1.

2K 132 14
                                        

Michael Kaiser había llegado a Japón por trabajo, por mero capricho. Eran unas cuantas entrevistas, fotos, y luego seguir viajando por el mundo. No iba a desperdiciar su belleza como modelo quedándose en un solo lugar. Era joder unos cuantos días en Tokio y luego seguir como alma libre.
Eso creía. Pero el destino tenía una idea muy diferente para él.

       .{•|---¡Objetivo Rin a la vista!---|•}.

El viaje había sido agotador, sus párpados ardían. En ese momento, solo quería tirarse en la cama del hotel y olvidarse de todo.

Sus pasos eran pesados mientras arrastraba el equipaje. Se movía tranquilamente por el amplio y bullicioso lugar. El olor a desinfectante se mezclaba con el fresco aire acondicionado del aeropuerto, dando una sensación limpia al pasar.

Afuera del aeropuerto el sol brillaba en lo alto, mientras una suave brisa veraniega golpeaba frescamente su cara revolviendo su cabello al son de la suave brisa.

Su transporte ya esperaba afuera listo para llevarlo a su hotel.

El calor del verano lo estaba matando, el sol parecía irradiar cada vez mas. Su piel ya se sentía pegajosa y sudorosa. Su ropa ya era un estorbo. Tal vez está no fue la mejor temporada para venir a Japón. Su crianza en los climas fríos de Alemania solo lo hacían más débil al calor.

Su mirada iba perdida en el piso, mientras sus pasos se encaminaban hacia el automóvil. Una suave brisa trajo un fuerte olor a pino y chocolate que lo obligó a alzar la mirada.
No era empalagoso, ni delicado como el tan genérico olor de un Omega

Un escalofrío le recorrió la espalda. Su cuerpo se comenzaba a inquietar.

Sentía como ese fresco olor a pino y chocolate amargo lo embobaba cada vez más. ¿Que era eso? ¿Porque su corazón latía como loco y su cachetes se coloreaban de un tono rojizo? Ese olor no era el mejor ni de lejos de tantos que había olido en su vida, pero aún así lo hacía tener escalofríos. Le removía el piso.

En su puta vida había visto al alfa que tenía frente a él, pero eso le importó una mierda a su Delta. Su cuerpo decidió -sin su permiso- que él le pertenecía a ese alfa peliverde.

El peliverde desprendía un olor agresivo a pino y chocolate amargo. Joder, qué alfa para ser tan bueno. Completamente su tipo. Y al parecer, su Delta lo sabía. Ese alfa lo había marcado sin necesidad de una mordida.
Su maldito Delta se había impregnado en él.

Kaiser se quedó inmóvil mientras el calor lo recorría de pies a cabeza como una droga.

-¿Qué te pasa, infeliz?-
La voz del chico sonaba molesta. Bueno, nadie estaría feliz si un completo desconocido se le quedaba viendo como idiota mientras sacaba feromonas como loco.

-¿Eh? -Kaiser sintió cómo su burbuja se rompía de repente ¿Cuánto tiempo me quedé mirándolo? Quién sabe.
Agitó la cabeza, tratando de despejarse y formular algo básico sin que se le cayera la baba-. ¿Y tú eres?

-Soy Rin Itoshi. Asistente personal establecido por M&BY. Encargado de servirle durante su estadía en Tokio, Sr. Kaiser.- Su voz era fría y monótona, carente de cualquier emoción. Su manos estaban metidas en su bolsillo mientras su cuerpo se recostaba levemente en el auto.

-Oh... Mm... Ya veo. Encantado de conocerlo, señor Rin - Su semblante cambio drásticamente a uno coqueto. Lo quería. ¡Lo quería para el! ¡Quería ser suyo! Su tono coqueto era descaradamente evidente al estirar la mano para ofrecerle un apretón que nunca llegó de parte de él.
No pudo evitar soltar feromonas como loco al sentirlo. El ambiente se sentía tan cálido alrededor de él aunque no lo fuera así para Rin.

-Controla tus feromonas, imbécil. Son asquerosas - Las cejas de Rin se fruncieron al sentir ese fuerte y coqueto olor a champagne con un ligero toque de rosas envolverlo como si le quisiera tirarse encima de él. Al llegar a su casa tendría que tirar toda su ropa o quemarla si era necesario.

Kaiser soltó una risita burlona -Ey, tranquilo. Tu cara es muy bella para que la desperdicies con ese ceño fruncido, te lucirán mejor las sonrisas-

    .{•|---¡Objetivo Rin a la vista!---|•}.

El viaje en auto estaba siendo tedioso para Rin. El fogaje del verano no ayudaba nada con la tensión en el auto, el aire acondicionado parecía de adorno en esta situación. El Ruido del motor era lo único que se escuchaba en el auto y lo único que lo mantenía cuerdo a través de ese sofocante calor y revoltijo de feromonas con olor a champagne y rosas. No iba a mentir, era algo embriagante, lo que lo enojaba más.

El rubio infeliz no dejaba de soltar feromonas como si su vida dependiera de ello. Lo peor era que ni siquiera disimulaba que se le quería tirar encima; Rin sentía como si le estuvieran perforando el cuello. Su cuello ardían, no por deseo sino por el hecho de que su alfa le decía que se mantuviera alerta, que ese infeliz en cualquier momento se le podía tirar encima.
Sus manos sudadas apretaban el volante con tanta fuerza que sus nudillos ya estaban blancos.

Nunca en su vida se había puesto tan nervioso. Sus palmas sudaban y su respiración era entre cortada. Se sentía en peligro ¿Este era el efecto de las feromonas de un Delta? Porqué, joder, era sofocante.

¿Acaso ese infeliz no notaba que él era un Alfa?
Ese idiota le estaba volando la checa.

Las feromonas de Rin se estaban volviendo ácidas y notorias, cosa que solo avivaba más al rubio teñido. ¿Acaso era masoquista? Bueno, el currículum de ese imbécil decía que era un Delta. Eso explicaba por qué no se inmutaba ante la presión de sus feromonas.

Solo quería salir corriendo de ese auto y no saber nada de Kaiser. Sentía como su vista se nublaba y como sus pulmones pedían aire. Cada vez le costaba más respirar.

Rin estaba completamente tenso. Solo quería que esta mierda se acabara ya.





























1017 palabras.

Ahhh, espero que lo disfruten, me costó bastante hacerlo.
Tuve unas clases intensivas con chatgpt sobre como mantener la coherencia y algunas mejores de léxico🥀😩

¡Objetivo Rin a la vista! (Cancelada)Stories to obsess over. Discover now