•★1★•

46 1 0
                                        

Sofía era una chica que vivía en Las islas Canarias, ubicada en España. Vivía allí desde 1993 ya que su padre, al separarse de su madre, se fue a vivir a España llevándose a su hija mayor y heredera de toda su fortuna consigo.

Tras años de educación en casa, y al pasar por la muerte de su padre a los 6 años. Sofía, se entera que, tiene que irse a vivir de vuelta a argentina a los 13 años, ya que su madre murió ese mismo año, dejando sola a su hermana menor por dos años, joshuela.

Pero al llegar a argentina, y anotarse a la escuela secundaria de argentina ubicada en puerto recatate y avenida rulo verde, el primer día de clases....conoce a un chico clase media baja, llamado Dante con muchos sueño por cumplir.

—————

En cambio, Dante es un chico de padres separados, es medio bruto y aveces burro, pero tiene buen corazón.

En la primaria molestaba mucho a sus compañeros, está obsesionado con los videojuegos, aunque solo los que puede comprar, ya que sabe que su dinero y el de su madre tiene límites.

Siempre anda viendo caballeros del zodiaco o dragon ball, ya que es una de sus obsesiones.

Su mayor sueño es convertirse en una persona importante, capaz de valerse por sí misma y ayudar a los otros.

Dante tiene un hermano menor, llamado "Citeo", al que quiere mucho y quiere lo mejor para el, como buen hermano mayor.

—————

Sofia Pov':

No puede ser que ahora tenga que cuidar a la inútil de mí "hermana menor", me enfurece mucho, además quién se creía mí "madre", no hizo nada para criarme en mí infancia, porque ahorayo, tendria que cuidar a mí hermana!?, tiene 11 años! A esa maldita edad, yo ya me sabía cuidar sola! Me enfurece mucho!

Fin del Pov'

Sofia....eh....tienes que ir a clases..–dijo joshuela, apareciendo por la puerta de su habitación. Ya con su uniforme listo y arreglado.

Joshuela! Sal de mí habitación!–grito Sofía sin paciencia. Se notaba que ya no aguantaba a su hermana.

—————

Ash, por fin puede entrar a la escuela. Todos estaban tan amontonados que ni podía pasar, que brutos!-murmuraba Sofía sentándose en su nuevo lugar en clase, la verdad el aula era muy linda, comparada con el aula de B, a la que echo un vistazo mientras buscaba la sala del A, su aula era una obra de arte.

...

Hola! Me prestas un lápiz? Es que soy media colgada y a veces me olvido las cosas y- eso es un Pucca 3000 XXXL!?–dijo la chica igual de arreglada que Sofía, que parecía tan buena persona.

Ehh, si, tu....sabes lo que es!?–Respondio Sofía con sorpresa y entusiasmo.

Obvio que se! Es la mejor fibra de colores del mundo hasta ahora! Yo también tengo uno–respondio la chica muy entusiasmada

Pensé que no encontraría a nadie civilizado en esta escuela! Gracias a Dios!–dijo Sofía con una sonrisa impecable, llena de alegría.

Me llamo Maitena, pero me podes decir Maite, y vos?–se presento la chica con una sonrisa juguetona.

Sofía, pero decime sofi.–contesto, con un tono alegre tras encontrar a alguien igual de civilizado.

—————

El sol golpeaba el patio de la secundaria en Puerto recate y los alumnos corrían de un lado a otro, riendo y gritando. Sofía, impecable, con su uniforme recién planchado y su cabello perfectamente peinado, caminaba con paso elegante por el sector del A, revisando distraídamente su mochila.

—¡Che, mirá por dónde vas! —gritó Dante desde el patio del B, empujando sin querer a un compañero que terminó chocando con Sofía.

Sofía dio un respingo, alzando una ceja:
—¡Pero, por favor! ¿Acaso no se puede caminar con un mínimo de educación? —dijo, con ese tono milipili que hacía que incluso los que no la conocían se sintieran intimidados.

Dante frunció el ceño, cruzando los brazos:
—¿Qué onda, flaca? Tranqui, ¿viste? No fue pa’ tanto. —su tono turro era directo y seco, chocando como un martillo contra la delicadeza de Sofía.

—No fue “pa’ tanto”, señor… —empezó Sofía, pero se detuvo, dándose cuenta de que él no entendía la mitad de las palabras que estaba usando.

—Ah, sí, sí… “señorita fina”, la que camina como si fuera reina del mundo. Relax, che. —Dante sonrió socarrón, provocando que Sofía apretara los labios.

Por un momento, se miraron en silencio. Sofía con su porte impecable, Dante con esa mirada traviesa y despreocupada que gritaba “no me importa nada”. Y en ese instante, ambos supieron algo que aún no se atrevían a admitir: ese odio a primera vista iba a durar mucho… y tal vez, solo tal vez, se volvería más complicado con el tiempo.

———♪———

•♪Para aprender a quererte♪•Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora