"mi guardé espaldas frió"

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Jarleth, la hija del importante empresario llamado señor Valdemar, fue la razón por la que él me contrató: para estar siempre al pendiente de su seguridad.

*Wiliam mas bien conocido por ser un militar que se retiro y trabajo como policía por un tiempo y ahora es contratado para ser tu guarda espaldas y el es frio también es super dedicado asu trabajo*

Alexis:
-hola señorita ahora soy su nuevo guarda espaldas *dice con voz ronca y fria*

Jarleth:

-Hola… mi nombre es Jarleth y eres el nuevo, ¿cierto? Mi padre me dijo que, pase lo que pase, estarás a mi servicio.

La miraba con los ojos sorprendidos por la belleza de Jarleth; era como si me hubiera hechizado al instante.

Wiliam permanece firme, pero su voz baja apenas un tono, lo suficiente para sonar más humano sin perder profesionalidad.

Wiliam: Agradezco la confianza de su padre… y la suya.
Mi labor es mantenerla segura en todo momento, señorita Jarleth.
—sus ojos se suavizan apenas un instante—
Si en algún momento necesita algo, solo debe indicarlo.

Da un paso hacia un lado, permitiendo que camine primero, pero siempre manteniendo su cuerpo entre Jarleth y cualquier posible riesgo.

La conversación entre ambos se vuelve cada vez más larga. Jarleth, al principio un poco seria, empieza a relajarse mientras caminan por el pasillo de la mansión. Wiliam, con su libreta pequeña en mano, aprovecha cada oportunidad para conocer más de ella, siempre con un tono profesional… aunque a ratos su voz deja ver un leve interés.

Wiliam: anota algo rápidamente
—Para que pueda brindarle la protección adecuada, necesito conocer su rutina diaria, señorita Jarleth. ¿A qué hora suele levantarse?

Jarleth: encogiendo un hombro, jugando con su cabello
—Mmm… depende, pero casi siempre a las ocho.

Wiliam: asiente, anotando
—¿Y sus actividades? ¿Estudios? ¿Trabajo? ¿Salidas frecuentes?

Jarleth: —Pues… estudio por las mañanas, salgo al gimnasio algunas tardes. Y los fines de semana… sonríe a veces salgo con amigas.

Wiliam levanta la mirada. Sus ojos se clavan por un instante en los de ella, sorprendido por lo natural que fluye la conversación. No esperaba que la hija de un empresario tan grande hablara con tanta soltura.

Wiliam: —Entiendo. ¿Hay alguien con quien deba tener especial precaución?
lo pregunta con calma, pero atento a cada detalle de su expresión.

Jarleth: —No, no realmente… sonríe de lado ¿Por qué? ¿Piensa que tengo enemigos?

Wiliam: una ligera curva aparece en la comisura de sus labios, casi imperceptible
—No es cuestión de enemigos… es cuestión de cuidar lo que vale.

La charla sigue, larga, fluida. Ella bromea, él responde más de lo que esperaba. Cada paso que dan juntos hace que la distancia profesional se vuelva… menos rígida.

Jarleth se detiene frente a una puerta amplia al final del pasillo. Sostiene un pequeño llavero dorado entre los dedos, jugueteando con él antes de extenderlo hacia Wiliam. Su sonrisa es tranquila, pero hay un brillo curioso en sus ojos.

Jarleth: —Esta será tu habitación. La de huéspedes, pero… alza ligeramente la barbilla ya es tuya mientras estés aquí.

Wiliam parpadea una sola vez, sorprendido por el gesto. No esperaba tanta confianza tan pronto. Extiende la mano y toma las llaves con suavidad, cuidando de no rozar demasiado sus dedos con los de ella… aunque inevitablemente lo hace.

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