En plena guerra entre el Reino de Craenia y el Reino de Edraria, el rey Wymond I de Craenia sufre un intento de asesinato por parte de un grupo rebelde. Ante esto, el héroe Laskaris es enviado a descubrir que relación tiene la Rebelión con el Reino...
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Cuando la primera flecha de la batalla fue lanzada, la guerra dio inicio. Una guerra entre el Reino de Craenia y el Reino de Edraria, la cual buscaba el dominio sobre la provincia de Ulmar un territorio rico en sal y hierro, minerales los cuales escaseaban en el rico Reino de Craenia y los cuales ansiaba.
En la batalla dos ejércitos de semejantes magnitudes se posicionaron uno frente al otro, por un lado la vigésimo primera legión, las Termitas, pertenecientes a Craenia, por otro lado el gran ejército Edrano, que superaba en 3.000 soldados al ejército Craeniano.
El reino de Craenia estaba liderado por Laskaris, el héroe y general de la legión de las Termitas, conocido como el Asesino de dragones.
Su legión se conformaba por 1.000 honderos posicionados tras una densa fila de lanceros —unos 5.500— a los laterales resguardaban a la falange de posibles maniobras de pinza 1.500 soldados rasos en cada lateral, contando así con un total de 8.000 soldados. Este ejército estaba conformado por soldados de baja calidad e inexpertos al contrario que el ejército enemigo el cual contaba con 10.000 soldados veteranos más 1000 de caballería pesada y otros 1000 arqueros montados.
Ambos ejércitos presentaron batalla al mediodía, el ejército Edrano alcanzó con sus flechas al ejército Craeniano el cual por falta de rango de tiro de sus honderos se tuvieron que retirar al campamento.
—¿Cuál es vuestro plan, señor?¿Continuar presentando batalla hasta que sus arqueros nos dejen sin hombres? —Uno de los líderes del ejército objetó a Laskaris, el cual se veía abrumado por el ejército enemigo.
—Mañana volveremos a presentar batalla y esta vez resistiremos la lluvia de flechas hasta que nuestro ejército alcance al suyo, una vez ahí podremos mermarlos con nuestras hondas y la falange —Laskaris contestó enfadado por el tono desafiante de su subalterno.
—Vas a llevar a nuestro ejército al fracaso si haces eso.
—Si no vas a acatar mis órdenes entonces es mejor que no luches en mi nombre, quedas destituido de tu cargo, ahora sal de aquí. —El anterior líder del flanco derecho del ejército abandonó la tienda que servía como punto de reuniones para los líderes de cada sección de la legión.