Intro: Tentaciones

278 21 3
                                        

- Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona.....

Grayson hizo una pausa cuando escuchó pasos detrás de el, aun tenía sus ojos cerrados, ignoro la presencia y siguió rezando.

- Nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentaciones....

Se escucharon aplausos detrás de Grayson y alguien mormuro.

- ¿Tentaciones?

Grayson ignoro las palabras y siguió rezando mientras sostenía su rosario.

- Libramos de el mal. Amén.

Después de terminar su oración sintió una mano que se deslizaba por su hombro

- Libranos de Tentaciones, eso dijiste ¿verdad?

Grayson no respondió pero un frío recorría el cuerpo de Grayson, el cerraba cada vez más los ojos con fuerza, cada vez que sentía que la mano de Dane se deslizaba atraves de su pecho.

- Déjame darte una mala noticia. Dios no te libro de las tentaciones porque aquí estoy yo.

Grayson abrió los ojos lentamente, sin apartarse del altar. El eco de la voz de Dane resonaba como un susurro profano dentro de la iglesia, un lugar que debería estar protegido, pero que en ese instante se sentía invadido.

Grayson apretó con fuerza el rosario que sostenía entre los dedos, como si de esa manera pudiera acallar el frío que recorría su piel.

—El Señor es mi pastor… nada me falta —murmuró Grayson, sin volverse aún.

Dane rió por lo bajo, un sonido que rompía con descaro la solemnidad del templo. Su mano se deslizó del hombro al pecho de Grayson, presionando justo donde la sotana caía sobre el corazón.

—Si Él fuera tu pastor, yo no estaría aquí —susurró con tono venenoso—. ¿O acaso piensas que tus rezos pueden detener lo inevitable?

Grayson apretó la mandíbula y se obligó a erguirse. Giró apenas la cabeza, lo suficiente para mirar a Dane con severidad.

—Eres una prueba —dijo el padre con voz firme, aunque en su interior el pulso lo traicionaba—. Una tentación disfrazada de carne.

Dane sonrió, inclinándose lo suficiente como para que sus labios rozaran el oído del sacerdote.

—Entonces carga conmigo, padre… —susurró—. Porque Dios no vino a librarte de mí.

El silencio de la iglesia se volvió opresivo. La luz de las velas titiló como si respondiera a aquella blasfemia. Grayson cerró los ojos, no ya en plegaria, sino en lucha contra sí mismo.

Mi PecadoTempat cerita menjadi hidup. Temukan sekarang