Esta historia comienza muchos años atrás, en pleno mes de junio del año mil novecientos quince. El Mar Caribe se encontraba sumido en una tormenta feroz, con un cielo completamente cubierto por nubes negras y una lluvia intensa que golpeaba sin piedad la superficie del océano.
Los relámpagos iluminaban el horizonte de forma intermitente, revelando una escena de guerra en alta mar: dos barcos se enfrentaban en una batalla brutal, sacudidos por las olas y el estruendo constante de los cañones.
Uno de ellos era un bergantín pirata, con las velas desgarradas por el viento y el casco marcado por impactos recientes. Desde su cubierta, los piratas disparaban sin descanso, cargando y disparando los cañones mientras gritaban órdenes que apenas se escuchaban entre el rugido del mar y las explosiones.
Las balas de cañón cruzaban el aire; algunas caían al océano levantando enormes columnas de agua, mientras otras impactaban de lleno contra el bergantín, arrancando trozos de madera y cobrando la vida de varios tripulantes. El olor a pólvora, humo y sangre se mezclaba con el salitre del mar, creando una atmósfera asfixiante.
Entre todos los piratas, había uno que, pese a su corta edad, no dejaba de moverse. Pablo, un joven de complexión delgada pero fuerte, trabajaba junto a uno de los cañones. Su cabello negro, desordenado y empapado por la lluvia, se pegaba a su frente, y su rostro mostraba una mezcla de concentración y determinación.
Vestía una camisa clara, gastada y remendada, con las mangas arremangadas hasta los codos, cubierta por un chaleco oscuro y raído por el uso. Un cinturón de cuero sujetaba su pantalón, y de él colgaba una espada corta, mientras una banda roja rodeaba su cintura, contrastando con los tonos apagados del barco y la tormenta. Sus manos, firmes pese al cansancio, colocaron la bala dentro del cañón y la empujaron con fuerza hacia su lugar.
Mientras acercaba el cañón a la orilla, un grito desesperado rompió el caos de la batalla.
Pirata vigía: "¡¡FUEGO ENEMIGO!!"
El hombre señalaba hacia el frente del barco, con el rostro desencajado, mientras la lluvia le corría por la cara.
Pablo levantó la vista justo a tiempo para ver varias balas de cañón aproximándose a gran velocidad, recortadas contra la cortina de lluvia. No tuvo tiempo de reaccionar.
El impacto fue inmediato y devastador. Una explosión sacudió el bergantín con tal fuerza que varios piratas salieron despedidos por los aires junto con piezas de artillería y restos de madera. El suelo tembló bajo sus pies y Pablo fue lanzado hacia atrás, estrellándose contra la cubierta de madera antes de quedar tendido, aturdido.
Un zumbido intenso llenó sus oídos, anulando casi por completo el sonido de la batalla. Durante unos segundos, todo a su alrededor pareció distante y borroso. La lluvia seguía cayendo, pero apenas la sentía. Con esfuerzo, el joven pirata logró incorporarse, apoyando una mano en el suelo para no caer nuevamente. Al moverse, un dolor agudo recorrió su brazo: una astilla de madera se había clavado profundamente en su piel.
Sin pensarlo demasiado, apretó los dientes y la arrancó de un tirón, dejando escapar un breve gruñido, antes de cubrir la herida con un trozo de tela empapada.
A pesar del dolor y del mareo, Pablo no se detuvo. Comenzó a ayudar a sus compañeros heridos, levantando a algunos, arrastrando a otros lejos del fuego y las explosiones, ignorando por completo su propia herida. El caos seguía reinando en la cubierta, con gritos de dolor, órdenes confusas y el constante estruendo de los cañones.
Tras ayudar a varios, Pablo se quedó inmóvil de pronto. Su mirada se clavó en el horizonte, donde la silueta del barco enemigo se hacía cada vez más clara. No era una nave cualquiera. Se trataba de una fragata imperial, grande, sólida y amenazante, que avanzaba con determinación hacia el bergantín, mientras en su cubierta se distinguían claramente soldados imperiales moviéndose con disciplina entre la lluvia.
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Las Crónicas del pirata Eterno
AdventureMuchos años después de que el héroe Pablo y sus compañeros de la U.A. salvaran el mundo, una antigua leyenda vuelve a despertar. En el siglo dieciocho, en alguna isla perdida del Caribe, fue ocultado un tesoro tan valioso como peligroso. Durante sig...
