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El sol apenas asomaba entre las montañas pastosas y grandes que abrazaban las praderas, la luz naciente se filtraba entre la bruma del amanecer, pintando de oro las gotas de rocío que descansaban sobre el pasto, el viento, suave y húmedo, se desli...

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El sol apenas asomaba entre las montañas pastosas y grandes que abrazaban las praderas, la luz naciente se filtraba entre la bruma del amanecer, pintando de oro las gotas de rocío que descansaban sobre el pasto, el viento, suave y húmedo, se deslizaba entre las hojas verdes, haciéndolas danzar con un murmullo que parecía un saludo al nuevo día.

A la distancia, los gallos comenzaron a cantar, rompiendo el silencio con sus notas vibrantes, anunciando la llegada del amanecer, el eco de sus voces viajaba por los campos y se estrellaba contra los muros blancos de la granja que se alzaba en medio de aquel paisaje tranquilo, pero aquel lugar despertaba mucho antes de que el sol mostrará su rostro.
Desde la madrugada, el crujido de los portones, el balido de los animales y el sonido del agua llenando los cubos componían la música cotidiana del trabajo, en medio de ese ritual diario, un hombre recorría el corral, su silueta recortada entre la niebla.

A esa hora, el granjero Alonso ya estaba despierto, su rutina comenzaba antes que la luz, cuando el cielo aún era una franja azulada sobre el horizonte, caminaba con paso tranquilo, con las botas hundiéndose en el barro húmedo, mientras tarareaba una melodía antigua que sólo él parecía recordar.

A sus espaldas, como cada mañana, venía el ruido inconfundible de botas pesadas sobre la tierra, Fernando no necesitaba voltear para saber quién era.

-Lance, otra vez no... -murmuró, con ese tono paciente que usaba cuando ya había perdido la batalla antes de empezar.

Lance era un precioso híbrido de toro limousin, enorme y de aspecto imponente, sus cuernos no eran grandes pero lo hacian ver aun mejor, se veia elegante, guapo, bueno para las vaquitas, no solía hablar mucho, normalmente era bastante callado y solitario, solía pastar solo y alejarse de los demás animales, pero cuando divisaba a su granjero no dudaba en acercarse casi corriendo y esta vez no era la excepción, lo alcanzó en dos zancadas, su respiración cálida se coló sobre el cuello del granjero mientras lo empujaba con suavidad, como buscando atención.

-Anda, déjame trabajar un rato, ¿sí? -gruñó Fernando, apartándose un poco sin éxito.

Lance lo miró con grandes ojos inocentes, la cola moviéndose perezosamente de un lado a otro.

-Mrrh~.

-No, no me vengas con eso, no me vas a ablandar -dijo Fernando, aunque la comisura de su boca se curvó apenas.

Era una escena habitual en la granja, donde iba el granjero, ahí estaba el toro, siguiéndolo con entusiasmo casi cómica, los demás ya se habían acostumbrado.

Mientras tanto, el sol terminaba de alzarse, tiñendo de dorado el campo y entre todos los sonidos de la mañana -el mugido, los pasos, el viento-, Fernando notó una ausencia.

Una vaquita que no había salido a recibirlo como normalmente lo hacía.

Checo.

Su vaquita lechera más tranquila y trabajadora, la que siempre lo esperaba con un leve movimiento de cola y esos ojos grandes color café que bajo el sol tomaban pequeños destellos verdes, no se había acercado al corral como solía hacerlo, Checo era un híbrido de una vaquita Holstein con alma de rebelde, una rareza hermosa, su piel, lejos de ser lechosa como muchos imaginaban al oír su nombre, era un bronce dorado, cálido como el atardecer, salpicado de pequeñas pecas y manchas que bailaban como constelaciones bajo la luz del sol, suave al tacto, brillaba con un resplandor que hacía que cualquiera se detuviera a mirarlo y cuando se movía, con esa gracia lenta y poderosa, era imposible no notar cómo su figura curvilínea, robusta pero elegante, se contoneaba con una sensualidad natural, como si el campo mismo lo hubiera esculpido para ser admirado, sus cuernitos perfectos, pequeños y curvados como medias lunas de marfil, relucían limpios y pulidos, coronando una cabecita que solía alzarse con orgullo.

Vaquita Lechera|| 311 y 1814Stories to obsess over. Discover now