T/N tiene 18 años y está en su último año de instituto. Es seria, misteriosa, coqueta y segura de sí misma, con una inteligencia brillante que la hace destacar en todo lo que hace. Deportista, fuerte y decidida, tiene fama de acotarse con muchas chi...
Estaba acostada en una habitación que no conocía, tenía muchísimo dolor de cabeza y ahí fue donde recordé que anoche fue una noche de locura, como siempre. Lo poco que recuerdo es que tomé muchísimo, bailé con Olivia y Conan hasta que llegó una chica y empezamos a bailar un tanto apegadas, hasta que me dijo de ir a una habitación y nos acostamos, por lo que veo.
Volteo un poco y agarro mi teléfono para ver la hora: eran las 10:30 a.m. Veo hacia abajo y veo a la chica acostada en mi pecho, durmiendo plácidamente. Me levanté con cuidado para no despertarla, agarré mi ropa interior y me la puse, igual que mis pantalones, y la camisa blanca de botones que traía anoche la dejé desabotonada. Fui al baño y me vi en el espejo. Pude notar que traía besos del labial de la chica en mis labios y mejillas, y algunos chupetones en todo mi cuello y abdomen. Me lavé la cara y vi que había un poco de crema dental, así que con mi dedo me lavé los dientes.
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(Esto traías anoche)
Salí con cuidado y me quedé en el pasillo, pensando en dónde podrían estar Liv y Conan. Empecé a caminar por toda la casa buscándolos hasta que los vi en la piscina, bañándose con otros chicos de la fiesta, riendo y jugando. Me acerqué y los saludé:
-Hola, chicos -digo con la voz ronca porque acabo de despertarme.
Olivia me mira y dice: -Hey, chica loca, por fin despiertas. Al parecer amaneciste muy bien, por lo que veo -dice Liv, viendo los chupetones notorios que tenía en mi cuello y abdomen, y también los besos con labial.
Conan agrega, riendo con una sonrisa picarona: -Anoche te perdimos. De repente estábamos bailando, volteamos y no te vimos, hasta esta mañana que entramos a una habitación y te vimos dormida con una chica.
Yo río, porque me causa gracia cómo sonreía.
-Chicos, no se metan demasiado en mi vida -les digo mientras me siento en el borde de la piscina, dejando que el agua me salpique un poco.
-Demasiado tarde para eso -responde Conan, tirándome un chorrito de agua con la mano-. Anoche estabas imposible, T/N, eras la reina de la fiesta.
Olivia me mira con una sonrisa traviesa: -Sí, y parece que tu fan número uno también lo sabe -dice, señalando a la chica que seguía durmiendo en la habitación.
Suspiré y reí, rodando los ojos, porque aunque me encantara la atención y las miradas, había algo divertido en lo imposible de controlar la noche y todo el caos que dejábamos detrás.
De pronto me doy cuenta: tenía hambre. Mucha hambre. Mi estómago gruñó y ambos chicos se rieron al escucharme.
-Vaya, parece que alguien se está despertando de verdad -dijo Olivia-. ¿Se te antoja desayuno? Hay un poco de fruta, huevos y café en la cocina, si quieres.
-Sí, necesito algo fuerte -respondí, levantándome del borde de la piscina y secándome un poco con una toalla que encontré-. Bailé demasiado anoche y ahora mi estómago me lo recuerda.
Mientras comía un poco de fruta, me puse a pensar en lo que venía después. Tenía que regresar a casa, cambiarme, tal vez hacer algo de tarea y revisar mis responsabilidades. Por más fiestera que fuera, T/N siempre encontraba la manera de mantener el equilibrio. Era increíble cómo podía vivir el caos de la noche y, al mismo tiempo, no descuidar lo importante: escuela, tareas y familia. Mis padres, Cole y Lili, confiaban en que yo podía manejar mi vida y yo no quería defraudarlos.
Conan se rió y me siguió hacia la cocina, mientras Olivia me lanzaba una mirada divertida: -No te preocupes, T/N, después de una noche así necesitas recargar energías. Pero no te confíes demasiado... todavía queda fiesta hoy.
-Oh, ya lo sé -dije, con una sonrisa pícara-. Pero primero... comida. Siempre primero comida.
Me senté en la barra, comiendo mientras ellos me contaban historias de la fiesta que yo había olvidado por completo, y reí con cada anécdota. Por un momento, todo el dolor de cabeza desapareció y solo quedó la sensación de caos, risas y la certeza de que, de alguna manera, esas noches eran exactamente donde pertenecía.
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(Conan Gray, mejor amigo de T/N)
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