El bosque de Nevermore tenía una forma particular de respirar cuando alguien lo observaba con demasiada atención. A Merlina Addams le parecía poético: que la naturaleza misma tuviera la capacidad de sentirse incómoda. Ella apreciaba ese detalle. Le recordaba la presencia humana.
Y en ese preciso instante, sabía que alguien la observaba.
No porque escuchara pasos, ni porque viera un movimiento entre los árboles; esos eran signos demasiado obvios, demasiado mundanos. Merlina lo sabía porque su instinto —uno que había aprendido a escuchar más que a cualquier adulto— le murmuraba que Tyler Galpin estaba cerca.
No era la primera vez que el chico aparecía misteriosamente cuando ella "casualmente" quería estar sola. Ni sería la última. Él era como una infección respiratoria: te perseguía, te irritaba, y en ocasiones —aunque odiara admitirlo— dejaba la sangre bombeando más rápido.
—No puedes seguir ocultándote entre los árboles como si fueras un ente del folclore local —dijo ella sin girarse—. Por favor, si vas a acosarme, hazlo con elegancia.
Un suspiro acompañado de un paso crujiente confirmó su teoría.
—Hola a ti también, Wednesday —respondió Tyler, con esa voz que siempre sonaba como si estuviera a medio camino entre un cumplido y una disculpa permanente—. No te estaba acosando. Solo... pasaba por aquí.
Merlina giró la cabeza apenas lo suficiente para verlo. Tyler cargaba una caja de herramientas en una mano, el cabello despeinado de forma sospechosamente perfecta, y una sonrisa que parecía diseñada para irritarla.
—¿En medio del bosque? —preguntó ella, alzando una ceja—. ¿A esta hora? ¿Con una caja de herramientas?
—Estaba haciendo reparaciones.
—¿A los árboles?
—A un bebedero para animales.
Merlina observó el objeto en su mano.
—Parece más bien la caja que usaría alguien que está tratando de desarmar las partes funcionales de su propia cordura.
Tyler rió bajito.
—¿Siempre hablas así con las personas que te agradan un poquito?
—No me agradas —respondió ella sin dudar—. Solo me pareces menos insoportable que la mayoría. Es un cumplido si sabes leer entre líneas.
Él dio un par de pasos más, acercándose a ella. Merlina podría haber retrocedido, pero ¿para qué? No le tenía miedo. Lo que le preocupaba era la forma en que su cuerpo, traicionero, se tensaba cuando él estaba cerca.
—A veces pienso que eres adicta a alejar a la gente —dijo Tyler, mirándola de forma demasiado directa.
—Y a veces pienso que eres adicto a buscar problemas —replicó ella—. Supongo que ambos tenemos vicios.
Un silencio cargado cayó entre los dos. El tipo de silencio que no era incómodo, sino... anticipatorio.
Algo oscuro latió en la mirada de Tyler, apenas por un segundo. Algo que a Merlina no se le escapó.
El Hyde.
Lo que fuera que dormía dentro de él, aunque Tyler aún no lo supiera por completo.
Ella debería haber estado aterrada. Pero en cambio, sintió curiosidad. Esa curiosidad peligrosa que siempre la había guiado hacia las cosas que podían matarla. O enamorarla. A veces ambas.
—Wednesday Addams —dijo Tyler de repente, con un tono que pretendía ser casual pero le temblaba un poco al final—. ¿Te puedo preguntar algo?
—No puedo evitarlo, aunque quisiera —suspiró ella—. Habla.
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El Hyde y la Hija de la Noche
Fanfictiones vaga pero trato de mantener la esencia de los personajes
