Sofía empujó la puerta del 204-B, su nueva habitación en la facultad, con la mezcla de curiosidad y nerviosismo típica de la primera noche en un lugar desconocido.
—Hola… —dijo, un poco tímida—. Soy Sofi, tu… roomie.
Azia estaba recostada en la cama, con los brazos cruzados sobre el pecho, mirando fijamente un punto indefinido en la pared. Su pelo rosa pastel caía como una cortina sobre sus hombros. No se movió. No parpadeó.
—Ok —dijo finalmente, con un tono plano—. Me da igual. Hacé lo que quieras.
Sofía tragó saliva, algo confundida por la frialdad de la otra. Se acercó a dejar sus cosas, intentando romper el hielo, pero Azia no dijo más. Simple indiferencia.
Pasaron los primeros días entre silencio incómodo y gestos mínimos. Sofía intentaba no incomodar, Azia parecía vivir en un mundo propio, con una calma inquietante que Sofía no lograba comprender.
Una tarde, mientras Sofía se lavaba la cara en el baño, escuchó un pequeño ruido detrás de la puerta entreabierta. Sorprendida, se asomó… y allí estaba Azia. Su brazo izquierdo sostenía un vendaje enorme, cubriendo lo que parecía una herida gigante en el costado.
Antes de que Sofía pudiera reaccionar, la venda comenzó a oscurecerse y cerrarse sola, la carne sanando ante sus ojos. El shock dejó a Sofía sin aliento.
—¿Q-qué…? —balbuceó, sin entender nada.
Azia giró la cabeza y la vio. Sus ojos negros se clavaron en los de Sofía con una intensidad que hizo que la sangre se le helara.
—Mmmm… muy mal —dijo Azia, apenas un susurro, pero lleno de advertencia y tensión.
Sofía retrocedió, el corazón latiendo como loco.
Azia dio un paso hacia ella. Un paso que era imposible ignorar.
—No… no te muevas —dijo, su voz baja y firme.
Antes de que Sofía pudiera reaccionar, Azia la presionó contra la pared. El aire entre ellas parecía vibrar. Sofía apenas podía respirar, una mezcla de miedo y algo más que no entendía del todo.
Los labios de Azia se acercaron al cuello de Sofía. Antes de que pudiera comprender lo que ocurría, sintió un dolor suave y un calor extraño: Azia la mordía. No con violencia, sino con precisión.
—No sé por qué… —murmuró Azia, con voz temblorosa—…pero algo en tu sangre...es diferente.
Sofía cerró los ojos. Su corazón latía con fuerza, mezcla de miedo, sorpresa y un calor que no podía explicar. La mordida dejó una marca brillante, que parecía latir suavemente en su piel.
Azia se separó apenas, observando la reacción de Sofía con los ojos muy abiertos. Nunca antes había sentido algo así: la curiosidad, el instinto, la atracción, todo mezclado.
—Sos… diferente —susurró Azia, más para sí misma que para Sofía—. Y no puedo… ignorarte.
Sofía todavía estaba temblando. Algo en su pecho palpitaba con fuerza. Miró a Azia, intentando leerla, intentando entender… pero Azia se mantuvo distante, fría y silenciosa.
—¿Q-qué sos? —preguntó Sofía, bajito, apenas un hilo de voz.
Azia no respondió. Solo la miró, y la mirada fue suficiente para que Sofía entendiera que su mundo acababa de cambiar para siempre.
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Colmillo sobre piel || Sofazia
VampireUna chica normal como Sofi, jamás imaginaria ser Rommie de una Vampira Azia no entendiendo como Sofi podría ablandarla,ya que fue criada para ser el mismo invierno Historia corta 💜💗
