Capítulo 1

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​Cerroalto, 2021

​Cuando llegó la pandemia de COVID, miles de personas quedaron sin empleo.

Entre ellas estaba Darío Benavides, un diseñador gráfico que trabajaba en el Centro de Convenciones de Cerroalto... hasta que el departamento de Recursos Humanos anunció su despido.

​Desde entonces, apenas lograba reunir lo suficiente para sobrevivir. La renta se había vuelto una carga imposible y, para colmo, las empresas seguían paralizadas, temerosas de contratar personal nuevo.

Aun así, cada mañana salía a buscar trabajo con una sonrisa, aferrado a la idea de encontrar un empleo y de que alguien le diera una oportunidad.

​Pero una noche regresó derrotado.

Caminó hasta su pequeña casa con el cansancio hundido en los ojos y la amargura en la voz. Solo le quedaba una semana para pagar la renta y sus bolsillos estaban completamente vacíos. La desesperación lo llevó a publicar en Facebook:

​«¿Alguien sabe de algún trabajo? No importa de qué tipo».

​A los pocos minutos recibió una notificación. El nombre lo hizo parpadear incrédulo.

​Kiara Montenegro.

​La chica de la universidad de la que estuvo enamorado durante años... y que jamás le regresó una mirada.
​Su comentario decía:

«Conozco un trabajo, pero no sé si te interese».

​El corazón de Darío dio un brinco. Abrió el chat privado y escribió de inmediato:

​-¿De qué se trata el trabajo, Kiara?
​La respuesta llegó en segundos, como si ella hubiera estado esperando.
​-Es un bar en el centro de Cerroalto. De mesero, siempre están contratando.

​Darío frunció el ceño y pensó:

«Siempre contratando... eso significa una cosa: rotación alta. Un lugar pesado y desgastante».

​Pero no podía darse el lujo de pensar demasiado.

​-Mándame la dirección, por favor -tecleó con los dedos temblorosos.

​La realidad lo golpeó: una semana.

Eso era todo el tiempo que tenía antes de que el dueño de la casa lo sacara a la calle. ​Kiara le envió la ubicación: Colonia Reforma, Calle Arteaga, Centro de Cerroalto. Bar Las Reinas del Pecado.

​El nombre lo desconcertó. Las Reinas del Pecado. Sonaba extravagante, incluso seductor. Pensó, con curiosidad:

«De seguro trabajan mujeres hermosas».

​A la mañana siguiente se levantó con una determinación que no sentía desde hacía semanas. Guardó su currículum en una carpeta, se colocó el cubrebocas y tomó el Metro rumbo al centro.

​Al llegar a la estación «Cerroalto», caminó una cuadra siguiendo la dirección. Cuando por fin lo vio, se quedó quieto.

​El local estaba completamente pintado de negro, con un arcoíris de neón brillando sobre la entrada. Un contraste extraño y llamativo. En letras luminosas podía leerse:
LAS REINAS DEL PECADO

​Empujó la puerta con cautela.

​Por dentro, el ambiente estaba envuelto en luces rosas y moradas que bañaban el lugar con misterio. El aire olía ligeramente a vainilla. Las mesas altas, tipo cocteleras, estaban dispuestas como si esperaran a un público que venía por algo más que cervezas.

Las Reinas del Pecado: Dariah BenavidesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora