-Sombras en el palacio

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Era de noche, la luna estaba en lo más alto, la luz de la luna llenaba el palacio, penélope ya dormía en su habitación, mientras cada uno de los pretendientes se emborrachaba en el salón, comiendo, charlando. El Aire estaba lleno de vino, planes, risas, burlas, telemaco caminaba por los pasillos, intentando evitar el salón donde los pretendientes hacian todo, el evitaba a todos los pretendientes que celebraban en la ausencia de su padre Odiseo. Cada paso era un recordatorio de todo el peligro que había en ese palacio

Entre las sombras, alguien observaba a telemaco, observando cada movimiento del principe, Antinoo, el mas arrogante de los pretendientes, sin embargo ya se había notado que el ya no molestaba tanto a Penélope, tal vez se había rendido un poco o talvez planeaba algo

No, no era eso o en parte si, sabía que Penélope no iba a aceptar, Antinoo había empezado a disfrutar un poco mientras podía, eso incluía molestar al principito

Telemaco por su parte, era débil, por eso entrenaba con Atenea para ser más fuerte, para tener la fuerza para proteger a su mamá, aún así para el no era suficiente para el, aún así todos los pretendientes le llaman "niño" o "débil" "inútil" eso lo molestaba demasiado

Caminando telemaco sintió que alguien lo miraba hasta se sentía que ese alguien lo seguía, quizo encararlo pero casi se cae, estuvo a punto de caerse hasta que alguien lo agarro de la cintura

—Vaya, el principe no puede mantenerse en pie?—dijo arrogante y burlón Antinoo con su sonrisa habitual

—Jaja, que buen chiste, ya puedes soltarme—dijo soltándose y poniéndose firme

—Ni un Gracias? Que amabilidad del principe de itaca— dijo parado recto acercándose un poco

—supongo—dijo parandose recto y serio—no busco problemas antinoo no molestes

—¿Problemas? Yo diría que caerse en la noche, es algo divertido y tiene su gracia no?—dijo soltando una risa de arrogancia y diversión

—no es gracioso—dijo frunciendo el ceño mirando a antinoo

—para alguien tan serio no, pero para mí si— dijo, su sonrisa ensanchadose más

—no deberías estar con los demás?—dijo telemaco empezando a caminar hacia su alcoba

—si, pero están más borrachos, me molesta su olor a alcohol—siguiendolo

—tu igual, no te hagas inocente—

—no me hago inocente, hace tiempo que no tomo vino ni alcohol— estaba algo más serio

Si, había dejado de tomar hace tiempo, por alguna razón ya no le apetecia eso, al ser así, los demás lo molestaban

—puedes dejar de seguirme?— dijo telemaco caminando, su tono hacia antinoo era serio

—¿Dejarte solo? —dijo Antínoo, cruzando los brazos con esa sonrisa juguetona que irritaba a Telémaco—. Vamos, príncipe… no puedes caminar por todo el palacio sin alguien que vigile tus pasos. Podrías caerte de nuevo.

—No necesito que nadie me vigile —respondió Telémaco, apretando la mandíbula y acelerando un poco el paso—.

—Hmm… —Antínoo inclinó la cabeza, juguetón—. Sí, claro… déjame adivinar, eres el príncipe valiente que no se deja intimidar por ningún pretendiente, ¿verdad?

—Exactamente —dijo Telémaco, frunciendo el ceño, aunque un pequeño escalofrío le recorrió la espalda por la forma en que Antínoo lo miraba—.

Antínoo soltó una carcajada baja y burlona.

—Qué divertido. Todo ese entrenamiento, todo ese aire serio… y aún así casi te caes con un simple tapiz, que buen príncipe eh?

—No es momento de bromas —replicó Telémaco, apretando los puños—.

—Oh, pero sí lo es —dijo Antínoo, acercándose un paso más—. La noche es larga y aburrida, los demás están ocupados bebiendo y comiendo… yo, en cambio, disfruto de ver cómo intentas mantener la dignidad mientras te tambaleas.

