Yumi, la hermosa princesa de Assipia, una joven tan hermosa que era conocida por todo Assipia y reinos de alrededor con tan solo 16 años. La joven poseía unas características únicas, que jamás habían sido vistas hasta que ella nació; tenía una piel pálida como la nieve, una larga cabellera violeta y unos ojos color azul cielo. Yumi era la persona más amable y cariñosa del reino, por ello tanto niños como adultos la adoraban y esperaban deseosos que se convirtiera en la reina, ella adoraba vestirse de violeta a juego con su cabello, ella decía: me recuerda mucho a las violetas que recojo en el bosque. Ella solía caminar alegremente por el bosque recogiendo los frutos y flores que daba la naturaleza para luego, junto a las cocineras del gran palacio en el que vivía, cocinar una extensa variedad de postres para los aldeanos que por desgracia no tenían donde vivir ni de qué alimentarse, y no solo eso también les proporcionaba mantas y todo lo que necesitasen para vivir lo más cómodos posible. A Yumi no solo le gustaba ir al monte a recolectar frutas, también le encantaba salir con su adorado semental negro, Shadow, que como su propio nombre indica, era tan negro y tan veloz que parecía una sombra.
YUMI
Un día como de costumbre había salido al bosque.
La reina Andarina, mi madre, una mujer de 40 años, pelo blanco, piel pálida, como yo, y un vestido dorado, me esperaba sentada en su trono.
- ¿Dónde está mi hija? - pregunto a un soldado que pasaba por ahí.
- Em...yo...no sé, majestad - respondió titubeante ante la autoridad de Andarina.
- ¿Te mando a controlar que mi hija esté a salvo mientras está jugueteando en el bosque y no sabes dónde está? - La voz de la reina sonaba angustiada, decepcionada y enfadada.
- Disculpe, mi señora - hizo una reverencia como gesto de disculpa - No era mi intención...Prometo que la encontraré lo antes posible y la traeré de vuelta sana y salva.
- Más te vale que mi hija esté bien, sino...tu no volverás a pisar esta sala, estarás en las mazmorras - la voz de la reina Andarina sonaba cada vez más enfadada.
- Si si si, ahora mismo salgo en su búsqueda...No se preocupe.
El soldado salió lo más rápido que pudo hacia el bosque en busca de la princesa con miedo de las posibles consecuencias si no la encontraba a tiempo.
Llevaba largos minutos recorriendo el bosque.
Yo me había quedado dormida bajo un árbol a las orillas del río Taglio, el río de aguas cristalinas y hadas acuáticas, que había en Assipia.
Estaba tan plácidamente dormida que apenas note que alguien había llegado hasta que note unos ligeros toquecitos en mi hombro que me hicieron sobresaltar. Lentamente fui abriendo los ojos y enfocando la vista hasta poder divisar con claridad un rostro.
- Alteza...¿está usted bien?
- Mmm...¿Qué pasó? - dije somnolienta.
- Alteza...¿Se encuentra bien? Lleva mucho tiempo en el bosque, su madre está preocupada y me mandó a buscarla.
- Si, todo bien, no se preocupe, estaba tan encantada mirando el río, los animales, las plantas...que sin querer me quedé dormida
- Me alegro de que esté bien, princesa Yumi - sonrió aliviado de que su princesa estuviera bien.
- Dame unos minutos que recolectó las últimas frutas
- Princesa, su madre la reclama en el palacio, debe volver ya - Insistió el soldado.
- Ya estoy terminando, dame un momento - Yo seguía a lo mio, concentrada en meter a mi cesta cuantas más frutas posibles.
- Alteza, dese prisa, su madre me matará - al soldado se le notaba muy nervioso y apurado.
Al cabo de un rato me giró a mirar al soldado, quien reflejaba en su rostro esperanza de que hubiera terminado y un toque de angustia.
- Ya estoy podemos irnos...¿Qué te parece? - Le enseñó la canasta llena de fresas, frambuesas y otros frutos que había en el bosque.
- E-está genial, princesa, pero debería darse prisa, sino su madre le dará una buena reprimenda por su impuntualidad.
- Ay...si...mi madre, se me había olvidado por completo que ella me puede castigar - mi cara cambió, ahora mi rostro tenía un ligero toque de miedo.
