---
Capítulo 1: El número en el pecho
Los primeros pasos de Junhee dentro del recinto se sintieron como una pesadilla. Luces frías, un olor metálico y una habitación abarrotada de camas metálicas. La habían etiquetado como jugadora 222. Una cifra que parecía un número cualquiera, pero que pronto se teñiría de significado con cada decisión, cada lágrima, cada muerte.
No conocía a nadie ahí. Solo escuchaba murmullos, algunos lloraban, otros miraban con desconfianza. Fue entonces cuando lo vio por primera vez: un chico de mirada decidida, brazos cruzados y cejas fruncidas. Era jugador 388, más conocido como Daeho. Alto, con un cuerpo trabajado, el tipo de persona que parecía tener una historia a cuestas. Ella lo miró un segundo más de lo necesario... y él también.
En un rincón, silencioso como una sombra, se encontraba otro jugador. Más bajo, piel pálida, con una expresión de eterna observación. 039. Él no hablaba, no se acercaba, solo miraba desde lejos. Junhee no lo notó esa noche. Él sí a ella.
Pasaron las primeras pruebas. Sangre, gritos, y cuerpos sin vida. Los números bajaban y los vínculos se formaban. Junhee y Daeho empezaron a hablar, a compartir miradas que quemaban más que las luces del techo. Dormían en camas cercanas, se buscaban entre el caos. Sin decirlo, se estaban eligiendo.
Pero no estaban solos. Otra jugadora, Hana (187), los observaba con una sonrisa venenosa. No cruzaba palabras con Junhee, pero su presencia era constante, como una amenaza silenciosa.
Una noche, luego de sobrevivir a otro juego sádico, Junhee y Daeho compartieron una conversación en la oscuridad.
—¿Cómo lo haces? —susurró ella, con voz quebrada—. ¿Cómo soportas todo esto?
Él le tomó la mano, fuerte, como aferrándose a una promesa.
—Porque te tengo a ti, princesa.
Ella sonrió. No era una sonrisa alegre. Era una sonrisa que dolía.
Esa noche fue la primera vez que se besaron. Fue lento, desesperado. Sus labios se encontraron como si quisieran borrar el miedo, como si fueran el único consuelo real en ese infierno.
Pero en otro rincón, 039 los observaba desde su cama. Sin decir palabra. Pero con una chispa naciendo en su pecho.
---
Capítulo 2: Entre agua y fuego
El caos siempre llegaba disfrazado de rutina. Aquella mañana, una nueva instrucción cambió todo: los baños femeninos estaban inutilizables. Junhee, entre confusión y frustración, salió envuelta en una toalla, con gotas de agua resbalando por su piel. No tenía otra opción que buscar una solución en los vestidores comunes.
—Vas a tener que ponerte el bikini —le dijo Daeho, intentando contener una sonrisa mientras sostenía la prenda en sus manos—. No queda de otra.
Junhee entrecerró los ojos.
—¿Y tú estás disfrutando esto?
—Un poco. Pero más me gusta cómo te ves incómoda —se rió él, pasando su lengua por los labios.
Junhee bufó, pero en el fondo no le molestaba tanto. Caminó hasta un pasillo más privado, asegurándose de no ser vista. Iba a atarse la parte de atrás del bikini cuando una voz calmada interrumpió el silencio.
—¿Necesitas ayuda?
Era 039. Quieto, respetuoso, con la mirada baja.
Ella dudó. Lo pensó. Finalmente asintió.
ESTÁS LEYENDO
Siempre Juntos
Fanfictionen esta versión mejorarda de mi primer fanfic incluyendo escenas hot 🔥 (sin llegar a lo explicito)
