Semana SenHaku 2025. Grupo Senku & Kohaku
NOTA: No necesitan haber leído "Altas Capacidades" para entender este fanfic, pero de todos modos, quien quiera leerlo, estaré agradecida (es mi fanfic MozLuna).
NOTA 2: Esta historia será corta, justamente porque es para mostrar cómo Kohaku se deja explotar laboralmente por su jefe.
Tema: Jefe/a o Millonario/a o Realeza en Secreto (Día 5).
Título del fanfic: Mi Explotador Jefe y Yo
—Leona... necesito que pongas eso allá —pidió Senku, haciendo que ella moviera el nuevo cargamento de armas que había enviado el padre de su prometida para ayudar con la guerra que estaban librando para proteger el imperio Nanami.
—¡Que no soy una leona! ¡Soy una onza! Una antigua y e importante dinastía de seres increíblemente poderosos y capaces de arrancarte la garganta si los haces enojar —se quejó ella, pero igualmente lo hizo.
Porque la verdad era que, aunque Kohaku fingiera total desinterés, ella no podía negar lo mucho que Senku le gustaba, pero tenía que ser fuerte, tenía que ser valiente... especialmente porque él estaba comprometido con una mujer humana, como él. Que, más allá de ser humana, era la pareja "perfecta" de Senku, por poseer lo que en su mundo se llamaba "Altas Capacidades".
Las Altas Capacidades eran unas habilidades increíbles... pero raras. Así que, por supuesto, Kohaku no podía aspirar a ser más que una trabajadora. Senku era su jefe y el que había ayudado a su pueblo, pero no era más que eso... no podía aspirar más que eso.
—Leona... también necesitaré tu ayuda para la próxima batalla.
Kohaku lo miró motivada, hacía mucho que no se enfrentaba a enemigos y eso le encantaba.
—¡Ja! ¡Acabaré con todos los enemigos posibles! —exclamó realmente motivada—. ¡Y no me llames leona! ¡Soy una onza!
Él sonrió.
—Tan energética como siempre... pero no es tan simple lo que quiero que hagas, en realidad quiero que prepares el próximo plan.
Las orejas de Kohaku se movieron ante la sorpresa.
—¿Qué quieres que haga?
Senku le hizo señas para que lo siguiera y la llevó hasta un lugar privado. Posteriormente se aseguró de que nadie estuviera mirándolos y cerró las puertas.
—Esta misión es importante, leona —explicó él poniéndose serio y ella simplemente sonrió de forma felina—. Hay que comprar algunos hechizos y otras mierdas que necesita el mentalista y como tu hermana conoce más sobre eso... necesito que vayas con ella. Ella comprará y tú la protegerás de quien sea que se atraviese en su camino, porque esto es importante para la próxima batalla.
Kohaku asintió. No estaba del todo conforme, porque quería enfrentarse a los enemigos en el campo de batalla, pero se conformaría con los bandidos que pudieran intentar atacar a su hermana.
—Iré, al fin y al cabo tú eres el jefe... ¡pero deja de decirme leona! Yo soy...
De repente él se acercó hacia ella y la tomó por la cintura, mirándola fijamente, posando esos ojos rojos tan penetrantes y que tanto le gustaban sobre los ojos turquesa de ella. Se quedó a solo centímetros de los labios de la joven onza y habló:
—...una onza, una antigua y e importante dinastía de seres increíblemente poderosos y capaces de arrancarme la garganta... ya lo sé, leona. —El susurro, la voz ronca tan maravillosa, hizo que las piernas de Kohaku flaquearan—. Y también la mujer que me hace enloquecer cada vez que la miro y que trabaja para mí... absurda leona.
