"Casa Wheeler"

7.3K 663 156
                                        

La camioneta avanza por las calles destrozadas, levantando polvo mientras las llantas esquivan grietas profundas en el pavimento.
Hawkings sigue en pie, pero a medias; árboles caídos, casas abandonadas, el aire saturado de un silencio que no existía antes de todo.

En el asiento trasero, Will observa por la ventana los restos de su viejo hogar, con la mochila abrazada contra el pecho. Jonathan tiene una mano apoyada en su hombro, apretándolo de vez en cuando, como un recordatorio de que está ahí. Que siguen juntos. Que seguirán.

Pero aún así Jonathan nota que Will apenas reacciona, y si lo hace es poco, muy poco.

No es solo tristeza, no exactamente, parece resignación también. Un tipo de inquietud que no le pertenece del todo.

La casa Wheeler aparece entre los árboles: reparada, con un porche reforzado con tablas, las ventanas abiertas. Se veía más viva que gran parte de Hawkings. Se veía habitada.

Joyce suspiro cuando finalmente estacionó el auto —Bueno. Aquí será nuestro hogar, por ahora —

Apenas empezaron a bajar unas cosas del auto cuando la puerta principal se abrió de golpe.

—¡Byers! — Holly corrió hacia ellos con los brazos levantados aún en pijama y pantuflas de unicornio — ¡Van a vivir aquí!, ¡Para siempre! —

Jonathan soltó una suave risa revolviendole el cabello — Solo un tiempo, Hol—

Holly no le cree, está demasiado emocionada porque más personas estén en casa, se siente como hacer pijamada, así que no creerá algo que arruine su propia historia perfecta.

Karen aparece detrás de ella, sonriendo con esa calidez que siempre hace que la casa se sienta más grande.

—Pasen, pasen. Nos acomodaremos, haremos que funcione —

Will entra despacio, como con duda, con una caja en sus manos al igual que Jonathan que entra detras de el.

La casa huele igual que siempre; galletas recién hechas, suavizante de ropa, el leve perfume de Karen. Familiar. Demasiado familiar.

Y entonces aparece Mike.

Se queda congelado en la escalera como si se hubiera detenido a mitad del camino sin poder decidir si subir o bajar. Tiene un nuevo estilo, el pelo más corto y desordenado, le cae un poco sobre la frente. Se ve distinto, pero todavía Mike.

Y Will siente por unos segundos un pinchazo en el pecho.

Nada nuevo. Nada útil.

El silencio dura demasiado.

Mike baja los escalones de golpe —Hey...ya están aquí —

Jonathan alza la mano con dificultad por las cajas que traía —Si, gracias por recibirnos, todo se fue al demonio allá afuera —

—Lo sé — dice Mike, tragando saliva — Y bueno...pueden quedarse el tiempo que necesiten. Uh... Will puede quedarse en mi habitación, si quiere. Digo, es más cómodo. No sé. Mamá seguro...ya sabes... sabrá dónde pueden estar ustedes — termino de decir dirigiéndose a Jonathan

Will lo miró con sorpresa.
Más lo tomo como algo muy amable.

—Esta bien — murmuro Will—. Digo, como sea, no importa —

Pero antes de que Mike pudiera responder, Karen intervino.

—No, cariño. Creo que es mejor que Jonathan y Will usen el sótano. Es más amplio y pueden organizar sus cosas ahí. Joyce se puede quedar en el cuarto de huéspedes —

Mike asiente rápido — Claro, si. El sótano está bien —

Will solo asiente con tranquilidad, para Jonathan esto es extraño, normalmente su hermano estaría feliz por compartir casa con los wheeler, tal vez nervioso, o incluso incómodo con el cambio, pero no, actúa como si cualquier decisión le diera igual.

—Gracias por dejarnos estar aquí, Señora Wheeler — agradecio Jonathan una vez más antes de avanzar unos pasos con dificultad.

Nancy rápidamente bajo del segundo piso, casi empujando a Mike en el camino.

—¿Necesitan ayuda? — pregunto quitándole una caja a Jonathan para que no se le dificultara tanto el camino.

Jonathan le dedicó una sonrisa en agradecimiento que Nancy no dudo en devolver.

Mientras se descargaban maletas y cajas, la casa se llena de pasos, voces y objetos moviéndose. Joyce agradece en exceso cada ayuda; Karen insiste en que no hay problema y ofrece chocolate caliente para todos al finalizar la mudanza, Holly por su parte se la pasa dando vueltas para ver dónde dormirán cada uno.

Mientras que Mike intenta, una y otra vez, hablarle a Will.

Pequeños intentos.
Pregunta triviales y sueltas.

—¿Cómo estuvo el viaje? —

—¿Mm? — pregunta Will mientras saca unas ropas de una caja

—¿Todo bien con...ya sabes... California?—

—Si, fue difícil empacar todas mis cosas — respondió Will intentando abrir una de las maletas a las cuales se le había atorado el cierre

—¿Te ayudo con eso? — pregunto Mike sin esperar respuesta, solo acercándose y logrando abrir la maleta para Will, quien agradeció y siguió sacando sus cosas

Cada intento era un poco incómodo, Will no buscaba sacar más conversación que lo superficial.

Will apenas y respondía, hacia ruidos, asentía o negaba con la cabeza.
Pero con cierta distancia.
Distancia que Mike no entendía.

Y dolía.

Aunque no sabe porque.
Aunque no quiere pensar en porque.

[...]

A la hora de acomodar las últimas cosas Jonathan deja una caja en el sofá. Alzo una ceja y vio de reojo a su hermano.

Will vuelve a observar a su al rededor en silencio.

—¿Bien? — pregunta Jonathan despacio

—Si. —

La respuesta fue automática. Vacia.
Eso es lo que más le preocupo, y Will lo pudo notar en su cara, así que volvió a hablar.

—Estoy bien, Jonathan. De verdad. No pasa nada —

Pero Jonathan lo conoce lo suficiente, y sabe que un “no pasa nada” puede significar muchas cosas, pero noto que una de todas esas cosas tenía nombre y apellido.

Arriba, Mike se quedó un momento en la puerta del sótano. Sin bajar, solo observa con una expresión que ni el mismo podría decifrar.

—Will, ¿acaso estas así por...—

Y antes de que pudiera escuchar sintió un empujón que lo sobresalto.
Era Holly quien lo tomo del brazo jalandolo con ella.

—¡Mike, ven a ver mis dibujos nuevos! —

Mike solo asintió con vergüenza como si hubiera sido descubierto espiando, y si, puede que eso hacia, pero agradecia que Holly no se allá percatado de eso.

Will solto un suspiro silencioso y asintió con la cabeza.

Jonathan solo se acerca y lo abraza,  no lo presiona más al respecto.

Mientras la casa Wheeler se acomoda a la nueva dinámica, una cosas queda clara.

Mike y Will se sienten diferentes.
No enojados.
No distantes como tal.

Solo... diferentes.

Raros.

Cómo si aún hubiera un tema pendiente flotando en el aire.

Pero aún así, Will como en los últimos meses piensa lo mismo que en el fondo siempre a pensado.

“Estoy bien,no pasa nada, nunca va pasar ”

[...]

18 meses | BylerWhere stories live. Discover now