A medida que avanzaba el auto, los edificios eras remplazados por campo abierto, en minutos se volvieron escasos los murmullos de la gente, solo escuchaba los cantos del viento.
En medio de la nada, por fin se logró ver el pueblo de Witch Hollow.
En cuanto mi papá estacionó el carro, salí a explorar mis alrededores.
Hace unos días antes de emprender el viaje, investigué un poco sobre este lugar; resulta ser, los fundadores se toparon con brujas, sedientas de almas que les hicieron la vida imposible. Para su suerte, las echaron contando con la ayuda de él Padre Fedro, el protegió a su gente con su fé enorme que le tenía a Dios. Suena a una historia muy religiosa, lo sé; les aseguro que es lo único que pude encontrar. Witch Hollow no es un sitio muy conocido, lo que dificulta que el resto mundo sepa de su existencia.
Caminando cerca de la panadería del pueblo me topé con un señor mayor. Me acerqué para preguntar por los rumores, no por nada lo apodan "el pueblo fantasma"
- Disculpe ¿Usted sabe algo de las leyendas del pueblo? Soy nuevo por la zona y me gustaría averiguar todo lo que pueda -
- Oh, claro muchacho. Toda mi vida he vivido aquí, nunca he visitado otras partes del mundo - Se dirigió a mi con un tono de voz muy amigable. - Cuando era un poco más jóven que tu, cada noche nos contaban las historias de "las bolas de fuego" -
- "¿Bolas de fuego" - No entendía bien a que se refería.
- Si, si. En mis tiempos era muy común ver pasar por encima de todas las cosas a una hora muy tarde de la noche tres luces brillantes. Muchos afirmaban que eran las brujas qué quedaron después de tantas décadas, queriendo reclamar el territorio que se les fue arrebatado hace décadas atrás - De pronto, el señor cambió su expresión a una de seriedad, volteó hacia atrás y se le veía preocupado.
- ¿Está bien? -
- Debo irme, lo lamento, muchacho. Permiso -
Algo no cuadraba, se le veía con prisa, al contrario de como lo vi cuando le hablé.
- [Hay algo que no estoy viendo... ¿Qué será?] -
Quise intentar con una mujer que vestía un vestido de manga larga color azul, con una coleta amarrando su cabello rubio, caminaba del lado contrario de la calle con un bebé envuelto en una manta lila en sus brazos y una niña de trenzas pelirrojas con pecas en sus mejillas, sujetando su mano izquierda.
- Buenas tardes, perdón ¿Le podría preguntar unas cosas? -
Su mirada recorrió mi cuerpo de pies a cabeza, me sonrío y dijo:
- No eres de por aquí ¿Cierto? - Una dulce sonrisa me mostró su simpatía.
Reí - ¿Tanto se me nota? -
- No es eso. Todos los que vivimos aquí nos conocemos, es un pueblo pequeño - Bajé la mirada a su niña mayor, ella me asintió con su pequeña cabecita roja - En fin. Si, puedes hacerme tu pregunta. -
- Claro. Dígame, acaso usted ha visto o escuchado cosas... ¿De miedo? -
- ¿De miedo? Amm... ¿A qué te refieres con exactitud? - Estaba confundida de mi pregunta.
- Ya sabe, cosas que no son de este plano. Fantasmas, duendes, vampiros... ¿Brujas? -
La mujer puso cara seria, su hija se ocultó trás la falda de su mamá. Las personas a nuestro lado nos clavaron sus miradas. ¿Pregunté algo que no debí? Ella tomó mi brazo y me llevó al callejón de enfrente.
- Escucha, niño. Llevó en este lugar desde hace nueve años, gracias a Dios no me a pasado nada a mi o a mis hijas. Por desgracia, no importa cuanta paz tengamos al establecernos aquí, el peligro que nos acecha es constante y mortal. - Se le veía agitada, el mismo comportamiento que aquel señor tuvo.
- No estoy entendiendo - Me está advirtiendo de algo, o, alguien, pero no me dice de que debo cuidarme.
- No podemos nombrar su nombre, es tanta la imponencia que trae su presencia, que nos aterra tan solo mencionarla - Su mirada se desvío atrás de mi y concluyó. - ¿Te doy un consejo? No invoques la rabia de la Dama Eclipsada -
Se retiró del callejón dejandome con más preguntas que respuestas. ¿"La Dama Eclipsada"? ¿Quién es ella?
Salí del callejón queriendo preguntar a alguien más. Al voltear con dirección a la colina de la izquierda vi a una chica a sus pies. Tenía una capucha sobre su cabeza.
Fui veloz a seguirla, subiendo se veía una casa muy grande, era de madera pintada de negro con ventanas adornadas de largas cortinas moradas desde adentro.
La chica se metió a la casa por el gran portón, antes de que sus puertas se cerraran corrí metiendo el pie para detenerlas.
- ¿Hola? - Mi saludo se expandió por todo el vestíbulo. Era enorme, al centro tenía un balcón muy elegante, a sus lados dos escaleras, y múltiples puertas.
Lo coronaba un candelabro de plata con velas apagadas.
Cada paso que daba viajaba por todo el espacio.
Era extraño, ¿en dónde se encontraba la chica? No pudo desvanecerse así de simple.
Noté una de las puertas abiertas y de esta salía una luz tenue. Mi curiosidad me impulso a entrar. Dentro estaba tapizado de flores naranja, unos sofás cafés, un cuadro de una noche estrellada y un estante en el medio con una foto voltada para bajo. En el suelo se hayaba sobre la alfombra un peluche de gato roto cubierto por manchas de mermelada de zarzamora.
Cuando me agaché para verlo bien, alguien me tiró al piso y quedamos frente a frente. Ella estaba sobre mi, su cabello era como un manto negro cubriendo mis alrededores, permitiendo que solo pudiera ver su rostro pálido y el sol y la luna. Fue lo primero que se me vino a la mente al ver sus ojos.
- Tienes unos ojos muy bellos - Hubo un silencio. Me apuntaba con una navaja, su mano bajó y se deslizó cerca de mi pecho hasta apuntar a mi cuello, su mano derecha se veía tensa, por alguna razón yo no tenia miedo. - ¿Quién eres? -
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Cenizas De Vino Rojo
ParanormalLa familia de Silver se muda a un pueblo alejado de la ciudad, sin tener idea de la historia que se esconde detrás. Al salir a investigar y conocer su nuevo hogar, Silver camina a la cima de la colina Owl, donde se encuentra una mansión de un aspec...
