___¿Qué se supone que fue...esto?___
No lo sé, siendo franco, y aquello me aterraba hasta el punto de hacerme calar hasta la médula, mi patética mente incapaz de comprender el sentimiento de miedo que surcó mi cuerpo.
Mis "ojos" vagaron en busca de explicación. Quise dar un paso para explorar, pero pronto me di cuenta de cómo mi inútil cuerpo pareció desmoronarse al primer intento del andar, igual que barro endurecido al ser derruido por la lluvia. El miedo que antes me carcomía no paró, se hizo peor y más abominable, con una aterradora clareza lo percibía recorriendo mi cuerpo.
Peor aún, intenté contemplar mi propia miseria consumiéndome y, "llorando", en aquel momento di cuenta de algo que solo hizo más miserable: mi visión, mi sentido me había abandonado desde el momento que concebí conciencia.
"No...¿Qué clase de dios depravado me condenaría a esta existencia?", sollocé, pero mi aparente boca solo produjo un gutural sonido sin significado, muerto, concordando apenas con el musitar de una bestia sin conciencia, mas yo no era eso, ¿cierto? Mi señor, quiero dejar de pensar y únicamente lamentarme por esta vil condena.
Mi existencia debió quedar ahí, insignificante y lamentable en ese lugar. Sin embargo, instintos de supervivencia me ignoraron con la llegada de un gélido aire, uno irreal, apenas una metáfora que mi mente dio para describir la llegada de un nuevo miedo a algo, esta vez algo verdaderamente letal..
No puedo decir que corrí, mas pude moverme, guiado solo por la certeza de que moriría si seguía en el lugar que me vio nacer.
Con el viento chocando contra mi ser pude pensar con más claridad, implorar para que mamá y papá me ayudaran, que me sacaran de este infierno que conocí. Pero qué extrañó, no conocía nada, ¿Qué era un "papá" y "mamá"? Yo...de verdad no sé su significado, ¿Por qué había clamado por la ayuda de ellos?
Seguí huyendo, y conforme a mis pasos, tampoco vi algo más allá, no vi un pasado en mi memoria. Mi mente solo estaba viendo desde ese momento hasta ahora, ¿No tengo historia? Lo veo, soy solo un vacío.
Diseccioné eso con gran eficiencia. Pronto el miedo fue extinguiéndose en mi cuerpo, pero no por alejarme de la presencia desmesurada en horror; mi mente iba dando cuenta de la cruda verdad de una vida así. Comprendí que la pérdida de la "vida", como la conocía, era insignificante para mí. Si solo conocí el miedo, si solo conocí pavor, mi muerte no me importaba más. Esto fue una patética forma de aceptar la muerte.
Dispuse a detenerme, aceptando el destino que el fuerte tuviera sobre mí, el débil. Nunca llego. ¿Y ahora? No supe qué hacer, no había el motivo innato en mí, uno que el humano desenvuelve con experiencias. Pueden vivir en pro de amar, destruir, matar, construir...¿Qué se supone que me definía?
Volví a vagar, sin sentido o guía, sintiéndome menos...¿Qué es humano? Repetí el mismo caso con esas anteriores palabras que también desconocía.
Previo a más preguntas, una pisada de algo que sacó de lo profundo de mi conciencia. No pareció perturbarse conmigo, eso me extrañó. Lo hubiera seguido de no ser por mi precaria condición. Deseo ver
Y, como si algo hubiera escuchado mi petición, mi sentido de visión complementó mi ser. Aunque no fue nada bonito sentir rayos quemando mi jodida visión, debo decir que fue placentero experimentar un estímulo desconocido. El aire invadió mi interior placenteramente ante lo que fue para mí irritante, al inicio, y ahora agradable. Agradecía en este instante que mi presencia en este plano no hubiera llegado a su fin de forma tan pronto. Descuidado de mí, olvide que quería seguir a alguien.
Posteriormente a disfrutar de mis conciencias observé mi cuerpo, uno oscuro y cubierto por una sustancia espesa y maleable, entendí eso. No tenía brazos, pero sin un momento para pensarlo, parece que, cuando me di cuenta, mi figura empezó a desarrollar extremidades delgadas, afiladas, y sin embargo, claramente resistentes por una certidumbre que no terminaba de entender.
Rápidamente giré la cabeza a velocidad tal que por poco y rompía mi cuello, ruidos, y con pasos torpes me moví del lugar donde disfruté por primera vez la luz de la esfera en el cielo, movido por curiosidad pura.
Entonces algo se desveló frente a mi visión: seres pequeños en masa que con suerte llegaban a mis rodillas. Llevaban cosas que les cubrían el cuerpo. No veo el motivo, ¿quizás sienten frío? Más extraño, no me notaron incluso con mi clara diferencia.
Toque, masajee, observé fijamente, hasta hice movimientos imposibles para comprar un poco de su atención. Nada. Me frustró, ¿estaban inmersos en una ilusión? O ellos...¿no podían ver? Verdaderamente tristes...yo puedo librarlos de esa terrible existencia que también experimenté.
Clavé mi afilada garra anular en la cabeza de uno, un poco más arriba de su visión, cayendo, por lo que pude interpretar, muerto frente a mí...No estoy seguro del porqué, pero eso...me gustó
Las multitudes gritaron de horror y confusión por mi acción y efecto, pero siguieron sin verme por lo que noté. Sus ruidos me molestaban; también quería experimentar más de ese placer cuando arrebaté y liberé una de esas vidas. No sé cuánto maté, pero me divertí. Mis garras dentro de sus cabezas y dejándolos sin vida me divertían, me hacía sentir...no vacío. Era inigualable ninguno de los estímulos que experimenté con este, la simple, pero deliciosa sensación de ver cómo con un toque morían, cómo en mi dedo quedaban delgadas capas de carne y líquido carmesí posaban en mi mano.
Nada me detuvo. Seguí, seguí y seguí hasta que la esfera brillante en el cielo desapareció, remplazada con otra menos brillante y una capa negra en el cielo. No quedaba nadie, entonces entendí con eso que no podría seguir liberando almas y disfrutando. Volví a estar vacío.
Antes de poder sumergirme en tristeza, unos pasos resonaron sobre carne inerte en el suelo. Giré. Vi uno de esos pequeños seres otra vez. Este era de tez blanca, largo cabello negro, ropas más holgadas y, lo más distintivo, una expresión enigmática acompañada de una cicatriz en mi sitio favorito: la frente. Me encanté; esa sensación de felicidad no acabaría tan pronto. Pero algo me hizo parar por un momento; este pequeño parecía verme a diferencia de los otros...
Borré eso de mi cabeza. Retomé mi paso y me acerqué con la intención de experimentar ese deleite. Él sonrió zorrunamente y, a milímetros de morir, sostuvo mi garra como si de nada se tratara. Incliné curioso la cabeza por algo que nunca vi. Antes de volver a intentar, este ser me habló y yo...¿lo pude entender?
-Eres una grado especial, sin dudas, pero todavía sigues inmadura...-Dijo, y volvió a hablar con ese tono misterioso antes de que yo pudiera producir un sonido -Debes ser un caso similar a Dagon.-
¿Grado especial? ¿Dagon? No conocía ninguno de esos términos, pero sucede que esta criatura tampoco me dejaba indagar, pues volvió a interrumpir mi fútil intento.
-Pero eso es irrelevante, cargas un buen poder contigo, maldición infante...-Dijo con tonos que no dejaban de confundirme, dejando la duda en mí de si deseaba usarme o ayudarme- Me llamo Suguru Geto y tengo un plan, ¿tienes nombre, maldición infante? -Sonrió con confianza mientras me extendía la mano, ofreciéndome unirme...
-Nyeeerr... -Salió de mi voz, profunda y atemorizante para cualquier otra de las criaturas que maté. Él hombre pareció complacido. Me dio la espalda, empezando a andar en dirección a una locación desconocida. Yo, sin destino o propósito, lo seguí a donde fuera, preso por dudas que él podía responder.
Marqué mi destino en ese momento.
Maldición...¿de qué?
Final
ESTÁS LEYENDO
One-shot
FanfictionIntento por aprender a escribir. Usaré jujutsu kaisen para este primer intento, espero darte una buena experiencia.
