Capitulo único

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Chaeyoung estaba atrapada entre ellas, literalmente. El colchón crujía bajo el peso compartido de tres cuerpos, la respiración cargada de deseo llenaba el aire, y en medio de todo, su piel se erizaba al sentir cómo dos pares de manos exploraban sin detenerse.

Nayeon fue la primera en reír suavemente, esa risa que siempre parecía infantil, ligera, pero cargada de picardía. Sus dedos recorrían la cintura de Chaeyoung, haciéndola retorcerse y soltar un gemido mezclado con risa.

-Te ves tan chiquita aquí, atrapada entre nosotras... -dijo Nayeon con voz dulce, inclinándose para morderle suavemente el cuello.

Chaeyoung gimió, cerrando los ojos, su cuerpo respondiendo más rápido de lo que ella podía controlar. La lengua juguetona de Nayeon bajó despacio, delineando la clavícula hasta perderse entre sus pechos.

Mina, en cambio, no tenía la misma paciencia. Ella ya había tomado posición detrás de Chaeyoung, sujetando con fuerza sus muslos y separándolos con un dominio frío, como si no quisiera darle oportunidad de cerrarse. Su respiración era pesada, directa, sin rodeos.

-Déjala un poco, Nayeon. -Su voz era baja, un orden disfrazado de sugerencia-. Mírala, está temblando solo con esto.

-Ay, Mina... siempre tan seria. -Nayeon infló las mejillas en un gesto travieso, aunque sus dedos ya se deslizaban más abajo, presionando justo donde sabían que arrancarían un gemido más fuerte-. No ves lo divertido que es hacerla esperar.

Chaeyoung se arqueó cuando los dedos de Nayeon rozaron suavemente su centro, húmedo, sensible. Un jadeo salió de sus labios, casi suplicante, mientras la mano firme de Mina mantenía sus piernas abiertas.

-N-Nayeon... -murmuró, perdida entre la risa de la mayor y el control absoluto de Mina.

Nayeon bajó aún más, su lengua atrevida reemplazando a sus dedos, trazando círculos lentos y húmedos. Chaeyoung apretó las sábanas, incapaz de contener el grito que salió de su garganta. Mina, sin esperar más, presionó su erección contra la entrada de Chaeyoung, frotando despacio, solo para hacerla gemir con frustración.

-Eres impaciente -dijo Nayeon, levantando la mirada con el brillo travieso en los ojos-. Yo todavía quería jugar más...

Mina no respondió con palabras. Empujó con firmeza, entrando en Chaeyoung de golpe, arrancándole un grito ahogado. Nayeon sonrió como si hubiera ganado, porque la expresión de su pequeña bottom era lo más hermoso que podía ver.

-Mírate... -susurró, acariciando la mejilla de Chaeyoung mientras Mina embestía con fuerza-. Eres nuestra.

El ritmo de Mina era intenso, sin pausas, cada estocada firme y profunda. Chaeyoung no sabía si aferrarse a Nayeon, que le ofrecía besos y caricias, o dejarse destrozar por el ritmo inquebrantable de Mina.

Nayeon, siempre traviesa, se acomodó a su lado, levantando la pierna de Chaeyoung para darle a Mina un acceso aún más profundo. Al mismo tiempo, se acercó a su rostro y comenzó a besarla con esa mezcla de dulzura y provocación que la caracterizaba.

-Eso, respira conmigo, bebé... -murmuró entre besos-. No la dejes que te rompa tan rápido.

Chaeyoung lloraba gemidos contra los labios de Nayeon, su cuerpo sacudiéndose entre el fuego de ambas. Mina gruñó detrás, inclinándose sobre ella, mordiéndole el hombro con fuerza mientras seguía embistiéndola sin tregua.

El contraste era perfecto: Mina era dura, territorial, casi brutal; Nayeon era juguetona, pero sabía exactamente cómo sostenerla en medio de la tormenta. Una mano acariciaba su cabello, la otra jugaba con sus pechos, pellizcando los pezones hasta arrancar más gemidos.

Dos Contra Una | Namichaeng G!PStories to obsess over. Discover now