𝓒apitulo 1

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"03.33 + i think i'm addicted
to you, Qian Kun ___ (you love me) ???"

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Xiao Dejun aprendió demasiado pronto que creer era un acto peligroso.

De niño, observaba el mundo con una fe silenciosa, casi torpe, convencido de que las cosas, las personas, cumplían lo que prometían. No porque alguien se lo hubiera enseñado, sino porque necesitaba creerlo. Porque imaginar futuros posibles era más soportable que aceptar el presente.

Creció con esa grieta abierta en el pecho: la distancia entre lo que esperaba y lo que realmente ocurría. Y cada vez que la realidad se imponía, solo ajustaba sus expectativas. Las hacía más pequeñas.

Con los años, esa fe mal dirigida no desapareció.

Se transformó.

En dependencia, y en una necesidad constante de que alguien lo rescatara y le dijera que no estaba equivocado por seguir esperando aquello que tanto anhelaba.

Xiao Dejun no dejó de creer.

Solo aprendió a hacerlo en las personas incorrectas.

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Xiaojun despertó con el cuerpo pesado y la boca seca.

No recuerda en qué momento se quedó dormido, solo sabe que la luz del amanecer se cuela por las ventanas y acaricia su rostro como una acusación silenciosa. Demasiado clara y real.

Se queda mirando el techo unos segundos, esperando sentir algo distinto, pero eso no pasa, y jamás pasará.

El departamento huele a cigarrillo viejo y a humedad, sobretodo su estrecho y desordenado cuarto, que siempre olvida ventilar.

El cenicero desbordado de cenizas sobre la mesa de noche confirma que Kun volvió a fumar ahí, pese a haber dicho que no volvería a hacerlo dentro. Pero Xiaojun no dice nada al respecto. Nunca lo hace.

Se incorpora con lentitud, como si el simple movimiento pudiera romperlo.

Sus delgados brazos se sentían tan frágiles. Las manos le temblaban apenas, pero era persistente. Lo suficiente como para que lo note, no lo suficiente como para alarmarse. Ya aprendió a distinguir cuándo es peligro y cuándo es solo la abstinencia.

Busca su celular.

Ningún mensaje importante. Hendery tampoco se molestó es escribirle.

No le sorprende.

Finalmente se incorpora. Con pasos lentos se desplaza hasta la cocina. El piso está frío, áspero bajo sus pies descalzos. Abre la heladera sin demasiada esperanza: una botella de agua, una lata de cerveza a medio terminar y un tupper que ya no recuerda cuándo fue preparado.

Cierra sin sacar nada, otra vez se quedará sin comer.

Desde el pasillo escucha el sonido de una puerta. Qian Kun sale de su habitación con un cigarrillo encendido entre los dedos, el rostro inexpresivo, como si nada ocurriera dentro de él.

# FCK    -    crazymind.Where stories live. Discover now