Helena Whitemore es conocida por ser la primogénita y única hija de uno de los ministros más influyentes de la FEMF en Londres. Su madre, por su parte, goza de gran prestigio en el mundo de la medicina.
El hospital -ese edificio de pasillos intermin...
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《●○●○》
Alex y Helena se casaron dos años después de conocerse. Al principio, la familia de ambos se opuso a esa unión. Los Whitemore no confiaban en Alex: para ellos, no era más que un mujeriego impulsivo que acabaría destrozándole el corazón a su pequeño tesoro. Los Morgan, por su parte, dudaban de que Alex se tomara en serio algo que no fuera su propia diversión. Lamentablemente, ambas familias tenían razón.
Con el paso de los años, el matrimonio se fue desmoronando. Helena empezó a notar el vacío, la falta de atención, el silencio incómodo que se instalaba cada noche en su cama. Notó cómo Alex llegaba cada vez más tarde, impregnado de un perfume ajeno. Notó cómo la promesa de amor eterno se desvanecía cada vez que encontraba un indicio más de su traición.
Una noche lo esperó, con lágrimas ardiéndole en la piel y la esperanza rota entre los dedos. Escuchó la puerta principal abrirse y los pasos de Alex acercándose, arrastrando consigo el olor de una mentira bien ensayada. No se giró. Sabía que si lo veía, se rompería en mil pedazos.
-Helena, ¿qué haces despierta a esta hora? -preguntó él, sorprendido.
-Alex, tenemos que hablar -respondió ella, después de un silencio que dolió más que cualquier grito.
Helena lo sujetó del antebrazo, con una fuerza que no sabía que tenía.
-Es muy urgente. -Se miraron a los ojos: ella, fuego contenido; él, hielo que empezaba a resquebrajarse.
-Está bien. Habla.
-¿Con quién me estás engañando? -soltó, sin temblar.
-¿Qué? -Alex palideció-. ¿Qué dices?
-¡No te hagas el tonto! -le escupió las palabras-. ¿Con quién me engañas?
-Helena, estás confundida...
-¡Responde! -Helena se acercó al bar, tomó un sobre marrón y se lo estrelló en el pecho-. ¿Quién es ella?
Alex lo abrió, vio las fotos, los recibos, los mensajes impresos. Palideció aún más.
-¿Me vigilas? ¿Te volviste loca? -gritó, fuera de sí.
Helena soltó una carcajada rota.
-¿Me reclamas a mí? -alzó una ceja, con amargura-. ¡No tienes ningún derecho! ¡Tú me traicionaste, Alex!
-Helena... -intentó acercarse.
-¡Helena, nada! -lo detuvo con la voz rota, pero firme-. Eres un cobarde. Un perro sin lealtad. ¡Te odio!
-Cariño...
-¡No! -su voz tembló, pero no retrocedió-. Quiero el divorcio.
-No te lo voy a dar -dijo Alex, con una frialdad que heló la habitación.
-Claro que me lo darás -respondió Helena, sosteniéndole la mirada.
Pero esa noche, la idea del divorcio quedó enterrada bajo promesas nuevas y besos que ya no decían nada. Helena eligió creer que el amor todavía podía salvarse.
Fue su peor error.
La segunda oportunidad que Helena le dio también se rompió. Y lo peor estaba por llegar.
Alex siguió viéndola. Mintió, prometió, mintió otra vez. Y lo que nunca imaginó fue dejarla embarazada.
Fue brutalmente inesperado.
La vida de los tres se retorció sobre ese secreto: Helena, hundida en la humillación, atrapada entre el odio y la manipulación, prisionera de un matrimonio que Alex no le permitiría abandonar. Sara y Alex, improvisando cómo ser padres de un hijo que nació de la traición.
Y entre todo ese infierno, lo único que Helena pudo salvar -su única luz- fue su muñequito. Su tesoro. Lo único que realmente queria que fuera suyo.
Veintisiete años después, todavía lo era.
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Holaaa!!! Es el primer fanfic que escribo, asi que puede tener varios errores.
Espero y les guste
Te agradeceria muchisimo si votas y comentas en este fanfic.🥰