Capítulo 1: No por mucho madrugar.

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La U.A. no era silenciosa ni siquiera temprano por la mañana.

Izumi era nacido de México, por el trabajo de su padre tuvieron que mudarse y a el lo transfirieron a la U.A para seguir sus estudios, y la U.A no era silenciosa, lo había notado desde el primer día: pasos apresurados en los pasillos, voces que se cruzaban como ecos y esa presión invisible que parecía colarse en los pulmones. Aun así, ahí estaba, sentado en las gradas del campo de entrenamiento, con los codos apoyados en las rodillas y la mirada fija en el suelo.

Bueno, pensó, a falta de pan, tortillas.

Ser estudiante transferido nunca era fácil. Ser extranjero lo complicaba un poco más, habia tenido que perfeccionar el idioma que usaban en la U.A. Y tener un don que nadie entendía del todo... eso ya era otra historia. Extrañaba México, aunque las cosas eran algo parecidas al menos a veces sentia que si encajaba porque ahi habia crecido.

-Siguiente grupo -anunció Aizawa con voz cansada que me saco de mis pensamientos.

Izumi levantó la vista justo cuando un chico de cabello morado saltaba al centro del campo. Tenía los hombros tensos, la expresión seria y una mirada cansada que no coincidía con su edad. No necesitó preguntar para saberlo.

Hitoshi Shinsou.

Había escuchado rumores, claro. Que su don era peligroso. Que no se podía confiar en él. Que era mejor no responderle si te hablaba.

Izumi frunció un poco el ceño al recordarlo.

-𝑪𝒂𝒅𝒂 𝒒𝒖𝒊𝒆𝒏 𝒉𝒂𝒃𝒍𝒂 𝒄𝒐𝒎𝒐 𝒍𝒆 𝒇𝒖𝒆 𝒆𝒏 𝒇𝒆𝒓𝒊𝒂-murmure para mi mismo en mi idioma natal.

El ejercicio comenzó. Shinsou dio órdenes rápidas, intentando coordinar a su equipo, pero algo falló. Un compañero dudó, otro reaccionó tarde. En segundos, Aizawa levantó la mano.

-Mal planteamiento. Otra vez.

El silencio cayó pesado.

Observe cómo Shinsou apretaba los dientes, cómo sus hombros se tensaban aún más. No gritó. No protestó. Solo... se culpó. Era evidente incluso desde lejos.

Cuando el ejercicio terminó, Shinsou se sentó en las gradas, justo dos asientos lejos de mi. No me miro. El aire entre ambos estaba cargado de algo incómodo.

Dude un poco por poco más de un segundo.

No solía hablar primero. Pero algo en la postura de Shinsou -esa mezcla de frustración y cansancio- le resultó demasiado familiar.

-𝑵𝒐 𝒑𝒐𝒓 𝒎𝒖𝒄𝒉𝒐 𝒎𝒂𝒅𝒆𝒖𝒈𝒂𝒓 𝒂𝒎𝒂𝒏𝒆𝒄𝒆 𝒎𝒂́𝒔 𝒕𝒆𝒎𝒑𝒓𝒂𝒏𝒐.-dije al final, con voz tranquila.

Shinsou giró la cabeza de golpe.

-¿Qué?

Me miro por primera vez. Sus ojos eran más cansados de cerca, como si siempre estuviera preparado para defenderse.

-Que no todo sale a la primera -explicó-. Ni aunque te esfuerces de más.

Shinsou lo observó con desconfianza.

-¿Te estás burlando?

Negue despacio.

-Nah. Si quisiera burlarme, se notaría.
Hice una pausa y añadió, encogiéndose de hombros:
-Además, criticar desde fuera es fácil. 𝑬𝒍 𝒄𝒐𝒎𝒂𝒍 𝒍𝒆 𝒅𝒊𝒋𝒐 𝒂 𝒍𝒂 𝒐𝒍𝒍𝒂 ¿no?

Eso logró algo inesperado.

Shinsou parpadeó, confundido.

-...¿Qué?

Palabras que no controlan || Shinsou x OCHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora