prólogo

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La primera vez que Jin fue vendido tenía doce años. No lo entendió del todo, solo sintió el frío de una habitación desconocida y las manos de un extraño sobre su piel.

Su madre lo había llevado allí, con la misma voz dulce con la que solía cantarle antes de dormir. No hubo gritos, ni advertencias, solo una puerta cerrándose detrás de ella.

Desde entonces, cada mirada de un alfa era una amenaza, cada aroma una alarma. Jin aprendió a callar, a obedecer, a sobrevivir. Porque si su propia madre lo había entregado.

¿quién más podría querer protegerlo?

no soy como ellos (namjin omegaverse)Histórias para pegar e não largar. Descubra agora