"... Ese día era viernes de exámen, así como lo eran todos los lunes y los miércoles por igual. Lo había hecho terrible en sus dos exámenes anteriores y sumado a la poca y desacertada participación en clases su promedio evidentemente había decaído por varios puntos.
Esa maldita Kikuchi seguro que con dos exámenes más con buena calificación podría estar promedialmente por encima suyo..."
Su parpadeó, sosteniendo el bolígrafo entre sus largos dedos, la mirada estaba fija en la hoja de examen que tenía frente a ella. Las fórmulas y preguntas parecían nadar en un mar borroso, incapaces de dar una información, ecuación o pregunta a ser respondida. Una gota de sudor le recorrió la sien, no por el calor de la primavera ni por el estrés académico, verdaderamente esos exámenes no eran un reto para ella... sino por el dulce y chispeante aroma que flotaba desde delante.
-Maldita Kikuchi- murmuró dentro de su mente mientras cerraba un puño tembloroso.
Su cerebro entre tanto caos había conseguido descubrir de dónde venía ese aroma que la atormentaba hace días. Era de esa maldita. La zorra olía demasiado bien. Cada día olía mejor, muchísimo mejor.
Suzuka bajó la mirada intentando enfocarse en los apartados a resolver de su hoja de examen. La respiración que brotaba de su pecho era un poco más rápida de lo normal, aunque ella se obligaba a mantener la compostura. Sabía que nadie debía darse cuenta de lo que le estaba pasando y muchísimo menos de lo que estaba pensando. Volvió a levantar la mirada guiada por ese perfume a miel y feromonas que se empecinaban en saturar sus receptores instintivos de Alfa.
La observó...
Moa estaba encorvada sobre su examen, la punta de la lengua se asomaba entre sus labios mientras escribía, absorta. Su cabello castaño oscuro le caía en ondas suaves, y cada tanto se reía bajito, como si disfrutara el desafío del examen. El sol entraba por la ventana, reflejándose en sus grandes ojos brillantes. Ella era buena resolviendo problemas. Era inteligente, no lo suficiente para ganarle a Suzuka Nakamoto pero sí que era una omega lista.
-Omegaaaa- susurro Suzuka en tono de queja mientras se juntaban el deseo en la comisura de su boca y el odio en el puño de su mano.
Tragó saliva.
En su mente, la imagen de Moa se superpuso a la realidad. La imaginó inclinada hacia ella, con las pupilas dilatadas y el aroma dulce intensificándose cada vez más. Sus perfectas mejillas sonrojadas y sus hoyuelos se acercaban a su rostro.
Imaginó el temblor de sus labios cuando Ella le murmuraba cosas al oído en tono de voz grave de Alfa obligándola a arquear la espalda y gemir su nombre. Imaginó sus manos-largos dedos, uñas prolijamente pintadas de negro-deslizándose por debajo del uniforme escolar de Moa, explorando cada centímetro de esa piel cálida y tercia. Imaginó cómo sería tenerla completamente sometida, jadeando, diciendo que la necesitaba. Que necesitaba a su Alfa con urgencia dentro de ella.
Su parpadeó otra vez. Bajó la mirada al examen. Estaba totalmente en blanco. Tenía que concentrarse. Tenía que mantener, o mejor dicho, recuperar su promedio, su imagen de chica perfecta y aplicada.
No podía estar pensando en follarse a su rival en medio de un examen de matemáticas avanzadas.
-¡¡¡¡MALDITA SEAAA!!!!- Su mente era un caos y su organismo una bomba de respuestas químicas y feromonas que estaba a punto de estallar. Debía recuperar el control.
Pero entonces Moa se giró hacia atrás levemente levantando la mirada encontrándose con la de Su. Le sonrió.
Fue una sonrisa tan dulce, tan genuina, con esos hoyuelos marcándose en sus mejillas que Su sintió como su mente entraba en cortocircuito.
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Mi interés académico (SuMoa ⚠️)
Romance《《 SuMoa 》》 Una competencia por la beca escolar entre Suzuka y Moa se sale de control cuando los objetivos academicos terminan despertando, en un giro desesperado, sus necesidades mas primitivas y carnales.
