, sabría todo, Mike Wheeler, el hermano de Nancy era amigo de Will Byers, los Wheeler definitivamente tienen una maldición.
5 días después estaba fuera de la escuela con Steve y sus amigos, igual Nancy, estábamos bromeando.
—Oh Steve, no desaparezcas, ¡Nancy no te acerques a el!, ¿tienen una maldición acaso?— Dije riendo, al igual que ellos.
Nancy se quedó callada, se vio afectada.
—Ey, es broma. — Dije viendola.
—Si..Si, lo siento. — Dijo Nancy dando una sonrisa.
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Promesas al aire
Fanfiction¡Se alteran momentos en la línea temporal! Gracias por el apoyo.
