Ahhmm- me desperté con un fuerte bostezo extrañamente antes que la alarma que ya es un logró .
Me levante de la cama dirigiéndome a el baño para asearme seguidamente de buscar mi ropa en el armario.
Me vestí con una camiseta negra con una chaqueta gris encima y un pantalón negro puede que demasiado ajustado a como llevó normalmente pero soy muy dejado y ya lo tenía puesto así que, que más da.
Termine de desayunar me dirigí a la puerta para irme con un "ME VOY"seguido del sonido de la chirriante puerta cerrándose.
Cuando iba por el camino hacia la escuela estaba todo más silencioso de la cuenta, apenas pasaban coches a pesar de ser las 8:00 am a la hora a la que se suele entrar al trabajo, estarían haciendo alguna obra o habrían cortado la calle.
Cuando llegue a la escuela me dirigí a mi clase , ahora me tocaba Literatura.
-Buenos días chicos.
-Buenos días profesor
-Hoy vamos a dar el soneto y romance en un poe..-fue interrumpido cuando alguien llamó a la puerta.
-Venimos por la orden- dijo un hombre de entre 30 y 40 años vestido extraño para ir a una escuela, tenía puesto un traje de color verde y algo que me erizo la piel fue el arma que vi tras su espalda.
-Entren- dijo mi profesor mirando hacía la nada en un susurro que los de última fila no llegarían a escuchar.
Fueron entrando varios hombres como el anterior también armados , se empeazaron a escuchar los gritos de mis compañeros al ser agarrados por esos hombres asquerosos.
Mientras yo intentaba huir de aquel para no tener el mismo destino que mis compañeros de clase uno de esos hombres me cogío.
-¿Adonde crees que vas niñito?-dijo aquel hombre con una risa de superioridad, tuve demasiado miedo como para reaccionar y el solo se limito a cogerme tal saco de patatas.
-¡Suelteme!- dije yo asustado ya llorando mientras el hiba andando a no se donde, el dio un salto por el que mi pecho choco fuertemente contra su hombro por lo que yo me retorci de dolor y solte las lagrimas que intentaba no derramar.
-Eso no es ni la mitad de lo que pasaras niñito- dijo aquel hombre mostrando indiferencia.
-Cuando yo iba por la entrada de la escuela vi a una multitud en ella, alguien me cogío del brazo y me asuste pero cuando me di cuenta de quien era vinieron muchos sentimientos hacía mi.
-¡Hijo! ¡Sueltelo! ¡No tiene derecho! -dijo mi madre alterada y roja de la ira.
-Señora, estoy cumpliendo con la ley, la que no la cumpliria sería ústed al intentar que un recluso se de a la fuga- acabado eso me monto en un furgón del que no tuve opción de escapar por la fuerza de la caída y la rapidez en que cerro la puerta.
-¡Auch!-me queje por la caída, al estar dentro de aquel sitio me di cuenta que había más gente aparte de mi. Algunos llorando, otros moviendo las piernas rapidamente y otros como yo con una cara de incrédulo que no nos la quita nadie.
Aunque hubo una cara conocida allí, era Carlos, el compañero de clase de Valentín, eso quiere decir que también asaltaron su aula. Había hablado con Carlos alguna que otra vez y era el tipo de persona que se asustaba fácilmente y no le costaba llegar a las lagrimas. Fui a consolarlo.
-Oye, ¿estas bien?- Dije yo tratando de calmarlo aunque nunca se me alla dado demasiado bien hacerlo.
-No, es que...¿a donde nos llevan?Tengo miedo, ¡no quiero morir!,no quiero que me coman como a un pavo en acción de gracias.
-Dudo mucho que nos hagan eso, tu tranquilo, no pienses por adelantado y se un poco más positivo ahora que la situación lo requiere- Dije eso aunque estaría igual o más asustado que el.
-Pero es que ya no se que pensar, se querian llevar a Valentín, pero el se rebotó y eso no les pareció bien a esos hombres que sigo sin saber que son y se lo llevaron por otro lado, no quiero que le hagan daño,es el unico bueno de mi clase.
Yo tenía miedo de que lo hubiesen ejecutado en aquel momento pero ahora no podía pensar en ello,tengo que parecer valiente aunque no lo sea ni de lejos.
Fuimos hablando todo el camino y para estar frente a frente yo estaba de cuclillas ante el.
-¡Ahh!- dije yo por el frenazo que dio el camión por lo que yo salí disparado hacía la pared dándome un fuerte golpe en la cabeza.
-Venga, vamos saliendo- Dijo aquel hombre otra vez con cara de indiferencia.
Los que estabamos allí dentro fuimos saliendo temerosos y lentamente del camión.
