HOLA, i'm here...now
contiene dirty talk, pero juro que después se quieren
el ship es: Frando
acá Franco es piloto y Lando polista
comentaa amo cn to' mi corazón leerloss, también votá si queres más de esto o me queres apoyarr
cualquier duda cn el modismo m avisas
bueno, sin mucho más q decir, disfruta 🩶
Me disculpo de antemano por las faltas de ortografía.
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era un viernes al mediodía, faltaba casi 2
semanas enteras para el próximo fin de semana de carrera.
la última había sido en Brasil, por lo tanto Franco aprovechó a volver un par de días a Argentina, a su hermoso y amado país.
se encontraba en algún rincón de buenos aires, por Palermo, cerca de la cancha de polo, donde iba de vez en cuando a ver algún partido y disfrutar de aquel espectáculo deportivo.
ahí tenía un amigo; Lando.
polista profesional, la camiseta número 2 de La Natividad, de los mejores de su edad, el año pasado se había titulado junto a su equipo como campeones de la Triple Corona, el evento de polo más importante de toda argentina, y prácticamente el mundo.
se conocían de chicos, porque sus papás eran amigos. Franco probó aquel deporte gracias a él, pero su corazón lo obligó a seguir el karting, hoy siendo piloto de la Fórmula 1.
los años pasaron, los chicos maduraron. No se veían muy seguido, ambos viajaban por todo el mundo -más que nada Colapinto- de vez en cuando se cruzaban por ahí, a veces en Inglaterra, Francia o donde podían, siempre a tomar un café y ponerse un poco al día.
Franco cuando tenía la oportunidad lo metía a los boxes, algunos de los mecánicos de Alpine ya lo tenían medio fichado como "el polista amigo de Franco" de las veces que lo habían visto infiltrado en el garage.
y cuando podían encontrarse en sus tierras, Lando lo invitaba a las canchas a verlo en las práctica, a veces al hípico, donde dejaba que Colapinto monte los animales de élite tan costosos, solo con el fin de pasar las tardes.
ahora que Franco ya no era más piloto de reserva, sino titular, sus encuentros se habían acortado y espaciado, agendas ocupadas, el fin de año con La Natividad arrasando en la interminable competencia contra La Adolfina, al igual que Franco, solo que Alpine peleaba contra sí mismo para raspar puntos.
meses largos para los altletas, muy ocupados.
pero nunca faltaba un mensaje, una videollamada, o contestar una historia.
porque aunque el tiempo pasara volando, su amistad no envejecía.
ahora, después de la horrible carrera en Inetrlagos, Franco estaba con todo encima.
y todo era mucho, mucho cansancio, muchos malestares, dolores de cabeza, muchas frustraciones, mucho insomnio, mucho tiempo, mucho, en definitiva.
peleas constantes con su equipo, no le hacían caso, reuniones que no llegaban lejos, y el monoplaza que andaba peor que una bicicleta oxidada.
por eso estaba acá, en su casa -de Lando, en realidad- para descargar un poco.
era de mediodía, estaban el patio, el humo dejaba un olor que picaba la nariz con placer que prometía una asado rico, un fernet frío espumaba blanco como las pocas nubes blancas que de vez en cuando regalaban sombra del sol abrasador, reposeras alrededor de una mesa ratona de vidrio en el pasto colorido, la pileta con ese deje de cloro tan característico, y las risas en armonía que flotaban con una facilidad genuina.
la mayoría sin remera, tomando sol, un par en la pileta, disfrutando de la frescura de esta.
eran varios, amigos de la vida, entre todos se trataban como pibes normales, no importaba lo que eras realmente, ni tu laburo, ni tu fama, ni tu título.
