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01. "Akari Hoshizora."

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Capítulo No. 1: "Akari Hoshizora."
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Akari despertó con la luz suave de la mañana colándose por el shōji, como si el sol tocara la casa con la punta de los dedos para no molestar. Se quedó unos segundos mirando el techo, respirando lento.

-Otro día -murmuró-. Vamos con calma.

Se levantó, se arregló el cabello con manos aún adormiladas y ajustó el pequeño collar de reloj que siempre llevaba. Tic. Siempre tic. Como si le recordara que el tiempo también come.

El mercado ya estaba vivo. Voces, risas, el sonido de cajas moviéndose. Akari caminaba entre los puestos como quien ya pertenece al paisaje.

-¡Akari‑chan! -gritó un señor desde un puesto de verduras-. ¿Hoy también oden?

-¿Cuándo no? -respondió ella, sonriendo-. Dame daikon bonito, ¿sí? El que parece feliz.

El señor rió.

-Para ti, siempre el más feliz. Y te hago descuentito, pero shhh, que no se enteren.

-Ay, luego dicen que me consientes -bromeó ella.

Más adelante, una señora mayor la jaló del brazo con confianza.

-Niña, ¿ya comiste?

-Todavía no, oba‑san.

-Eso está mal. Mira, llévate estos huevos. Y oye... -bajó la voz- yo tengo un nieto guapísimo. Alto, trabajador...

Akari soltó una risa suave, tapándose la boca.

-Siempre me quiere casar, oba‑san.

-Porque eres un encanto, ¿o qué?

Los niños corrían cerca, uno se le acercó.

-¡Akari‑nee! ¿Hoy sí me das extra tofu?

-Si te portas bien en la escuela.

-¡Entonces dame mucho!

-Oye -dijo ella, fingiendo seriedad-, negociar también es una habilidad.

De regreso en casa, Akari lavó, cortó, acomodó. El oden empezaba a burbujear lento, paciente, como si supiera esperar.

-Todavía no -susurró al caldo-. Falta un poco de sol por caer.

Cuando el cielo comenzó a teñirse de naranja, Akari salió y abrió el puesto.

Clac.

La cortina se levantó.

-¡Ya abrió Akari! -se escuchó desde la esquina.

El primer cliente fue un obrero, hombros cansados, ojos pesados.

-Buenas noches.

-Bienvenido. ¿Lo de siempre?

-Sí... hoy fue largo.

-Entonces siéntate. El caldo está en su punto.

Otro hombre murmuró mientras esperaba.

-Dicen que Akari escucha mejor que un sacerdote.

-Y no cobra por eso -respondió otro.

Ella sonrió, sirviendo.

-Oigan, ¿supieron lo del señor Tanaka?

-¡Eso! -saltó una mujer-. Que dicen que vendió la casa.

-Mentira -dijo otro-. Yo lo vi ayer regando sus plantas.

-Chisme no confirmado -sentenció Akari-. Aquí solo se aceptan historias con caldo.

Risas.

Niños llegaron con monedas apretadas.

-¿Alcanza?

-Siempre alcanza -dijo ella.

La noche avanzó. Risas, silencios compartidos, cucharas chocando suave.

Cerca de la madrugada, un joven se quedó ayudando.

-Yo cierro contigo -dijo-. No es seguro sola.

-Gracias -respondió Akari-. Eres un sol a estas horas.

Cuando el último cliente se fue, Akari bajó la cortina.

Clac.

El silencio volvió.

Se quitó el collar de reloj y lo dejó sobre la mesa. Tic. Tic. Ya no.

-Mañana otra vez -susurró.

Se acostó. Afuera, el mundo dormía. Adentro, el tiempo también.
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Capítulo siguiente: "Oden a medianoche."

Amarte Duele. | Sanemi Shinazugawa.Histórias para pegar e não largar. Descubra agora