La luz roja del estudio parpadeaba como si respirara. Era tarde—tan tarde que la ciudad afuera ya había dejado de sonar, y sólo quedaba la sensación de que algo estaba a punto de romperse.
Sophia estaba frente al espejo, con las manos aún manchadas del pigmento rojo del video que habían estado grabando. El rojo subía por sus dedos como un recordatorio, como un pequeño incendio que no dejaba de crecer. Detrás de ella, Daniela la observaba en silencio.
—Sigues temblando —murmuró Daniela, acercándose.
—No es miedo —respondió Sophia, sin apartar la mirada de su reflejo—. Es… algo más.
Daniela sonrió con esa mezcla de dulzura y peligro que solo ella podía manejar.
—La canción te pegó fuerte, ¿no?
Sophia finalmente se giró hacia ella.
—Tú sabes lo que es sentir que todo dentro de ti quiere arder… que quieres romper lo que te rompió.
Daniela dio un paso más. Las luces rojas rozaron su rostro y la volvieron casi irreal, como una aparición hecha de impulso y fuego.
—Tal vez no sea destrucción —dijo Daniela, su voz baja—. Tal vez sea transformación.
Sophia tragó aire. Daniela siempre sabía leer las grietas que ella ocultaba.
—¿Y si lo que quiero es vengarme? —preguntó Sophia, sin saber por qué lo dijo en voz alta.
Daniela levantó una mano y, suavemente, tomó la de Sophia, deslizando su dedo pulgar sobre el pigmento rojo.
—Entonces deja que yo lo lleve contigo.
La distancia entre ellas se redujo. El mundo se volvió pequeño: sólo dos respiraciones, dos corazones acelerados, dos sombras recortadas por el brillo rojo. La canción seguía sonando desde algún rincón del estudio—grave, intensa, casi brutal—como si marcara el ritmo de algo que estaba naciendo.
—Fifi… —susurró Daniela, su voz quebrándose apenas— no estás sola en esto. Si quieres quemar algo, lo quemamos juntas. Si quieres renacer, renacemos juntas.
Sophia respiró hondo.
—Lo único que quiero ahora… eres tú a mi lado.
Daniela sonrió—una sonrisa que no era inocente, pero tampoco peligrosa. Era fuego controlado.
—Siempre. Y si ese rojo en tus manos es venganza… entonces déjame ser la chispa.
Las luces parpadearon una última vez, como si el estudio entendiera que algo había cambiado.
Y en medio del rojo, del silencio, del latido compartido…
sus dedos se entrelazaron, más fuertes que cualquier herida, más intensos que cualquier revancha.
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Red fingers
FanfictionLa historia comienza después de Dream Academy, cuando las chicas finalmente debutan y el sueño parece estar completo. Sophia intenta disfrutar esta nueva etapa junto a Daniela y el resto del grupo, convencida de que lo peor ya quedó atrás. Pero no t...
