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Prólogo

Leoni

Cuando era niña, cada noche antes de dormir, mi madre me contaba historias sobre dioses inmortales. Decía que fueron los primeros en existir, mucho antes que los humanos, y que poseían dones tan poderosos que ningún mortal podría igualar... salvo aquellos con su sangre en las venas, como mi familia.

Las historias se detuvieron el día que mi padre heredó el trono, tras la muerte de mi abuelo, el rey Deneo. Ese mismo año, mis padres adoptaron a una niña huérfana llamada Daelyn, y pronto toda su atención se volcó en ella, más que en mi hermana mayor y en mí.

Fue entonces cuando perdí la oportunidad de hacerle a mi madre la pregunta que tanto me inquietaba:

¿Dónde están los dioses inmortales?

Años después, encontraría la respuesta.

Pero no imaginaba que, al hacerlo, sellaría un destino por el que pagaría el resto de mi vida.

El don de FloraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora