Mi oficina es un santuario. Un loft enorme y minimalista en el centro de la ciudad. El aroma a café recién hecho se mezcla con el de la tinta de las impresoras y el leve olor a químico que a veces desprenden las cámaras viejas. Las miro colgadas en la pared, alineadas como soldados, y siento una familiaridad que no encuentro en ninguna otra parte. Es mi espacio, mi mundo, mi reino. Y yo soy la reina.
—Miranda, llegó la Sra. Velásquez. Dice que necesita las fotos del bautizo para hoy mismo —me avisa Amanda, mi asistente, mientras mira la tablet que lleva en la mano.
—Dile que las fotos están en la nube. Y que si las quería antes, tenía que haber pagado el paquete premium —respondo sin levantar la vista del monitor.
Amanda resopla. Sé que me está mirando con esa cara de "otra vez".
—No es profesional, Miranda. Y lo sabes.
—Lo que no es profesional es que un bautizo de hace dos meses tenga tanta prisa de repente. Además, ya le dije que me avisara con una semana de antelación si necesitaba alguna cosa. La vida es de los que se planifican, ¿o no?
—Lo sé. Pero quizás deberías ser un poco más flexible.
—Y quizás tú deberías ser más como yo, y no dejar que la gente se aproveche de tu amabilidad.
—Tienes razón. Pero también te digo que un poco de humanidad te vendría bien. Y no me digas que no, que es bueno para los negocios.
—La humanidad no paga las facturas, Amanda. El talento, sí. Y por cierto, ¿has visto que las fotos están perfectas? La luz, el enfoque, la composición... Soy una genio.
Amanda sonríe y se va. Ella sabe que tengo razón. Es lo que tiene ser la mejor. La gente viene a mí porque quiere mi trabajo, no el de cualquiera. He construido esto con esfuerzo y talento, y no voy a pedirle perdón a nadie por ser exigente.
Al rato, la puerta se abre y aparece Teo con dos cajas de comida.
—Sabía que no ibas a salir a comer, así que te traje tu arroz chino favorito. La vida no es solo trabajo, ¿sabes? —dice con una sonrisa mientras deja la comida sobre mi escritorio.
—Claro que sí, Teo. El trabajo es lo que me da la vida. Y no me quejo. ¿O es que no te das cuenta de que la gente me adora?
—La gente adora tu trabajo, no a ti. Y lo sabes. Y lo que es peor, tú crees que es lo mismo.
Esa es la diferencia entre Teo y Amanda. Teo no tiene filtros. Es mi "pepe grillo", la voz de la razón que se niega a cerrar la boca.
—Me adoran a mí también, ¡mira qué popular soy! —bromeo, mientras abro la caja y el olor del arroz me hace salivar.
—Esas son tus clientas. Y la mayoría son señoras mayores. A ver, Miranda, hablemos en serio. Últimamente te veo... ¿cómo decirlo? En automático. Vives tu vida como si fuera un guión que ya te sabes de memoria.
—Es un guión fantástico, ¿no te parece? Tengo un trabajo que amo, soy la mejor en lo que hago y vivo en un departamento increíble, ¿Tú le encuentras algún fallo?—le respondo, señalándolo con el tenedor.
—Pero... ¿es todo lo que hay? Te mereces más, Miranda. Mereces un amor que no se diluya, una conexión que te haga sentir viva de verdad. Desde lo de Andrés, te cerraste. Has perdido la fe en el amor y en la gente, y eso es lo que me preocupa. No es sano estar sola.
—¿Sola? Tengo a Nando, tengo a Amanda, te tengo a ti y a mis padres. En mi opinión eso es estar muy bien acompañada.
Él se queda pensativo, masticando su comida.
—Por un momento pensé que esa chica con la que salías podía ser diferente. Pensé que con ella quizás te permitirías bajar la guardia. ¿Qué pasó con ella?
—¿Con Lucía? —respondo sin darle mucha importancia—. Le perdí el interés.
—¿Así, sin más? ¿Y te vas a quedar así, yendo de flor en flor sin nada de apego?
—No necesito apego, Teo. Lo que necesito es paz. Y mi vida es así. Me gusta. Es lo que quiero. Y no cambiaría nada.
Él me mira con una mezcla de lástima y cariño. La misma cara que pone Amanda. Y la misma que le puse yo a Lucía, cuando me dijo eso de que quería "algo más serio". Lo miro a los ojos. Sé que tiene buenas intenciones, pero lo veo tan equivocado. ¿Qué puede saber él de mi vida? Yo soy la que la vivo. Yo soy la que decido lo que quiero. Y lo que quiero es lo que ya tengo.
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Un sueño hecho realidad
RomanceMi historia tiene muchos caminos y todos llevan a una pregunta 😉
