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Apertura 2023

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Apertura 2023

📍Ciudad de México


El aeropuerto siempre me parecía un lugar extraño para pensar con claridad. Demasiado ruido, demasiadas despedidas y llegadas al mismo tiempo. Aun así, ahí estaba yo, sentada frente a la puerta de abordaje, con una maleta pequeña a mis pies y el celular vibrando sin parar.

Coapa.
Otra vez.

Había regresado de un viaje que se suponía debía ser un descanso, pero el descanso nunca era completo cuando el América estaba por comenzar un torneo. El Apertura 2023 no iba a esperar a nadie, y mucho menos a mí.
Coapa siempre tenía el mismo olor a pasto recién cortado y a presión silenciosa. No importaba cuántas veces estuviera ahí, cada inicio de torneo se sentía distinto. El Apertura 2023 no era la excepción.

El celular vibró justo cuando el coche se incorporaba a la avenida. Miré la pantalla y suspiré antes de contestar.

—¿Ya aterrizaste? —preguntó mi papá, sin rodeos.

—Sí. Voy camino a Coapa.
Hubo un breve silencio al otro lado de la línea. Con él, los silencios siempre significaban algo.

—Bien —dijo al fin—. Necesito que pases por mi oficina hoy. No es una invitación.

Enderecé la espalda sin darme cuenta.

—¿Ahora?

—Hoy —repitió—. El torneo ya empezó y hay decisiones que no pueden esperar.
Miré por la ventana. La ciudad avanzaba indiferente, como si no supiera nada del peso que se me venía encima.

—Entiendo.

—Isabel —añadió, bajando un poco el tono—. No te estoy llamando como tu papá. Te hablo como el dueño del club.
Ese fue el golpe.

—Lo sé —respondí, conteniendo lo que sentía—. Solo… acabo de llegar.

—Y el América no se detiene —cerró—. Nos vemos en la oficina.

La llamada terminó antes de que pudiera decir algo más. Dejé el celular sobre mis piernas y respiré hondo. No era enojo. No era miedo. Era esa sensación conocida de estar entrando a un lugar donde ya no basta con observar.

El coche siguió avanzando.
Coapa estaba cerca.
Y, por primera vez, supe que ya no iba a estar ahí solo como espectadora.
      




📍 Coapa, Ciudad de México

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📍 Coapa, Ciudad de México

El coche se detuvo frente a la entrada principal y, por un segundo, me quedé dentro, con la mano aún sobre la manija. Coapa siempre había sido parte de mi vida, pero ese día se sentía distinto. Más serio. Más real.

Bajé y el sonido del entrenamiento me envolvió de inmediato. El golpe seco del balón, las indicaciones del cuerpo técnico, las risas que intentaban aligerar la presión. Todo seguía igual… y, al mismo tiempo, nada lo estaba.

Caminé por las instalaciones con el celular en la mano, hablando con mi mejor amigo Diego. Recién llegaba de un viaje y tenía cansancio que se mezclaba con el hambre y con esas ganas inevitables de estar en casa.

—¿Y entonces a qué hora sales de Coapa? —preguntó Diego desde el otro lado de la línea, con su tono relajado de siempre.
—Según esto, tarde —respondí—. Pero ya sabes cómo son estas cosas. Además, me estoy muriendo de hambre… daría lo que fuera por comida mexicana ahorita.
Diego soltó una risa.

—Te dije que no te fueras tan lejos. Luego andas extrañando todo.
Sonreí sin darme cuenta. Hablar con él hacía que la espera fuera menos pesada. Aunque jugara en Tigres y viviéramos en ciudades distintas, Diego seguía siendo ese amigo que entendía mis silencios sin necesidad de ver mi cara.

—La verdad sí —admití—. Ya quiero llegar porque hoy es la final. Mis poderosísimas Águilas van a ganar.

—Ya vas a empezar… —bufó—. Te recuerdo que yo soy de Tigres, ¿eh? Bájale dos rayitas a tu orgullo americanista.
Solté una carcajada.

—Ni lo sueñes.
Colgué poco después y guardé el celular justo cuando vi a Henry acercarse, todavía con la camiseta del entrenamiento.

—¿Otra vez peleando con Lainez? —me preguntó, sonriendo.
—Como siempre —respondí—. Pero que no se le ocurra decir que el América no es el mejor.

Brian apareció detrás de él, con esa energía suya que llenaba cualquier espacio.

—Eso ni se discute —dijo—. Este torneo va a ser nuestro.
Asentí, mirando hacia la cancha. Los jugadores seguían saliendo poco a poco. Ahí estaban todos: Jonathan, Diego Valdés, Álvaro… y entonces lo vi.
Kevin Álvarez.

Nuevo torneo, nuevo reto. Caminaba con tranquilidad, pero se notaba concentrado, observando todo a su alrededor como quien sabe que aquí no hay tiempo para dudar. No parecía nervioso, pero tampoco confiado de más. Justo en el punto exacto.

—Ojo ahí —dijo Henry, siguiendo mi mirada—. Kevin viene con hambre de demostrar cosas.

—Se nota —respondí.
En ese momento, Kevin levantó la vista. Nuestros ojos se cruzaron apenas unos segundos. No hubo palabras, ni sonrisas exageradas. Solo ese cruce breve que se queda dando vueltas en la cabeza más tiempo del que debería.

—Este Apertura va a estar interesante —murmuró Brian.

Y tenía razón.
Algo me decía que ese torneo no solo iba a marcar al América, sino que también iba a cambiar más cosas de las que yo estaba lista para aceptar.

















































Hola! Espero les guste este es el primer capítulo espero les guste aunque no me convence mucho pero me pueden dejar ideas y su voto gracias 🫶🏻✨️

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⏰ Last updated: Jan 07 ⏰

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