La vida en el Puerto siempre fue tranquila, al menos en lo que cabe, pero para Ryeoun, que había vivido toda su vida en el mar y enfrentandose a piratas para sobrevivir un día más, vivir en tierra era sinónimo de paz.
Terminó de cambiar la vela de ese barco que había llegado en la mañana con el timón roto y la vela suelta, sonrió satisfecho con su trabajo.
—¡Ryeoun!— volteó a ver al hombre que lo llamaba, un anciano que después de dedicar toda su vida a la piratería, había decidido descansar sus últimos años en esa isla— ¡Ya está tu cena! ¡No terminas muy tarde!
—¡No lo haré!— respondió mientras veía el plato que el hombre le había dejado cerca de sus herramientas— ¡Gracias!
Pronto terminó con sus labores y pudo guardar todas sus cosas para comer lo que le habían llevado.
Dejó que el aire con arena golpeara su rostro mientras se dirigía a la plaza central del Puerto, dónde ya todos estaban sentados cerca de una fogata y disfrutaban de los últimos rayos de sol.
—Justo estábamos hablando de ti, Ryeoun— dijo una mujer cuando el chico se sentó.
—¿Me estaban maldiciendo a Poseidon?— preguntó a modo de broma mientras le pasaban un vaso con ron, lo bebió todo de un trago.
—Estamos hablando sobre como tú y tus amigos siguen siendo tan unidos a pesar de que ellos siempre están en el mar— le dijo un hombre joven, estaba del otro lado de la fogata que habían hecho.
Se encogió de hombros y acercó su vaso a la botella de licor para que le sirvieran más.
—Bueno, ya sabes, cuando estás huyendo de piratas no piensas mucho en lo que va a pasar después, creo que por eso somos tan buenos amigos. No nos importa que sucederá después y vivimos tranquilos sin esa preocupación, eso incluye si nos volveremos a ver o no. ¿Por qué me pelearía con mis mejores amigos si no los voy a volver a ver?
La conversación siguió fluyendo hasta que el sol terminó de ocultarse, dándole la bienvenida a la noche.
Ryeoun sonrió al ver la comunidad que habían creado todos juntos, una honesta, una más cercana a una familia que a un pueblo común.
—¡Se acerca un barco!— gritaron unos niños que venían corriendo desde la playa— ¡Es un barco muy grande y brillante!
Ryeoun volteó a ver a las personas sentadas alrededor de la fogata antes de levantarse, no era común que los niños describieran barcos como "brillantes".
—Quedense cerca, niños— dijo mientras se dirigía a la playa, tomó su espada, que dejaba cerca de unas rocas camino al muelle, así siempre recordaba donde la dejaba.
Vio el barco que se acercaba, era difícil distinguir algo por la oscuridad que les otorgaba la noche, pero el barco se acercó lo suficiente para que Ryeoun lo supiera.
—No puede ser.
Empezó a correr devuelta a la plaza mientras gritaba a todo que corrieran.
—¡Es el rey pirata!— advirtió, todos en la fogata se levantaron al instante—. ¡Es el barco del rey pirata! ¡Hay que correr! ¡Mujeres y niños vayan al bosque y ocultense!
—¡Ryeoun!— gritó un hombre señalando hacia atrás.
Del barco ya habían bajado las tropas del rey pirata, y se acercaban cada vez más a ellos.
—Nos quedaremos contigo, Ryeoun. Vamos a defender nuestro hogar todos juntos.
Fue cuestión de pocos minutos para que las tropas del enemigo llegaran, listos para pelear, Ryeoun se puso al frente de todos.
—Largo de aquí, no son bienvenidos. ¡Largo!
Ryeoun no puede describir los eventos siguientes, incluso aunque se lo pidieran y exigieran.
Solo sabía que estaba entre los escombros del templo de Poseidón, con la vista borrosa y una herida en su pierna que ganó segundos antes de vencer al hombre con el que combatía.
Y entonces lo vio, al príncipe pirata, caminando directamente a la piedra de mármol con la inscripción que le había mostrado a Minho algunos días atrás.
—Είς άνεμος, δύο νήες, ερέττουσιν δέκα ναυται είς δέ κυβερνήτης αμφότερας ελάει— dijo el temido rey de los mares, sin tener que ver la inscripción, como si ya se lo supiera de memoria—. Pronto el sacrificio se hará, y gobernaré no solo tierra, también el mar.
Tomó una piedra grande y golpeó el mármol hasta que algo asomó, era azul y brillaba. Lo agarró con una mano y lo sacó del resto de la piedra de mármol.
Era una daga, Ryeoun no sabía que eso estaba ahí, no creía que nadie supiera de la existencia de esa daga.
Entonces se fue, el rey y sus tropas se fueron, dejando casas en llamas y muerte.
Ryeoun rompió su camisa para vendar su pierna y utilizó su espada para poder apoyarse y caminar.
—¿¡Hay alguien!? ¿¡Hola!?
Se encontró con un cuerpo, tenía un corte en la espalda, al alzar la vista solo vio cuerpos de hombres, mujeres y niños, casas incendiandose y soledad, había sido el único que quedó en pie, pero había sobrevivido como una deshonra a todo el pueblo muerto.
Siguió caminando hasta el muelle, tomó un pequeño bote y algunas provisiones que encontró de los piratas del barco que había estado arreglando.
—Poseidón, mi dios, entiende por favor mis razones para romper el juramento que te hice de no volver al mar. Perdona a tu hijo y déjalo llegar con el favorito de tu sobrino.
KAMU SEDANG MEMBACA
Lie a thousand old northerners' graves
Fiksi Penggemar-Aparecer el día de mi boda ha sido lo más heroico y lo más estúpido que ha hecho. -Y aún no has visto lo mejor de mí.
