Era una noche tormentosa, lo recuerda por el frío calando en sus manos y el hormigueo en sus pies descalzos mientras caminaba a oscuras en el bosque.
Hace rato que había dejado de escuchar los pasos de su madre frente a él y ahora solo podía llamarla en voz baja, intentando ser lo suficientemente fuerte para mantener sus sollozos en silencio y no advertir al hombre del que tanto les costó huir; Su corazón latió más fuerte con el pasar del tiempo preguntándose en el camino si seguía el trayecto adecuado, si encontraría a su mamá aún sin abrir los ojos una vez llegará al pueblo, si sería capaz de ocultarse entre la maleza antes de ser visto por los guardias, si sus ojos serían tan malos como mencionaba su padre en cada golpe o si sus pies aguantarían al menos dos pasos más.
Camino tanto que la lluvia se detuvo, y el bullicio nocturno del pueblo comenzó a escucharse. Nunca lo había visitado pero creía que con su recién descubierta habilidad de guiarse mediante sus orejas de híbrido podría llegar al menos a la orilla más cercana.
Poco sabía que durante las noches el mercadillo nocturno hacía que más gente visitara el pueblo y la concurrencia no permitía caminar libremente, los ríos de gente hacían doler sus orejas y su poca visibilidad le impedía librar a las personas por lo que terminó en el suelo, su respiración se agitó, y se sintió pisado, era la primera vez que veía tantas personas juntas, quiso correr y lo hizo, quería huir en busca de su madre pero terminó tropezando con una roca que hizo sangrar su rodilla y quiso gritar del dolor, que en comparación a los golpes de su padre no era nada pero que en ese momento de intranquilidad se sentía como mil cuchillos atravesando su piel. Comenzó a retroceder aún en el suelo, cerrando los ojos con fuerza para no ser visto ni sentir el dolor de las personas que pasaban casi encima de él. Escuchó aún más bullicio y por varios segundos se sintió desfallecer.
— Hola pequeño — escuchó frente a él, a su altura, intentó abrir los ojos pero la luz le lastimó — Déjame ayudarte, ¿de acuerdo? — sintió unas manos suaves que lo jalaban hacia arriba con delicadeza, se quejó por su rodilla y sus ojos picaron de nuevo pero esas manos lo alejaron del bullicio de la gente y sus orejas dejaron de doler así que agradecío. — Ve por curitas Veg — escucha antes de sentir a la segunda persona alejarse — ¿te duelen los ojos verdad? Ten esto, a mí suele ayudarme — Son unos lentes negros, más claros que los que su papá le rompió hace unos días y mucho más cómodos, ahora que los tiene, mira a la chica, es alta, castaña y muy bonita, parpadea despacio, con un nudo en la garganta que le impide responder cuando ella le pregunta dónde están sus papás.
Porque no lo sabe, no quiere saber que pasó con su papá una vez dejaron la casa que los aprisionaba y los llamaba objetos, pero desea con su alma, con todos sus huesos saber dónde está su mamá, cuando aparecerá frente a él y lo llevará con ella.
Se permite llorar cuando el agua oxigenada le desinfecta la herida, le duele en todos lados con una fuerza casi cruel, tanto que se siente peor que los golpes de su padre.Sumido en sus pensamientos, ignora la conversación de los adultos
— Sam, se lo que te digo, tiene un moretón verde en el ojo, es obvio el porqué no responde a donde están sus padres, está huyendo, como yo hace un año — dice la castaña entre dientes, — si llamamos a protección infantil solo lo llevarán a un orfanato y tú y yo sabemos que esos lugares son horribles.
— Pero tampoco podemos quedarnos aquí y esperar que alguien venga por él — el azabache masajea el puente de su nariz.
— No puedes — regaña la chica y con un deje de súplica en su voz continúa —llama a Merlon — el chico se muerde la lengua — que se quede con nosotros.
— Rubí no... — pero la chica sigue suplicando con la mirada y él ya está sacando el teléfono para llamarle a su padre adoptivo.
Rubí se sentó a lado del niño y esperó paciente a que Samuel dijera algo, mientras tanto el pequeño, tan cansado de caminar y sintiéndose seguro en ese momento, comenzó a adormecerse.
Cuando vuelve a abrir los ojos está en una habitación que no reconoce, es de un color beige, no tiene decoraciones pero hay un escritorio frente a la cama y una ventana del lado derecho, El anochecer es visible desde donde está acostado, se levanta con cuidado, afuera puede ver un carro con luces de color azul y rojo. Abre la puerta con cuidado, en silencio como ha aprendido durante los pocos años de vida que tiene, hay un pasillo con dos puertas del lado izquierdo y una del lado derecho, al final ve una luz que cuando se acerca distingue es de la planta baja, se sienta en el primer escalón y escucha con atención.
La chica que ahora recuerda conoció hace un rato es quien habla, dice como lo encontraron a punto de ser pisoteado y como esperaron una hora en el lugar pero nadie se acercó a preguntar por él. Su compañero habla sobre el moretón en su ojo e inconscientemente lo toca,
Otra persona habla de cómo esa casa es un hogar de acogida y de qué él niño se podría quedar ahí, que está seguro, que conoce a Rubí y Samuel como la palma de su mano, entonces escucha pasos alejándose y no duda en regresar a la habitación, fingiendo dormir una vez más.hasta que realmente lo hace.
Entonces no escucha a Rubí entrando a la habitación, ella se sienta a su lado, acaricia algunos de sus mechones de cabello y los aparta de su frente — De verdad espero que quieras quedarte aquí — susurra.
YOU ARE READING
Kintsugi
FanfictionLas "cicatrices" cuentan una historia que no debe ocultarse sino transformarse en belleza. Arte japonés de reparar y rellenar las grietas o fracturas de los objetos con una resina de oro, plata o platino. Antes "Fall in love with me, please" en twit...
