Yatora Yaguchi tiene algunos mal entendidos con Yotasuke Takahashi, y cuando eso sucede, el de lunares pone una cara muy "adorable". Por ello, nace un sentimiento de deseo en él. Sin embargo, Yota, no lo quiere ni como amigo, es por ello que prefier...
Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.
YatoraYaguchi
-Yotasuke Takahashi.
Ese nombre resuena en todos lados, alterando mis emociones y sentidos. Y no es por envidia, ya no lo es. Solo no me agrada la manera en la que finge que pintar, es lo más fácil del mundo. Esa actitud de "Dios de la pintura" me molesta.
A veces siento que con es con esa actitud quiere progrese de algo, porque se bien que oculta algo, algo doloroso. Lo sé. Lo veo cuando se encierra en el baño y llora bajito. En esos momentos no me desagrada, solamente me da lástima. Takahashi hace que todo lo que haga me cause un revoltijo de emociones extrañas que nunca puedo descifrar.
Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.
Durante las vacaciones de verano, Oba Sensei abrió un curso de verano. Cómo era de esperarse, todos nos inscribimos, pues ninguno quizo descansar durante el verano. Nadie quería perder tiempo, ya que los exámenes para Geidai serían pronto y no había tiempo que perder.
Yo de verdad quería descansar, lo necesitaba porque últimamente no había estado bien, pero lamentablemente ese es un lujo que por el momento no podía darme. Necesitaba estudiar, aprender más. Porque no podía fallar, no podía darme el lujo de fracasar cuando estaba tan cerca de realizar mi sueño.
Al llegar al edificio, suspire pesadamente antes de llegar al salón. Y cuando cruzar el umbral, una pereza abismal se apoderó de mí. Hacía mucho calor, el ventilador a penas giraba, y todos cargaban una vibra demasiado pesada que logro arrastrarme con ellos.
Nadie quería estar ahí, nadie quería pasar sus vacaciones ahí. Pero si queríamos triunfar, debíamos esforzarnos de más.
-Buenos días, Yaguchi. - Saludo el de trenzas con una sonrisa, mientras me sentaba frente a mí lienzo.
-Buenos días, Hashida
Coloqué mis materiales a un lado de mi asiento.
Volteé a ver al salón por costumbre. Grande fue mi sorpresa al darme cuenta de que faltaba alguien peculiar, otra vez. Yotasuke. Ese chico se la vivía aquí, así que era raro que no asistiera hoy, ni ayer, ni antier.