Capítulo Único

5 0 0
                                        

>>Hace tal vez mil años

que me cortaron, ahormaron y cosieron.

Había entonces cuatro magos de fama

de los que la memoria los nombres guarda:

El valeroso Gryffindor venía del páramo;

La bella Ravenclaw, de la cañada;

del ancho valle procedía Hufflepuff la suave;

y el astuto Slytherin, de los pantanos.

Compartían un deseo, una esperanza, un sueño:

idearon en común acuerdo un atrevido plan de estudios

para educar jóvenes brujos.

Así nació Hogwarts, este colegio.

Luego, cada uno de aquellos cuatro fundadores

fundó una casa diferente

para los diferentes caracteres

de su alumnado:

Para Gryffindor

el valor era lo mejor;

para Ravenclaw,

la inteligencia

y para Hufflepuff el mayor mérito de todos

era romperse los codos.

El ambicioso Slytherin

ambicionaba alumnos ambiciosos.

Estando aún con vida

se repartieron a cuantos venían

pero ¿cómo seguir escogiendo

cuando los cuatro estuvieran muertos

y en el hoyo?

Fue Gryffindor el que halló el modo:

me levantó de su cabeza,

y los cuatro en mí metieron algo de su sesera

para que pudiera elegirlos a mi manera a la primavera.

Ahora ponme sobre las orejas.

No me equivoco nunca:

echaré un vistazo a tu mente

¡y te diré de qué casa eres!"<<

.....

Sucedió hace muchos años, pero yo lo recuerdo cómo si hubiera sido ayer, aquí mismo en el castillo de Hogwarts poco después de que está se abriera como una Escuela de Magia y Hechicería. En el despacho del Director cuatro poderosos magos se habían reunido por un asunto de suma importancia.

Uno de ellos se apoyaba en la pared cruzándose de brazos, manteniendo un porte sereno, su cabello largo y liso rubio caía sobre sus hombros hasta casi los brazos que mantenía cruzados a la altura de su pecho, su tez clara casi pálida y entonces, abrió levemente los ojos para ver a los otros tres magos de aquella habitación, sus ojos de color azul casi grisáceo miraron con frialdad a los presentes y tras un suspiro los volvió a cerrar. Vestía con un uniforme elegante, chaqueta marrón oscura con botones dorados, las mangas dobladas viéndose por dentro verde esmeraldas, pantalones grises y unas botas altas marrones. Sobre sus hombros caía hasta casi sus pies una larga túnica verde esmeralda que se sujetaba a su chaqueta con un broche plateado. En su cuello asomándose entre sus ropas se podía ver un collar con una llamativa serpiente esmeralda.

El sombrero SeleccionadorStories to obsess over. Discover now