🕯 PRÓLOGO

296 34 5
                                        

La primera vez que Emma entendió que existías... también entendió que eras suyo para proteger.

El invierno cayó sobre Los Ángeles como una mentira elegida: frío leve, brisa silenciosa, hojas fingiendo morir solo por estética estacional. Emma tenía siete años y tú apenas unas semanas de vida.

No había dramatismo en tu llegada al mundo. No fue en una tormenta, ni bajo un eclipse, ni en un quirófano con luces trágicas.
Fue una mañana tibia de hospital privado, tranquilo, caro, impecable, predecible.

Pero para Emma, nada sobre ese día fue normal.

Ella recordaría siempre el eco del pasillo, el olor suave del desinfectante, las pisadas de sus padres avanzando delante de ella como una coreografía ensayada. El médico hablaba con esa voz de profesional sin sorpresa, la enfermera sostenía la tabla clínica como quien recita un guion.

Y entonces... el mundo de Emma se detuvo.

Una puerta que se abre.
Un pequeño sonido.
Un bulto de mantas crema.
Un nombre que se anunciaba sin saber el impacto que tendría:

"Emma, te presentamos a tu hermanito."

Solo eso bastó.

Suspiraste, un murmullo mínimo de existencia. Ni llanto, ni grito. Solo el sonido más pequeño del universo diciendo hola. Pero ese fue el segundo exacto en el que ella entendió la verdad:

Ese niño frágil... estaba destinado a ser protegido por mí.

No lo verbalizó. No lo pensó como una frase. Fue más visceral, más profundo, más animal.

Sus ojos enormes se fijaron en ti. Esa mirada dulce que después enamoraría a millones en cámaras y pantallas... nació ahí: en el acto involuntario de reconocerte como la razón de su existencia.

Un paso adelante.
Luego otro.

La enfermera se inclinó para mostrarte mejor. Tú bostezaste ajeno a todo destino escrito sobre tu sangre, tus lazos y tu futuro.

Los padres sonrieron orgullosos. El doctor señaló un dato irrelevante.
Emma no escuchaba. No veía a nadie más en la habitación.

La punta de sus dedos se movió hacia tu rostro... y rozó tu mejilla con una suavidad reverente.

Fue la primera vez que te tocó.
Pero lo marcaría como el momento en el que te aceptó como su pacto sagrado.

Mientras los demás decían: nuevo miembro de la familia.
Emma escuchó: mi hermano menor, mi responsabilidad eterna.

Pasarían los años. Ella crecería entre rodajes, focos y entrevistas. Tú crecerías entre escuela, pasillos normales y días sin fama. Pero algo nunca cambiaría:

Era una seguía guiones frente a las cámaras... pero tenía su propia narrativa detrás de ellas.
Una trama donde tú eras el centro.

A los 12 años te había instalado una rutina de vigilancia que parecía casual: revisar tu mochila, preguntar demasiado por tus amigos, observar desde rincones como si fuera coincidencia, saber cosas que no deberías haberle contado.

A los 16 esa protección se hizo más inquietante: no le gustaban tus amistades, tus horarios, tus secretos, tus preferencias. No porque te odiara... sino porque el solo hecho de no controlarlos la asfixiaba.

Y a los 19 te llevó por primera vez a un set de grabación... el mismo mundo donde ella reinaba con una sonrisa tranquila, pero donde tú todavía no entendías las reglas.

Un mundo lleno de gente, luces, cámaras, fandoms, asistentes, actores, secretos de producción... y amenazas invisibles en cada rincón, al menos desde la mente de Emma.

Ese día sus ojos brillaron más cuando vio cómo la gente te miraba con curiosidad.

No eran miradas intensas. No eran miradas de amor.
Eran miradas normales.

Y aun así...

A Emma le bastó para sentir que ya te estaban arrebatando.

Porque sí, te quería. Era real. Era sangre. Era familia.

Pero también era más peligroso que cualquier romance enfermo, porque no nació de los celos, ni del deseo, ni de la atracción... sino de algo más imposible de destruir:

La certeza de que eras frágil, eras pequeño, eras inocente...Y que sin ella, el mundo te destrozaría.

Tú no sabías lo que significaba yandere.
Pero lo habías vivido toda tu vida.

No como algo romántico.
Sino como algo inevitable.

🕯 EL PACTO

No era una declaración de pareja.
Era una promesa silenciosa que Emma había firmado en su mente desde niña:

"No importa quién aparezca... nadie cuidará a mi hermano menor como yo."

"Y si el mundo intenta llevárselo..."

"...se lo quedará una Myers."

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Nov 28, 2025 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

"Lazos de Sangre, Cadenas de Amor"Where stories live. Discover now