EL PARQUE AL ATARDECER

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CAPITULO 1

El sol empezaba a bajarse sobre el parque, pintando las hojas de los samanes de un color rojizo. Sophia caminaba con paso ligero, agarrando la correa de Nube - su perro golden retriever de tres años, que corría de un lado a otro olfateando cada rama y cada flor que se cruzaba en su camino.

—Tranquilo, amor, no te vas a perder —sonrió Sophia, acariciando su cabeza cuando se detuvo a ladrar suavemente a un pájaro que estaba en un árbol.

Ella disfrutaba esos momentos de calma después de un día ocupado: el ruido suave de las personas charlando en las bancas, el aroma de las fresas que vendía una señora en su carrito, el viento que movía las palmeras al fondo. Caminó hasta el banco de madera que estaba al lado del lago pequeño, se sentó y dejó que Nube descansara a sus pies.

Justo en ese momento, un chico pasó caminando cerca. Tenía el pelo oscuro y revuelto, y llevaba una camiseta blanca que le quedaba bien. Sophia lo vio de reojo - sí, era muy lindo - pero rápidamente volvió la mirada hacia Nube, no queriendo parecer interesada.

El chico, sin embargo, se detuvo un instante. Miró a Sophia con una mirada que duró apenas unos segundos, pero en ellos había algo: una sonrisa tímida en los labios, una luz en los ojos. Luego siguió su camino, pero cada pocos pasos volvía la cabeza para mirarla.

Sophia intentó actuar como si no se diera cuenta, pero sentía cómo se le calentaba la mejilla. Nube levantó la cabeza y la miró, como si supiera lo que pasaba.

—Vamos, guapo, es hora de irse —dijo ella, levantándose con una mezcla de nerviosismo y emoción. Mientras caminaba hacia casa, no podía dejar de pensar en ese chico: ¿quién era? ¿Volvería a verlo?

CUANDO NOS VOLVIMOS A VER.Where stories live. Discover now