El chico silencioso

14 1 0
                                        

El timbre de la preparatoria Nekoma resonó por todo el pasillo, mezclándose con el ruido de lockers abriéndose, risas y los pasos acelerados de los estudiantes que intentaban llegar antes de que el profesor hiciera su entrada triunfal.

Kuroo Tetsurou caminaba entre la multitud con su típica confianza relajada, una mano en la mochila y la otra subiendo su cabello despeinado. Era popular sin intentarlo: capitán del equipo, alto, simpático, y con esa sonrisa que parecía meterse en problemas... o sacarte de ellos.

Pero esa mañana algo llamó su atención.

Justo cuando estaba por entrar al salón, la puerta se abrió desde dentro y un chico bajito chocó contra él.
—Ah, perdón —murmuró el chico, sin mirarlo.

Kuroo se quedó congelado un segundo.

El chico tenía auriculares, una sudadera holgada y los ojos dorados más expresivos que había visto. Aun así, evitaba el contacto visual como si el mundo lo cansara.

Kenma.

Lo había visto antes en los pasillos, siempre en silencio, siempre con su consola portátil en la mano. Nadie hablaba mucho con él, pero todos sabían que sus calificaciones eran buenas y que los profesores apenas lograban que levantara la cabeza para contestar lista.

Hoy también parecía estar en su propio universo.

Kuroo sonrió, divertido.
—No hay problema. ¿Estás bien?

Kenma asintió una sola vez, rápido, como si cualquier interacción social fuera demasiado para él. Iba a pasar de largo cuando el profesor entró y los empujó a ambos dentro.

Y ahí comenzó todo.

💕

El salón estaba ruidoso, pero Kuroo notó algo: el asiento a su lado estaba vacío.

El profesor carraspeó.
—Bien. Como ya les mencioné ayer, tendremos algunos cambios en el acomodo. Kuroo, siéntate junto a Kozume.

Kuroo levantó una ceja.
¿Kozume? ¿El chico silencioso?

Kenma lo miró como quien observa a un gato que acaba de invadir su espacio personal. Kuroo dejó su mochila y se sentó con una sonrisa amistosa.

—Hola otra vez —susurró.

Kenma bajó la mirada a su cuaderno.
—...hola.

No dijo más.

Pero Kuroo no se rindió.

💕

Cuando el profesor empezó a explicar, Kuroo notó algo extraño. Kenma parecía tenso, como si le incomodara tener a alguien pegado. Cada que Kuroo movía el brazo, Kenma se alejaba un poco, protegiendo su espacio.

—¿Te molesto? —preguntó en voz baja.

Kenma negó, pero sus dedos se apretaron alrededor de su lapicero.

Kuroo ladeó la cabeza, curioso.
Ese chico tenía un aura... rara. Callado, reservado, pero había algo detrás. Algo que le hacía querer descubrir más.

Cuando el profesor dejó un ejercicio grupal, Kuroo tomó la iniciativa.

—Oye, trabajemos juntos. Digo, ya estamos sentados así...

Kenma parecía dudar, pero finalmente movió su cuaderno hacia él.

Y ahí, entre números, diagramas y silencios, pasó algo pequeño pero importante.

Kenma habló.

—No entiendo esta parte —dijo, señalando un problema.

Era una frase simple, pero para alguien como Kenma, pedir ayuda ya era un paso enorme.

Conectados sin quererHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora