Regulus Arcturus Black había muerto, la noticia se dió a conocer en el mundo por medio de un periódico, nadie supo cómo, cuando, dónde, pero eso fue lo que sucedio. El heredero Black había muerto...o eso se creía.
Antes de perder la vida el adolescente fue obligado por sus padres a contraer matrimonio y, producto de ese vínculo, una bebé nació el 1 de marzo de 1980.
La heredera Black, Lyra Astra Black, nacida de un matrimonio arreglado entre dos familias muy influyentes y sangre pura, que decidieron unirse para elevarse económicamente en el mundo mágico. Nika Fawley dió a luz en un contexto muy oscuro y privado, la inesperada muerte temprana de su esposo la llevo a desarrollar una horrible depresión, que acabo con su vida durante el parto.
El señor Fawley no pudo soportar la perdida de su hija y se negó a hacerse cargo de la recién nacida, razón por la cuál, la bebé fue entregada a su abuela paterna, Walturga Black. La mujer había perdido a su “unico” hijo y a su esposo hace poco tiempo, y quizás, también había perdido un poco la cordura.
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Eira Astra Black, una niña de contextura delgada y cabello rubio dorado, su tez era blanca como la nieve, parecida a la porcelana, portaba unos preciosos ojos grises, muy profundos y elegantes, heredados de su padre. Fue criada en el número 12 de Grimmauld Place por su abuela paterna, quien comenzaba a desarrollar una horrible locura, producto de la rabia y el dolor que sentía en su interior. Desde pequeña se le inculcó la elegancia y etiqueta que distinguía al apellido Black, junto con sus valores e ideología.
La pequeña niña era considerada una “muñeca” por las personas que la conocían. Su cabello siempre iba arreglado y solía vestir muy elegante, usando zapatos y vestidos caros. Se comportaba como una señorita a pesar de su corta edad, siempre siendo cuidadosa, respetuosa y elegante. Su abuela siempre fue muy dura y severa, era una mujer difícil de tratar pero, al ser la única familia que tenía en el mundo, Eira decidió adaptarse a ella. Todas las personas que la conocieron mencionaron y resaltaron su integrante parecido con su padre, cosa que enorgullecía a Walburga.