El silencio de la sala era sofocante, con un aire casi irrespirable.
Decenas de cuerpos se escondían en literas metálicas cuidadosamente acomodadas según la cantidad de sobrevivientes. Aquellos temblaban, algunos cubrían sus oídos en un vago intento de evadir la cruda realidad que se les presentaba.
Afuera, los disparos resonaban con un ritmo espeluznante, que solo servía para recordarles que aquí no había escapatoria. La poca esperanza que les había dado el rebelión guiado por el jugador 456, se había esfumado, un sentimiento efímero que ahora los condenaba más que antes.
En una de las esquinas más bajas, se presentaba un hombre alto, despeinado y con sus pupilas ligeramente dilatadas. Apoyando sus codos en sus rodillas, dirigió su rígida mirada hacia una sola persona: Minsu. El jóven parecía estar apunto de sufrir un ataque de ansiedad, sus piernas temblaban y su rostro estaba cubierto por una capa de sudor, en su mente habitaban solo los fríos y sangrientos recuerdos de las últimas noches incluso al dormir.
Había algo hipnótico en la fragilidad y facilidad de manipulación en este chico, en la forma que apretaba los costados de su pantalón para evitar tiritar, en cómo sus ojos estaban llenos de miedo y súplica aún sin que tuviera que decirlo. Esto a Thanos le atraía no sentimentalmente ni físicamente; Sino que psicológicamente. El hecho de poseerlo sin ningún tipo de esfuerzo ayudaba a su frágil autoestima.
Por otro lado, desde la litera de arriba, Namgyu observaba en silencio a la vez que, producto de los nervios, arrancaba trozos de piel de sus manos. ¿Nervios? ¿O celos y frustración de que su "amigo" le esté pasando por encima?
Él jamás había sido esto, al entrar aquí en el fondo solo quería escapar, pero ahora tenía más de una razón para quedarse. Jamás pensó que mataría, ni menos disfrutar de la agonía y el miedo ajeno. Pero por él, por el 125 era capaz de matar a todo aquel que se cruzara entre ambos.
No necesitaba diálogos, la forma en que Thanos miraba a Minsu era suficiente. Sonrió apenas, con una sonrisa torcida que siempre parecía ocultar algo.-Patético- Pensó él.-Cree que puede protegerlo de un lugar como este, con gente como esta.- Bajó su mirada al sentir sus dedos ardiendo, admirando como goteaba su propia sangre. Metió su dedo indíce en su boca, degustando su herida. Volteó a mirar a Thanos, quién parecía perdido, temblaba pero él sabía que no era por miedo. El miedo para él, era un sentimiento ajeno.
Armado de valor, iba a moverse de su litera y acercarse, cuando un fuerte estruendo lo interrumpió casi haciendo que todos voltearan al unísono, asustados. Se trataba del jugador 388, se le notaba pálido y apenas podía caminar, sin embargo no prestó atención a nadie y abrió paso a municiones escondidas en un rincón.
A pesar de su acto de valentía, se retractó y volvió a esconderse con la respiración pesada y los ojos llenos de lágrimas.
Nadie mencionó nada, pero en sus expresiones la decepción era evidente. El silencio era incómodo, y para romperlo uno de los jugadores corrió hacia el jóven cobarde y con una fuerza inexplicable, lo tomó del uniforme, gritando desesperado.
-¿¡Qué carajo estás haciendo, imbécil?!-Daeho no supo reaccionar. Cerró sus ojos con fuerza, esperando lo que sea. El contrario agarró uno de los cargadores que yacían en el suelo, amenazando con golpearlo. Nadie se opuso, todos parecían sentir lo mismo.-
Thanos ahora miraba a Namgyu. No lo reconocía, no sabía que era de él antes de entrar aquí. Al notar que también lo miraba, le sonrió sarcásticamente devolviendo su concentración a Minsu.
Namgyu apretó los dientes, porque él tampoco lo quería por amor; Anhelaba manejarlo tal cual un títere, solo para demostrarse a sí mismo y a los demás, que él también podía ridiculizar a Thanos.
Prestó atención a la pelea que se desarrollaba frente a todos, le resultaba cautivante el horror en el rostro de Daeho, y la sonrisa siniestra cargada de odio de su atacante. Cómo si estuviera desquitando toda la mierda que traía consigo incluso antes de entrar en este infierno. Entre que suplicaba perdón, finalmente lo soltó.
Namgyu hizo una mueca, imaginándose cómo sería todo si Myungi no fallaba al defenderse de Thanos. Lo buscó con la mirada, y allí vió como el idiota se acercaba a Minsu. Su sangre hirvió, pero se detuvo, Él no era un maricón de mierda.
Frotó su frente frunciendo el ceño, buscando en su bolsillo algún objeto que le sirviera, cuando allí encontró un tenedor, el mismo que había usado Myungi, el mismo que él usaría ahora.
Sonrió dejando fluir la conversación entre los dos hombres, a su vez jugando con el mango del utensilio.-Vas a aprender que la muerte no siempre llega con una bala, por un guardia.-Rió metiéndose una pastilla en la boca masticándola con fuerza.-Puedes morir por cualquiera en quien confíes y a veces, la muerte llega con una sonrisa.-
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GWANGGI | Squid Game.
RandomEn este despiadado escenario, sobrevivir no es el único desafío; Habían cosas que resultaban mil veces más arriesgadas. Thanos, un hombre de mirada impenetrable, arrastra una peligrosa obsesión, tan peligrosa incluso como el juego mismo. Minsu, enca...
