Tratado 1

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~ Todos los escritos que vais a leer a continuación son traducidos de los pergaminos antiguos, que cuentan como el segundo signo de escritura después de los pergaminos de Mesopotalia.
Traducidos por la alchemista Sarah Alvares~

CAPÍTULO 1

El mercado en Thaloria está lleno de turistas hoy, que vienen de tierras lejanas a comprar con sus pennis de oro antigüedades y objetos no tan valiosos. Son las 11 de la mañana y el sol es abrasador, llevo una túnica larga de farrapos color crema, la tierra que piso, se me hace familiar, como si la hubiera pisado antes.

De repente hay un túnel enfrente de mí, huele a mar, yo estoy dentro, sin apenas pensarlo sigo andando, el olor a mar continúa siendo suave, es ello al final del túnel? Estoy segura de que el mar está al final del túnel, está lleno de monsteras deliciosas, aves del paraíso gigantes. Sigo andando y un gatito blanco colorado también de marrón se acerca a mí.

/l、
<<meooow>> (゚、 。 7
l ~ヽ
じしf_,)ノ

Siento que me puedo relajar, oh, ha pasado tanto tiempo, sin que relajo cada músculo de mi cuerpo, que porfin puedo bajar la guardia, después de un largo viaje. Hace más calor de lo que puede haber en este túnel, o... es sólo mi cabeza, este es mi segundo verano aquí, y es más fresco que el anterior, no había sufrido una insolación antes, o casi.

Al alzar la mirada reconozco que me encuentro en el barrio portuario, barriles desconchados, redes apestosas y aperos se amontonan a las orillas de los edificios bulliciosos. Un marinero descuidado a punto me golpea la cabeza con su macuto que consigo esquivar hábilmente en el último momento... Este es el espíritu de la polis. Muchos campesinos han llegado aquí en búsqueda de fortuna o supervivencia. Fuera de las ciudades amuralladas se esconde lo conocido, una naturaleza cruda y de supervivencia dura. Dentro está el caos, y a la vez, la magia.

Sé exactamente a dónde me dirijo. Mi contacto, el viejo y elusivo Megpie encontró un antiguo coleccionista de arte especializado en dagas, instrumentos ópticos y relojería, con quien alegadamente mantienen tratos la baja nobleza de palacio .
Es difícil no distraerse de la misión habiendo tantos estímulos en este lugar, el bramor amortiguado de las olas, los gritos de los aparejadores a los pobres diablos que descargan la mercancía, los carros de caballos...

Realmente no sé qué es lo que me va a dar, aparentemente es un paquete que debo entregar en Alexandria... Y el simple pensamiento de volver a hacerme a la mar me revuelve el estómago. Trato de no recordar el aspecto grimoso del cocinero panzudo, A menudo la única carne que prueban los grumetes son rata o gaviota, y quién sabe si no gato.

De repente me vuelvo atrás y veo que el minino que antes había saludado me había estado siguiendo; ─╦╤︻
-Qué? no tengo nada para darte- le dije mostrando mis palmas. Tras mirarme fijamente un breve segundo , desapareció por entre los tejados.

Hay algo que me hace ir en su dirección, es de esos momentos en los que estoy en sincronicidad con mi enrededor, cuando no me somete la energía existente.

No me importa nada ,excepto la llegada. Es esa la fuerza en mi pecho que me hace seguir al gato grisáceo, estamos a los bordes de la polis. En sus límites con el basto okéanos quién sabe qué tan lejos pueden continuar... las playas salvajes, muchos como yo nos mecemos con sus adentros

Llevo años estudiando sus plantas en secreto, observando a los animales y seres que están en las leves profundidades de la naturaleza salvaje y cruda, siempre he respetado mucho los confines y creo haber recorrido todos los alrededores de la ciudad en secreto, cuando todos duermen.

La gente de la polis no está interesada más allá que en sus sombríos trabajos, a veces timando a la gente. O los perfumistas en sus perfumes, los puedes encontrar buscando alguna especie de rama concreta para sus pócimas.

EL LEGADO DE CENIZA Y LUNAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora