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Gemido tras gemido, jadeo tras jadeo y gritos de placer tras otro…

El monstruo verde movía sus caderas al compás del más pequeño ser que en ese momento era suyo.

Aquel hermoso ser que una vez estrelló en el suelo cuando intento invadir Nueva York ahora era suyo de esa manera tan adictiva.

Y era que Loki solamente era perfecto o tal vez su única y raro celo solo exigía aquel deseo sexual.

¿Y quién mejor que Loki el Dios de las mentiras?

PeligroWhere stories live. Discover now