Con 15 años trabajando en la misma editorial como autor exitoso cualquiera pensaría que podría tomarse el lujo de ignorar a su editor. Sin embargo, Mason insistió en el otro lado de la línea mientras Mike se rendía con el omelette, ahora hecho solo huevos revueltos. Con los lentes casi cayendo del puente de su nariz y las dos manos ocupadas, el hombre finalmente se rindió en hacer el desayuno perfecto.
-Oye, amigo, aún tengo que pensarlo, tenga la mitad del verano para pasarlo con Jules, te lo dije, este año estará conmigo-explicó Mike al apagar la estufa e ir hacia la cafetera.
-Lo sé, lo sé, estoy seguro que ni siquiera terminaste de desempacar, pero... tienes fans fieles en Nueva York, muy fieles, Michael, la edición especial de tu última novela se agotó y sería genial que hagas una firma de libros...
Los lentes de Mike se empañaron con el vapor de su café recién servido y con torpeza se los quitó, Mason aún insistía, pero el hombre en la cocina ya no le prestaba atención. Jules recalcó que no necesitaba que la recogieran ya que había un bus del campamento hasta Hawkins, así que si su cálculo era bueno, llegaría en cualquier momento y Mike quería tener un lindo desayuno servido.
¿A Jules le seguirá gustando su café con tanta azúcar y crema?
Mike estaba aterrado de que su hija no sea la misma. Sí, la llamaba seguido, casi diariamente y sí, siempre intentaba enviar obsequios a Canadá, pero no era lo mismo que verla cada día.
Sin embargo, Mike siempre fue y siempre será un hombre algo cuadrado y difícil para captar detalles, Jules le contaba muchas cosas, pero... tenía la punzada de perderse cómo crecía.
Un fomo interminable, lo primero que lo preocupó cuando Janeth le pidió el divorcio.
-¿Me estás escuchando?-Habló más alto Jason, Mike suspiró cansado.
-Lo siento, Mason ¿Ir a Nueva York? Te lo dije, tienes todo el año menos este verano para pedirme un evento-Mike exhaló frustrado y colgó.
Ya podría lidiar con Mason luego, pero este verano era dedicado a Jules.
Fue hace un par de meses que decidió mudarse a Hawkins, Holly ahora vivía con su madre en California tras el fallecimiento de su padre, Nancy trabajaba en Washington como FBI y ahora él tras su divorcio con Janeth y tener una crisis en su soledad, finalmente cedió a la idea de venir al pueblo que lo vió crecer. Con Jules en un campamento a kilómetros más cerca de lo que estaba en la anterior ciudad.
La casa de los Wheeler seguía casi igual. Aún con las paredes de otro color, otros muebles y elementos más modernos, Mike aún podía ver aquellas 4 figuras corriendo hacia el sótano para jugar D&D, mientras Nancy hablaba por teléfono en su cuarto, su madre cocinaba y su padre se pudría viendo la televisión como cada tarde, fantasmas del pasado, recuerdos que de alguna forma le costaba aceptar que lo carcomían, pero también le daban una sensación de calidez.
Le dio algo de pavor sentarse en el sofá de la sala frente al televisor y que el reflejo de esta le de una imagen igual a la de su padre, mismo atuendo, mismo peinado y tal vez... misma vida aburrida y monótona.
Mike sacudió su cabeza y vió el segundo plato el cual tenía waffles y una cara feliz hecha con crema batida para Jules.
¿Cuánto habrás crecido? pensó Mike.
Mike ni siquiera recuerda el momento en el que se empezó a avergonzar de este tipo de detalles que le hacía su madre a él cuando tenía 12, Jules tiene 14.
¿Pensará ella que su padre es un cursi?
El sonido del timbre no le dio tiempo de quitar la carita feliz del waffle, demasiado tarde, Jules está aquí y verá su desayuno cursi.
YOU ARE READING
The Nice Trap - Byler
FanfictionEs el año 2010, Mike Wheeler se encuentra aceptando que pronto va a cumplir sus 40 años, con una vida relativamente buena tras su éxito como escritor, pero atrapado en el silencio deprimente en casa, está listo para recibir a su hija Jules luego de...
