Creo que te lo he dicho ya un par de veces: no te preocupes, no es que quiera esperarte, no estoy haciendo un acto de amor al no entregar mi corazón a nadie hace más de un año. El problema es que me dejaste un estándar muy difícil de alcanzar, y yo que no soy más que un pez feo que le aúlla a la luna, me atrevo a no conformarme con menos.
La mujer que perdí por mi cobardía.
Ella es delgada, pero tiene rasgos llenitos, un cuerpo con demasiado encanto, tiene porte al caminar, siempre tiene una postura muy firme, sus pasos son elegantes y femeninos, al sentarse lo hace como las doncellas de otros tiempos. Deberías ver sus grandes ojos, de esos que te muestran toda su alma, dos hermosos orbes oscuros flotando muy seguido hacia arriba sobre esos prominentes mares blancos. Cuando mi Victoria inclina su cabeza mirando un punto en lo alto a su derecha y se encoje sobre su hombro, puedes estar seguro de que no está pensando una mentira, lo más hermoso de mi amada Victoria es que me muestra su alma cada vez que mueve un milímetro.
Su voz es lo que más temo olvidar, a pesar de habernos querido desde el primer momento, y compartido tanto en tan poco tiempo, su voz es lo que menos he podido disfrutar de todos sus atributos. es una voz de mujer algo grave pero muy dulce, como si se recuperara de alguna gripe leve, pero la mayoría de veces que ella me hablaba, su voz se hacía lejana como si se ahogara por los nervios.
La sonrisa de mi amada es amplia, hace que sus mejillas hagan bonitos surcos y va perfecto con esos grandes ojos sinceros y lindos, súmalo a ese cabello negro largo con ondas amplias casi lacio. Vas a entender por qué no he dejado de tenerla sobre este pedestal, ella es mi medida de lo que es perfecto, es mi prueba de que le puedo robar un rayo al cielo.
Al conocerla por redes sociales y conversar un rato, intenté controlar mi emoción considerando nuestra diferencia de edad. Una linda intelectual deportista, que le gusta la música, toca guitarra, pinta, lee, ama la poesía, ama ser la madre de sus hermanas menores; imposible de ignorar. Este trabajo me ha vuelto tan agudo con el alma de la gente, me gustaría poder describirlo, pero algunas emociones son difíciles de describir con palabras, ella es lo más interesante y acorde a mí, que jamás conocí. Te equivocas si piensas que es ingenua y fácil de influenciar, tiene convicciones firmes, y carácter duro, pero pude ser y ha sido miel en mis brazos.
Para mi suerte y mi condena, ella también se fijó en mí.
Y sí, quedamos en vernos, la emoción y nervios me nublaban las ideas. Pero ella estaba ahí, en la puerta mirándome con esos enormes ojos bonitos, sus manos juntas y su cabello suelto. Desearía tato poder recordar con mas claridad el sonido de su voz cuando me saludó, pero se que fue una voz apagada por los nervios. Jamás en mi vida me había sentido tanto desde otra persona. Y de alguna forma torpe la invité a pasar y ponerse cómoda en mi sillón.
No me acuerdo que fue, pero inútilmente quise preguntarle alguna tontería. A pesar de su emoción no pudo formular frases muy largas.
–¿Estás nerviosa verdad? – Para nada era un encuentro ni una pregunta con segundas intenciones.
–Sí –Su cabeza cayó con algo de pesar, pero se sintió su alivio al ser comprendida.
Su impotencia de no poder decir o hacer, estaba tan presente que la podía saborear. Pero no quería que fuese así.
–Yo también –le dije con una risa tonta disimulada en mi voz– ¿Y si nos abrazamos y ya?
¡Sí!
Esa sonrisa y esa manera de incorporarse sobre su asiento para dar paso a mi siguiente movimiento fue simplemente poesía divina.
Y así fue, me puse de pie porque ella estaba esperando mi mano como si hubiese danzado en fiestas de hace seiscientos años.