Ambos empezamos a correr en dirección al majestuoso palacio, mientras en mi mente deseaba llegar más rápido de lo que nuestros cuerpos humanos podían soportar.
- Ya no puedo, estoy cansada - me quedé intentando recuperar el aliento antes de volver a correr.
- Yo tampoco, pero sinceramente prefiero morir asfixiado mientras luchó por llegar al palacio que por uno de los castigos de la reina.
- Tienes toda la razón - Respondí con la respiración agitada, mientras volvía a correr hacia la puerta del castillo.
Cuando llegó mi madre esperaba con mi vestido violeta favorito; un largo vestido violeta de tul con un escote de corazón con adornos brillantes y flores del mismo color, en los tirantes llevaba unas telas que adornan los brazos
-Llegas tarde - respondió mi madre con una expresión seria, no estaba muy contenta de que la princesa llegara a un compromiso por estar hablando con los "animalitos" mientras recogía frutas en el bosque.
-Madre, yo...estaba...recogiendo - mi me cortó antes de que pudiera seguir.
-Ya lo sé, estabas recogiendo frutas, deberías de ser más puntual, al fin y al cabo en dos días serás la reina de Assipia.
-¿Dos días? Madre, eso es muy pronto, aun tengo 16 años, soy muy joven - las lágrimas amenazaban con salir pero luchaba por reprimidas y no llorar frente a mi madre.
- Yumi Liz... ni se te ocurra soltar una sola lágrima, eres lo suficientemente mayor como para reinar, para eso llevas años preparándote, ese es tu deber como princesa, suceder a tu padre - explica mi madre, su expresión era seria y sin darme la oportunidad de tan siquiera decir nada.
- Si, madre - obedecí cabizbaja.
- Ahora ve a prepararte, están todos tus subordinados esperando por ti, y tú aquí, toda llena de tierra y arañazos de estar jugueteando en el bosque con los roñosos animales- mi madre sonaba cada vez más enfadada - Soldado, puede retirarse.
El soldado que me había acompañado hace una reverencia y se va dejándonos solas.
La situación estaba cada vez más tensa, miradas desafiantes entre mi madre y yo.
- Madre, a lo que tu llamas juguetear en el bosque... yo le llamo recoger frutas para alimentar a los ciudadanos, no es un juego patético, que se que es lo que piensas, es cuidar de ellos, debes ganarte a tus súbditos con buenas acciones y así desde luego, Andarina... no te los ganarás nunca, por algo todos me aman a mi y no a vosotros, que sois los reyes - las palabras de salían a borbotones de mi boca, yo intentaba reprimirlas pero me resultaba imposible, salían disparadas y afiladas en dirección a mi madre, quien me miró con un gesto de sorpresa en su rostro.
- ¿Cómo te atreves a hablarle a tu madre así? Da gracias que tienes a tus súbditos esperándote con ansia en la sala del trono, sino ahora mismo estarías castigada en tu habitación hasta la hora de cenar. Ahora, ve a vestirte no hay más tiempo que perder, ya hemos malgastado demasiado- Ordenó la Reina, completamente asombrada por mi actitud según ella "revoltosa y contestona".
Salí a toda prisa a mi habitación perfectamente decorada y ordenada para vestirse como corresponde para la ocasión mientras de mis ojos caían lágrimas, quería reinar, desde pequeña jugaba a hacer de reina por los pasillos del castillo, pero la forma en que me había tratado mi madre, mi propia madre, me había provocado una sensación desagradable por todo el cuerpo, la saliva tenía un sabor ácido, mi cuerpo temblaba ligeramente y mi piel se sentía más fría que de costumbre.
Al llegar a la habitación, las sirvientas encargadas de prepararme hicieron lo que la reina Andarina les había ordenado: Asearme, vestirme, maquillarme y peinarme de manera que estuviera deslumbrante para mis súbditos.
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Romance: Untold
FantasyYumi es la princesa de Assipia, es adorada n todo el reino por su amabilidad y su belleza, hasta que....Un día que parecía ser normal la hermosa princesa deja ser hermosa, todo se sale de control, Solar, la bruja más malvada toma el trono y hace de...
