Capitulo 1

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Emma's POV

Las fiestas en la mansión Hidalgo siempre eran un evento, no importaba cuántas veces hubiera venido, siempre me sorprendía lo imponente que era ese lugar. La alberca iluminada, la música vibrando en el aire, el sonido del agua cuando alguien se lanzaba, las risas, los gritos, el olor a cloro y alcohol mezclándose en el ambiente.

Caminé entre la multitud con mi vaso en la mano, esquivando a un par de chicos que intentaban hablarme, no estaba de humor para jugar esta noche.

-Emma, ¿me estás escuchando? -Marco se quejó a mi lado.

-No -respondí sin intención de fingir, observando distraídamente a la gente en la piscina.

Me detuve un momento, escaneando el ambiente. Y entonces lo vi.

Un chico alto, con el cabello rubio revuelto por el agua y los ojos más bonitos que había visto en mi vida. Verdes. Pero no eran cualquier verde, eran diferentes. Tenía una toalla sobre los hombros y una botella de agua en la mano. No una cerveza, ni un vaso con alguna bebida con alcohol. Agua, solo tenía agua.

Su expresión era tranquila, distinta a la de los demás, no parecía encajar del todo en esta fiesta, como si estuviera ahí por compromiso y no porque realmente quisiera y eso me intrigó.

-¿Quién es el rubio? -pregunté casualmente, aunque no aparté la vista de él ni un segundo.

Marco me miró confundido antes de seguir mi mirada. Cuando notó a quién me refería, sonrió de lado.

-Apolo. El hermano menor de Ares.

Lo miré, sorprendida.

-¿Él es un Hidalgo?

-Sip. Diferente a los otros, ¿no? -Marco tomó un sorbo de su bebida-. No le gusta mucho este tipo de fiestas, se cambió de escuela porque dice que aquí todos son unos pretenciosos.

Me quedé callada, procesando lo que acababa de decir.

Interesante....Muy interesante.

Vi cómo Apolo salía de la piscina, sacudiendo el agua de su cabello con las manos. Tenía un físico atlético, no exagerado como el de Ares o Artemis, pero había algo en él que lo distinguía, una energía diferente. Su estilo, su forma de estar, incluso la manera en la que se secaba el cabello con la toalla... todo parecía natural, sin la necesidad de impresionar a nadie.

-¿Y siempre se ve así? -pregunté de nuevo, casi en un susurro.

-¿Así cómo?

-Como si no tuviera ni una sola mala intención en el cuerpo.

Marco me lanzó una mirada significativa.

-¿Te gusta?

-Mucho.

Lo dije sin pensarlo. Sin filtros. Fue la verdad, simple y directa.

Marco se rió entre dientes, como si creyera que era una de mis típicas bromas, y se encogió de hombros sin darle importancia, siguió hablando con alguien más, pero yo me quedé en silencio, con la mirada fija en Apolo.

Sí, me gustaba, y mucho. Pero había un detalle que no me podía sacar de la cabeza.

¿Y si él pensaba que yo era como todos los demás? ¿Una más de esas niñas superficiales que solo saben gastar dinero y divertirse? Porque claro, esa es la idea que todo el mundo tiene de mí, y aunque no siempre sea cierta, pocas veces me esfuerzo en demostrar lo contrario.

Me mordí el labio. Lo que más me llamaba la atención de él era precisamente lo que podía alejarlo de mí, su autenticidad. Esa calma en su rostro, esa manera de estar... ¿me vería como alguien incompatible con él? ¿Creería que yo era parte de ese mundo que tanto desprecia?

No lo sabía y tampoco podía evitar seguir mirándolo.

Porque Apolo Hidalgo me había atrapado desde el primer segundo.

Apolo's POV

Las fiestas de Ares siempre eran un exceso. Gente en la piscina, alcohol en cada esquina, música que hacía retumbar las paredes, todo estaba diseñado para ser demasiado. Demasiada gente, demasiado ruido, demasiado todo.

Yo no encajaba en eso, nunca lo hice, pero Ares me había convencido de quedarme un rato.

Salí del agua, sintiendo las miradas sobre mí. Estaba acostumbrado al ambiente por mis hermanos, aunque nunca me gustó. Me pasé las manos por el cabello para sacudir el agua y busqué una toalla.

Y entonces la vi.

Cabello café claro, un tono caramelo, cayendo en ondas sobre sus hombros, ojos que brillaban como si pudieran atravesarte. Emma Rosewell.

Por supuesto que sabía quién era. Todos sabían quién era. La niña rica, la que todos querían tener cerca, la que parecía tener al mundo a sus pies, la rompe corazones, como algunos la llamaban, y aunque nunca la había visto en persona tan de cerca, la había visto mil veces en fotos, en las historias de mis amigos, en las publicaciones donde aparecía con Ares, con Sammy, con tantos otros.

Pero esto era distinto, tenerla frente a mí era otra cosa, en persona, era más... real, más imposible de ignorar.

Y estaba mirándome.

Por un segundo, nuestras miradas se cruzaron y sentí algo en el pecho, como un golpe sutil pero notorio. Una corriente que me recorrió por completo. No fue solo que me viera, fue que no apartó la vista enseguida.

Ella le dijo algo a Marco, y él respondió con una sonrisa.

¿Preguntó por mí?

Traté de no pensarlo demasiado, tal vez estaba imaginando de más. Solo era una mirada, un instante, pero cuando volvió a verme, cuando sus labios se curvaron apenas en una sonrisa pequeña, supe que no lo estaba inventando.

Era real.

Y ahí estaba yo, el chico que no encaja en las fiestas, sintiendo cómo el corazón me latía más rápido solo porque Emma Rosewell me había mirado.

Entendí de golpe porque todos los hombres caían rendidos a sus pies, entendí por qué todos hablaban de ella como si fuera intocable, porque lo era. Tenía esa presencia que lo llenaba todo, esa mezcla de misterio y fuerza que hacía imposible no querer acercarse.

Y joder, desde ese instante supe que estaba en problemas. Porque aunque me repitiera que no encajábamos, aunque supiera que vivíamos en mundos diferentes, yo ya estaba perdido en ella.

You belong with me -Apolo Hidalgo -Stories to obsess over. Discover now