No podría olvidar lo suave de su mano, su olor, su cuerpo delgado, pero de músculos perfectamente distribuidos. Creí que estaba tenido la mejor experiencia sensitiva y espiritual de la historia de la humanidad, hasta que pude escuchar y sentir como mi amada esnifaba la esencia de mi pecho a travez de mi ropa, como si quisiera grabarlo en lo profundo misma.
No había nada más que nosotros dos y ese abrazo. Ambos sentimos como no queríamos soltarnos nunca más, sin preguntas ni dudas.
Ahí es donde quiero morir en el futro, es mi ambición, mi anhelo más grande.
Mis manos dibujaron sobre su chaqueta lo puro de la forma de su espalda delgada. No quería que pensara que quería propasarme en un primer abrazo, así que mi mano saltó cuando sin querer toqué la carne de su cadera. Debo confesar que el momento de ese tacto quedó tallado en mí, ese pequeño instante en el que toqué la forma tan femeninamente definida del límite de su cadera. Sentí un pequeño brinco en algún lugar de su mente, como si me hubiera disculpado y le hubiera hecho saber que no fue mi intención.
La magia de hablar sin palabras con mi amada.
Ese abrazo sí que fue eterno, pues aun me da vueltas hoy en día. Nos dejamos llevar por ese lento balanceo como si fuesemos los dos un solo y viejo arbol al viento. Luego pude sentir lo suabe de su mejilla cerca de la mía, la fuerza viva de sus cabellos que caían uno a uno dando paso a ese instinto. Mis manos se deslizaron por su cuello mejilla y cabello, y dos alientos que se buscaban hace mil años por fin se encontraron de frente.
– ¿Puedo? –pregunté cortando el silencio entre respiraciones que se volvían pesadas.
–Ajam...–
"Ajam", "ujum", en realidad no recuerdo cual fue la palabra, más nunca olvidaría esa emoción. El alma tiene mil formas de decir "sí" y su cuerpo me demostraba en un millón de maneras que no me diría que no.
Mi victoria no solo me besaba con su boca, todo su ser me llevaba a ese lugar donde tanto había querido estar. En un mundo donde todos mienten, una vida llena de temor, de soledad, odio, egoísmo. Luego de haber Padecido entre peleas por ego y superficialidad, mi amada tan solo me quiso a mi y yo a ella, sin esperar, sin exigencias ni trampas.
Desde ese momento simplemente fui suyo.
Quizá no fue más que una humilde media hora en aquel abrazo y ese beso suave, aun así, parecía despojarse de ese algo que había estado en el propio cuerpo desde el principio de los tiempos. Mi amada no tenía mucho tiempo, pero fue suficiente para dar por sentado lo que ya sabíamos desde hace mucho tiempo.
Nos pertenecíamos
Siempre pude sentir como mi Victoria temía que ella no fuese suficiente para mí, que yo sea un mentiroso más. Yo me desesperaba porque ella entienda que es única para mí. Me preguntó alguna vez si no prefiero las mujeres mas robustas; Si tan solo entendiera que ella es mi modelo de perfección. Es la culpable de que ahora toda mujer me parezca inútil, torpe, desleal, poco confiable, y algunos detalles grotescos. A más de que mi amada me enseñó que puedo ser amado con locura tal cual soy, me mostró de cerca como es un ser perfecto en todo sentido, ella tiene una feminidad tan elegante e inmutable, no la imagino rebajándose, vendiéndose a la presión social, ni perdiendo su postura de ninguna manera.
Es mi tragedia.
Lamento apreciarme de no sufrir falta de amor a lo largo de mi vida, pero no podría corresponder al ideal tan pobre que los demás pregonan como tal.
¿Por qué riego el jugo de mora cada vez que estás conmigo?
KAMU SEDANG MEMBACA
Mi amada Victoria
RomansaTal vez solo sea alguien que no puede dejar de hablarle al amor de su vida dentro de su cabeza, tal vez decir las cosas y que las leas, me de un poco de paz.
