LA ÚLTIMA GRIETA

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En el lienzo helado de un tiempo lejano,
se esconden cicatrices que guarda la mano,
huellas imborrables de heridas pasadas,
historias de sombras, de almas desgarradas. El viento susurra entre gritos sutiles,
recuerdos que duelen, latidos dolientes,
cada grieta abierta en la piel del destino,
es la marca profunda de un dolor divino.

Pasaron tormentas que arrasaron el alma,
dejaron en pedazos la paz y la calma,
pero en cada fragmento, entre lágrimas secas,
se forjaron fuerzas, se cerraron brechas. No son solo heridas, son mapas de vida,
de batallas ganadas, de puertas vencidas,
la memoria no olvida, pero sabe enseñar,
que toda cicatriz también puede sanar. En la última grieta, que abre la esperanza,
se filtra la luz que nace en la balanza,
el peso del pasado, el miedo y la pena,
se funden en fuego que quema y que suena.

Porque en aquella fisura que parece tan frágil,
hay fuerza inmensa, un poder ágil,
es el final del daño, es el inicio nuevo,
es el paso que abre camino y renuevo.

La última grieta no es solo señal,
es un umbral abierto hacia lo inmortal,
allí se encuentra el alma que aprende a volar,
entre sombras y luces, entre oscuro y claridad. Las cicatrices del ayer son huellas sagradas,
son voces calladas, son vidas pasadas,
pero en esa última grieta, el corazón entiende,
que el pasado no rompe, el pasado sostiene.
Y así, entre grietas, heridas y vuelos,
se tejen los sueños, se sanan los duelos,
porque la última grieta, la más verdadera,
es la puerta que abre la paz duradera.

CICATRICES DEL PASADO Stories to obsess over. Discover now