Capítulo 01: sabor prohibido

547 46 7
                                        

El bosque estaba envuelto en neblina. Entre los árboles oscuros, la luna bañaba el suelo con un resplandor plateado. Allí fue donde se conocieron, dos criaturas destinadas a cruzar sus caminos: Stanley, un vampiro rubio de ojos dorados, y Xeno, el lobo de mirada negra profunda, un muchacho que ocultaba instintos ferales bajo un rostro frío y elegante.

Desde entonces habían crecido juntos, una amistad tan rara como imposible: un depredador de la noche y una bestia salvaje compartiendo hogar, secretos... y silencios cargados de algo más.

Pero en los últimos días, Stanley estaba distinto. El brillo de sus ojos se apagaba, su cuerpo se sentía más pesado, sus pasos menos firmes. Xeno lo notaba.

-Stanley... -dijo en voz baja una noche, observando cómo él se llevaba la mano a la frente.
El vampiro fingió normalidad.
-Estoy bien.
-No, no lo estás -Xeno apretó los puños, dando un paso hacia él-. Has dejado de alimentarte, ¿verdad?

Stanley guardó silencio. El silencio de la culpa.

-La sangre de los humanos... -su voz sonó áspera, cansada-. Se ha vuelto amarga, insípida. No quiero volver a beberla.

Xeno entrecerró los ojos. Lo conocía demasiado bien. Sabía que si seguía así, su amigo terminaría debilitándose hasta quedar expuesto. Y eso era lo único que no podía permitir.

-Entonces prueba otra sangre -dijo con firmeza-. No importa si es de otra especie, lo importante es que vivas.

Stanley levantó la mirada, con un brillo de ira y orgullo.
-¡Jamás! No pienso arrastrarme por esas criaturas ni corromperme con lo que corre en sus venas.

La discusión pareció acabar allí, pero el corazón de Xeno latía rápido, decidido. Dio un paso más, tan cerca que pudo oler el aroma metálico que desprendía el vampiro.

-Entonces bebe de mí.

Stanley se quedó inmóvil. Su respiración se cortó como si lo hubieran atravesado con una estaca.
-¿Qué... dijiste?

Xeno se abrió la camisa con calma, dejando su cuello expuesto bajo la luz de la luna.
-Mis heridas sanan rápido. Tú lo sabes. Prefiero arriesgarme yo a perderte a ti.

Stanley retrocedió, sacudiendo la cabeza.
-No. ¡No me pidas eso, Xeno! No pienso destrozarte por mi hambre.

Pero Xeno no retrocedió. Dio otro paso, tomó la muñeca de Stanley con fuerza y lo empujó contra un árbol. Su voz temblaba entre preocupación y determinación.

-Tu debilidad no sanará con palabras. La mía sí.

El lobo guió el rostro del vampiro hacia su cuello. Stanley luchó, gruñó entre dientes, sus colmillos brillando bajo la luz, hasta que los labios de Xeno rozaron su oído.
-Hazlo.

El control se rompió. Los colmillos de Stanley se hundieron en su piel.

-Ahh... -Xeno dejó escapar un gemido contenido, la mezcla de dolor y placer estremeciendo su cuerpo entero.

Los ojos dorados del vampiro se abrieron de golpe, desbordados de sorpresa, de deseo... y del sabor que inundaba su lengua.

-Tu sangre... -susurró con voz ronca-. Es dulce.

Antes de que Xeno pudiera responder, Stanley lo sostuvo por la cintura y volvió a clavar los colmillos con más hambre, más profundo, arrancando otro gemido que se quebró en la garganta del lobo.

El bosque calló. Solo se escuchaba el jadeo de Xeno y el sonido húmedo de los colmillos desgarrando piel.

Y cuando al fin Stanley se separó, sus labios manchados de rojo, susurró con una voz grave que hizo temblar al lobo:

-Nunca volveré a probar otra sangre que no sea la tuya.







Okey lo admito me siento rara escribiendo y leyendo esto JAJAJA-

Ire subiendo 2 capítulos diariamente ya sean los jueves o domingos :3

ᴘᴀsɪᴏɴ ᴅᴇ ʟᴏʙᴏs ʏ ᴠᴀᴍᴘɪʀᴏsCerita yang bikin terobses. Temukan sekarang