*Narra Hikari*
Dicen que el duelo se parece al amor: te invade sin permiso y nunca se va del todo. Yo he sonreído cada día desde que mamá murió, como quien respira por inercia. Tengo un trabajo que me llena, el apoyo incondicional de papá y la promesa de alguien que me conoce incluso cuando no digo nada. Pero entonces lo vi, en esa absurda noche donde el ruido no dejaba espacio para pensar y sentí algo en mí, por un instante ya nada dolía, y mi corazón ardió otra vez.
- ¿Quieres casarte conmigo? -. Preguntó Carlo sacando un anillo plateado con un diamante en el centro mientras estaba hincado en el pasto húmedo. Aquella fiesta que se volvió nuestra fiesta de propuesta matrimonial que al parecer todos excepto yo sabían. La mirada del chico rubio me quitó el miedo y la preocupación que llevaba desde aquella cena en la que mi padre me dijo que debía contraer matrimonio con Carlo, mi mejor amigo. Una propuesta que, aunque al principio me negué pude ver los beneficios que nos traería a ambos en el futuro y accedí.
-Si acepto, claro que quiero casarme contigo-. Fueron las únicas palabras que salieron de mi boca mientras una sonrisa se dibujaba en mi dejando que sus brazos me envolvieran en un cálido abrazo.
La alarma sonó y me encontré en mi cuarto, el sol entraba con fuerza por la ventana y pongo mi almohada en mi cabeza tratando de dormir de nuevo y no tener que despertar, aunque fue en vano. Tras un rato mirando a la nada, me levanto y me dirijo al baño.
"Ten un bonito día, te deje burbujas para un baño relajante y el desayuno está en el comedor, ya me voy a ir a trabajar, pero tengo una reservación para un restaurante en la noche. Tú disfruta de tu día. Te amo. :) -Carlo-".
Al leer la notita una sonrisa se adueñó de mis labios así que fui a la bañera para bañarme hasta que mi piel se arrugara y el vapor del agua caliente lo hace parecer más un sauna.
Al salir de la ducha me pongo una mascarilla en mi rostro y solo se ven mis ojos ámbar, salgo envuelta en una toalla y voy a mi armario. Escojo una sudadera negra que me queda enorme ya que pertenece a Carlo y una pantalonera gris oscuro, cuando ya estoy cambiada me pongo mis calcetines rosas y mis pantuflas de conejitos. Me enjuago la cara y me pongo una crema humectante, me agarro el cabello en una trenza y bajo a la cocina.
Había un camino de rosas que iniciaban en las escaleras y terminaba en la mesa del comedor, encima del comedor estaba una charola con mi desayuno favorito: Chilaquiles rojos con frijoles refritos y un huevo estrellado, un plato de avena con fruta y un capuchino para desayunar. Me encanta que Carlo sepa todo de mi, desde mi desayuno favorito hasta algo tan insignificante como cuales son mis burbujas favoritas o que la sudadera que siempre uso huele a lavanda y todos los días esta a lado de la cama. Por razones como estas es que yo lo amo.
Al terminar de desayunar fui a darle de comer a mi perrita Brownie que Carlo y yo rescatamos y adoptamos después de encontrarla herida. El resto del día me dedique a limpiar la casa la cual no era muy grande, era perfecta para Carlo, Brownie. Había una cocina, un comedor, un patio para que Brownie pueda correr libre y tres habitaciones que eran nuestros lugares de trabajo y la habitación donde dormíamos él y yo. Al terminar de limpiar hice palomitas para ver peliculas en Disney+ el resto de la mañana.
En la tarde alrededor de las cuatro, después de terminar de comer, fui a mi estudio donde tenía mi piano y mi guitarra. Tenía una canción en mi cabeza y necesitaba escribirla, mientras tocaba las teclas recordaba lo que sentía cuando ella estaba aquí. Mi cabeza regresó a esas noches en las que me cantaba mi canción especial o cuando me enseñaba a tocar el piano y sobre todo cuando éramos una familia unida, una familia donde mi padre no estaba obsesionado con la empresa y siempre tenía tiempo para amar a mi madre. Han pasado dos años desde su muerte y los recuerdos siguen siendo agridulces pero esos recuerdos la mantienen viva en mí.
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Dónde las notas mueren
RomanceHikari lo tiene todo: Un padre que la ama que ha sacrificado todo por ella, un mejor amigo que siempre está para ella que además es su prometido, un trabajo que le gusta y un deber que la hace feliz, sin embargo ella está apagada. La muerte de su ma...