Telémaco detuvo su paso y lo miró fijo, respirando hondo.
—Deja de seguirme, Antínoo.

—¿Seguirte? —Antínoo arqueó una ceja, divertido—. No, no te sigo… solo coincido contigo en el mismo pasillo. El destino nos une, ¿no es así?

El silencio duró unos segundos, y luego Antínoo dio un giro ágil y desapareció por la sombra de un arco cercano, dejando a Telémaco con el corazón latiendo un poco más rápido. No sabía si era el susto, la irritación… o algo que no entendía del todo.

Telémaco continuó su camino, murmurando para sí mismo:

—Ese hombre es imposible…

Y desde la sombra, Antínoo observó con una sonrisa que mezclaba diversión y curiosidad.

Telémaco llegó finalmente a su habitación, cerrando la puerta tras de sí. Su respiración todavía estaba acelerada, y se apoyó un instante contra la madera, intentando calmarse. La luna seguía filtrándose por la ventana, iluminando la estancia silenciosa. Por fin podía sentirse un poco a salvo… o eso pensaba.

Un sonido suave lo hizo girar. Una sombra apareció en el marco de la puerta. Antínoo, apoyado casualmente, con los brazos cruzados y la sonrisa que siempre lograba incomodarlo.

—¿No te dije que los pasillos eran peligrosos? —dijo con tono burlón—. Parece que hasta el príncipe más serio necesita ayuda para no estrellarse contra el suelo.

—¡Ya basta, Antínoo! —dijo Telémaco, caminando hacia su cama, intentando mantener la calma—. No tienes derecho a…

—¿Derecho? —interrumpió Antínoo, dando un paso dentro de la habitación, sin invadir demasiado el espacio—. No necesito derechos para disfrutar de un espectáculo… y tú, príncipe, eres mucho más entretenido de lo que esperaba.

Telémaco frunció el ceño y lo miró fijamente, con algo de frustración y miedo mezclados.
—Si entras por esta puerta, juro que te haré arrepentir.

Antínoo soltó una risa baja, divertida y arrogante:
—Oh, tranquilo. No vine a lastimarte. Solo quería asegurarme de que llegaste entero. El palacio puede ser traicionero, ¿sabes?

—¿Y ahora qué? —dijo Telémaco, suspirando y apoyándose en la pared—. ¿Vas a quedarte ahí toda la noche para burlarte de mí?

—Quizá… —Antínoo dio un paso más, ladeando la cabeza con curiosidad—. O quizá solo quería verte seguro… aunque debo admitir que verte tan serio y furioso tiene su propio encanto, como tú

Telémaco se tensó, y Antínoo notó cómo cada palabra generaba esa mezcla de irritación y atención. Se rió suavemente, dejando la habitación sin cerrar la puerta del todo.
—Duerme bien, príncipe. La noche es larga, y los pasillos… traicioneros.

Telémaco se quedó mirando la puerta, respirando hondo. Por un momento, no sabía si estaba más irritado o intrigado por aquel hombre imposible de leer.

Antinoo caminaba por el pasillo, la luz de la luna entrando por las ventanas del palacio, antinoo disfrutaba de molestar a telemaco, así que decidió que lo iba a hacer más a menudo

En las sombras del pasillo, Antínoo sonrió para sí mismo.
—Imposible de ignorar… eso es exactamente lo que lo hace interesante.

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Primera historia de estos dos, no creo que tenga mucho apoyo pero igual

𝑪𝒐𝒓𝒂𝒛𝒐𝒏𝒆𝒔 𝒆𝒏 𝒈𝒖𝒆𝒓𝒓𝒂 (𝘵𝘦𝘭𝘦𝘮𝘢𝘤𝘰 𝘹 𝘈𝘯𝘵𝘪𝘯𝘰𝘰)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora